29 febrero 2012 a las 9:38 por elgato

Tener o no tener

Juan da una bola naranja a Michael, que intenta devolverlaDespués de que Mercedes Milá les explicase para qué valían las bolas de colores que acababan de encontrar en las maletas, Noemí le hacía esta pregunta a Sindi: “Tú le has dado una a Pepe, ¿no?”. Sindi lo niega sorprendida, y es interrogada de nuevo: “¿Y él también tiene las mismas que tú?”. No sé qué sospechaba la canaria, pero me dio la sensación de que estaba errando el tiro. Justo un momento antes, al terminar el tiempo de minuto y medio que habían tenido para encontrar las bolas, me pareció ver a ‘páter’ cediendo una de sus bolas a un Michael, que no había conseguido ninguna.

Con la bola naranja en la mano, Michael sigue afirmando en un arranque de sinceridad: “Yo no tengo ninguna”, a lo que Juan responde: “Tú tienes una y yo dos”. No se les había indicado expresamente que no pudieran cederse bolas unos a otros, aunque no cabe duda de que se les había planteado la misión de encontrar bolas en las maletas de forma absolutamente individual. En todo caso, ambos tienen la ocasión perfecta para confesar su maniobra cuando ya sentados en los sofás del salón les pregunta expresamente Milá si hay alguien que no tenga ninguna bola.

Ese era el momento indicado para que Juan y Michael contasen lo sucedido. De forma que esto no merece ser contado, pero el ‘páter’ por la tarde se negaba a contribuir en la fabricación de un parchís porque ya lo consultó hace días en el ‘confe’ y le dijeron que no podían hacerlo. Ochoa le decía que ella hubiera obrado de otro modo, primero haciendo el parchís y esperando a que se lo retirase el programa, así igual les daba tiempo de jugar una partida. Para unas cosas mucha consulta mientras otras veces parece imponerse la ley del silencio.

La trampa lo es solamente a partir del momento que la presentadora les pregunta expresamente y de forma repetida si alguien se había quedado sin bolas y los protagonistas no confiesan. La lógica indica una mala intención al no decidirse a contar lo que había sucedido un momento antes. Como la propuesta era encontrar bolas en maletas, y Michael fue el único concursante que terminó con las manos vacías, no me cabe duda de que el programa pondrá las cosas en su sitio e impedirá que este concursante nomine. No sé si, por el contrario, debe Juan asumir su parte de culpa al no haber confesado, y ha de contar con las tres bolas conseguidas o solo con las dos que mantuvo tras la cesión comentada.

El intento de engaño no tuvo mucho recorrido porque un rato más tarde veíamos a Michael reconociendo lo sucedido. ¿Por qué entonces y no antes? Supongo que no quería perder sus tres puntos nominatorios, esos que él no había conseguido en buena lid. ¡Caramba con el ‘poli’! En juego estaban sesenta puntos, diez bolas de cada color valiendo las naranjas tres puntos, las verdes dos y las azules uno. Si mi recuento no está confundido, les faltó por encontrar una bola naranja. Mención aparte merece la bola negra que encontró Cristian, que vale por una nominación fulminante.

Mañana cada concursante contará con un reparto distinto de puntos, según las bolas conseguidas. Si no entendí mal, deberán nominar a tantos compañeros como bolas consiguieron, debiendo otorgar el número de puntos que representa cada bola. El reparto de esos cincuenta y siete puntos, divididos en veintinueve nominaciones, quedó de esta manera, salvo error u omisión:

Ochoa: 3 naranjas= 9 puntos
Marta: 1 verde / 1 azul= 3 puntos
Noemí: 2 verdes / 2 azules= 6 puntos
Sindi: 2 naranjas= 6 puntos
María: 1 azul= 1 punto
Juan: 1 naranja / 1 verde / 1 azul= 6 puntos
Michael: Ninguna bola= 0 puntos
Cristian: 1 naranja / 1 azul / la bola negra= 4 puntos y una nominación fulminante
Pepe: 2 verdes= 4 puntos
Ari: 1 verde / 2 azules= 4 puntos
Hugo: 1 naranja / 1 verde= 5 puntos
Alessandro: 1 naranja / 2 verdes / 2 azules= 9 puntos

Es curioso que el destino quisiera otorgar la bola negra a Cristian, que podrá sentar entre los nominados finales directamente a alguien. Antes de la señal de que podían empezar a abrir maletas se abalanzaron todos a comenzar la búsqueda. El último concursante en entrar en la casa se va directo a por una maleta, la que había quedado última en la pata derecha de la hache tras el ensayo general de la coreografía de la prueba, bautizada por pepe como “Maletas flamencas”. Cuando Mercedes les da el alto para poder terminar las explicaciones, Cristian se va hacia el fondo, tras otros compañeros, y justo cuando pueden comenzar de verdad retoma su posición original, volviendo a la misma maleta, justo la que contenía la bola fulminadora.

El azar (y la habilidad abriendo maletas) otorgaron el mayor poder nominatorio a Ochoa y Alessandro, ambos con nueve puntos. Si bien el reparto es diferente en cada caso, puesto que no es lo mismo tener que decir tres nombres que los cinco a los que está obligado el italiano. Toda una faena, si tenemos en cuenta que el juego de Aless ha sido siempre hacer como que se lleva bien con todos y luego actuar a la hora de nominar. Aunque bien mirado, sería una complicación para todos ellos tener que dar cinco nombres a estas alturas.

Si contamos con que los nueve puntos de Ochoa se perderán en caso de ser ella la expulsada (aunque podría no serlo), Alessandro nominaría sin ninguna duda a Marta, Sindi, María y Ari. Noemí es la única chica que salvará, puesto que ayer mismo pudimos comprobar en el observatorio de nominaciones que este concursante se ha decantado casi exclusivamente por nominar a mujeres, y presumiblemente sus tres puntos irán a Ari, la única a la que nominó cuatro veces.

Con todo, aún le quedaría a Alessandro un nombre, en este caso obligatoriamente de chico. Es de suponer que lo elegirá entre Juan, Michael y Cristian, teniendo en cuenta que con Hugo y Pepe ha tenido una fantástica relación desde el principio. Noemí y Sindi repartirán seis puntos, debiendo dar cuatro nombres la primera y dos la segunda. Cinco puntos tiene Hugo para dos compañeros. Cuatro manejan Pepe y Ari, teniendo esta última que repartirlos en tres compañeros mientras él tan solo dará dos nombres. También tiene cuatro puntos Cristian, a repartir entre dos concursantes, además de su nominación fulminante.

Solo me queda en este repaso mencionar que Marta tiene en su poder tres puntos para dos nombres, y María un solitario punto. Aparte de la cuestión a resolver relativa a Michael, quien no consiguió puntos en justicia. Siendo así, Juan repartiría los seis puntos señalados, en su caso entre tres compañeros, o bien tres puntos para dos tan solo. Aunque parezca demasiado lioso no lo es tanto, aunque anoche no tenían muy claro cómo tendrán que nominar, aparte de las dudas añadidas de si se tratará de nominación en negativo o inversa.

BaileAparte de este caprichoso reparto de puntos y nombres, se anunciaron nominaciones a la cara. Se podría decir que otra vez, puesto que el pasado jueves no nominaban a la cara pero como si lo hicieran al enterarse de inmediato los nominados, justo cuando notaban el vómito encima. Este tipo de nominaciones tienen el problema que ya tratamos el viernes, relativo al orden en que hayan de nominar. Los primeros en hacerlo están en clara desventaja puesto que desconocen lo que pasará después. Sin embargo, los últimos en hacerlo conocen ya la decisión de sus compañeros y pueden llegar a tener la información cierta de quiénes saldrán nominados dependiendo de su decisión.

La elección del orden en que se llama a nominar otorga un poder que puede llegar a ser inmenso a los últimos. Por otra parte, en esta edición el morbo de que unos conozcan lo que han nominado otros se reduce drásticamente si tenemos en cuenta que todas las semanas han terminado adivinando la elección de todos, algo especialmente fácil al haber tenido que elegir dos nombres. Es cierto que el reparto de puntos lo complica bastante, pero también que si hubieran nominado a la cara hace dos semanas nos habríamos perdido una de las tramas principales, relacionada con la ocultación de uno de sus elegidos por parte de una concursante, que engaña diciendo haber nominado a alguien distinto.

Si el objetivo es fomentar el conflicto dudo mucho que suceda lo que no pasó hace una semana. Repito que las nominaciones terroríficas también fueron a la cara, sin serlo. Por tanto, descartado (o minimizado) el morbo y teniendo en cuenta la ventaja que supone para unos respecto a otros nominar de este modo (ventaja que decide graciosamente el programa), propondré dos formas de nominar a la cara evitando esa fatal consecuencia.

Una posibilidad es que graben las nominaciones hoy mismo, como ya se hizo la primera semana. O bien durante el día de mañana, antes de comenzar la gala. Los concursantes irían desfilando a nominar y no sería hasta la gala, con todos delante del plasma, que pudieran ver las nominaciones como si fueran unos espectadores cualquiera, al mismo tiempo que los demás. El resultado es el mismo, todos conocerían las nominaciones de los demás, sin que nadie cuente con la ventaja de llegar a poder decidir quién sale definitivamente a la palestra.

La otra opción fue apuntada con gran acierto por Leónidas anoche en nuestros comentarios. Es esta:

Ponen en el confesionario once urnas opacas (que no se puede ver donde esta cada bola) con las fotos de cada concursante.

Llaman a los concursantes y estos dejan cada bola en la urna que quieran meter los puntos.

Sacan las urnas al salón y uno a uno tienen que decir por sorpresa donde han colocado cada bola y sus motivos.

Son nominaciones a la cara pero sin perjudicar el orden ni los puntos de nadie.

Está muy claro. Nominaciones a la cara sí pero sin que unos tengan el poder omnímodo que se niega a otros.

Reconozco que soy bastante purista en lo que se refiere a esta parte del juego, aunque cualquier variación podría ser bien aprovechada si contásemos con concursantes astutos, no tan preocupados por quedar bien ante la audiencia. Los “acojonados 12 más 1″, que dice Pepe, se pensarían mucho cualquier golpe de efecto a modo de respuesta al juego planteado. Como me sugería anoche Pepe Herrero (de Pepe a Pepe y tiro porque me toca) sería genial que alguien pidiese a la boca de los deseos la anulación de los puntos de bolas de un determinado color, por ejemplo.

Llevo años comparando este juego con una partida de dados o un juego de naipes, donde todos conocen las reglas antes de comenzar. Por tanto, conocen la combinación de cartas que les puede hacer ganar o la mejor de las tiradas de dados. Aquí, el jugador conoce su decisión, e incluso puede llegar a saber la del contrario, pero nunca conoce la del público votante. Así las cosas, las decisiones son tomadas en función de un estado de cosas, lo que algunos psicólogos llaman “pensamiento casi mágico”. Esto se manifiesta claramente en un jugador de dados, como he contado ya otras veces. El jugador lanza el dado con más fuerza si desea que salga un cinco o un seis, mientras que le pone toda su delicadeza para que salga un uno o un dos.

La realidad de esa diferencia en la potencia de tirada de los dados ha sido demostrada. Basta con montar una partida en casa con amigos y podréis comprobarlo vosotros mismos. El jugador sabe perfectamente que la probabilidad de que salgan los números deseados no depende de la fuerza con que los arroje a la mesa, pero no puede dejar de intentarlo. Es como si sus músculos obedecieran secretamente a esa magia que habita en los túneles de la mente, como cuenta Palmarini.

La dificultad añadida para estos jugadores nuestros es que nunca saben cuál será la combinación ganadora, lo cual añade un componente semejante al azar puro, sin serlo. Es como si hiciesen su quiniela, y se sentasen a esperar si han acertado o no. También es cierto que unos se esfuerzan por intentar aproximarse a cierta realidad potencial, mientras otros tiran sus votos a la basura de igual forma que renuncian a concursar, tal vez pretendiendo que el premio les caiga en las manos exclusivamente porque pasaban por ahí. Cierto que nada les garantiza ni un mínimo triunfo, pero con una buena mano todo resulta un poco más fácil.

Por tanto, no estoy en contra de que se introduzcan variaciones en el juego, incluso poniendo más complicado que cada concursante llegue a tener certeza alguna de estar jugando bien sus cartas. Lo que me parece rechazable es que unos concursantes jueguen con las cartas marcadas, conociendo el juego del contrario a la hora de ejecutar el suyo. No le veo la gracia, simplemente. Mucho menos estando tan seguro de que el programa no tiene interés ninguno en favorecer a unos concursantes con respecto a otros.

Me sigue llamando la atención que se utilice como excusa el argumento de que tal vez Cristian engañó en los castings, presentándose como homófobo y machista impresentable de forma forzada, con el fin de conseguir ser seleccionado al llamar particularmente la atención, lo cual parece ser que sucedió. De hecho, él mismo ha contado que tan solo hizo una prueba, mucho menos que el resto de sus compañeros. ¿Y esto vale?

¿Es que no recordamos las razones esgrimidas para expulsar al ‘feroz’ y su cómplice el año pasado? Las reglas de Gran Hermano impiden que el concursante pretenda engañar, presentándose como algo que no es. Estoy con mi compañero de blog, Kiko Hernández, en que este concursante debería ser expulsado directamente de la casa.

Nos ha intentado engañar, de nada vale que ahora se haga el gracioso combinando ese supuesto perfil falso con bromas más o menos inocentes. Peor aún si es el cavernícola que parece escuchando la sarta de barbaridades dichas en imágenes repetidas por el programa una y otra vez. Puede hacer más o menos gracia, pero particularmente reclamo tolerancia cero con ciertos comportamientos y opiniones. Y ahora llámenme intolerante. Gracias.

La única que ha levantado un poco la voz rechazando a este sujeto ha sido María. Piensa la jerezana que si sigue haciendo tantas bromas, hablando casi sin parar todo el santísimo día, pasada una semana puede llegar a cansar. Además, no le mola su rollo machista que lleva y así se lo ha expresado sin ambages. Por el contrario, ‘páter’ no cree que sea machista y Michael le ríe las gracias todo el rato. Apañados estábamos.

Moleskine del gato

Solo dos breves apuntes, que hoy no termino. Bromea Pepe utilizando una frase célebre, en este caso reinterpretada: “La mujer del César no basta con serlo sino parecerlo”. O sea, ¿debe ser su mujer y parecerlo? El ‘conceto’ es el ‘conceto’.

Me apasiona Marta y sus manías. No contenta con lo de la pinza, duerme con la cabeza sobre la mitad de la cama, bocabajo y con las piernas levantadas, mientras abraza el oso que tiene desde los cinco años. ¡Santo Dios! Ayer nos enteramos de otra manía suya, llámenlo superstición. Se lanzó primero a por la maleta con el número 22 porque es su número de la suerte. Fascinante, en serio.

28 febrero 2012 a las 8:35 por elgato

Los que renuncian al control

Sindi, a medio camino entre el bien y el malHace mucho tiempo andaba la Verdad por las calles y los pueblos, intentando hablar con la gente sin mucho éxito. La despreciaban por su apariencia simple y mundana, porque andaba sin lujos ni pretensiones, pura y evidente. La Verdad no usaba perfumes ni lucía joyas, no la invitaban a fiestas ni reuniones populares. A veces, los padres no permitían que sus hijos se acercasen a ella. Las mujeres la criticaban sin mencionar su apariencia, y los ricos la subestimaban como una mendiga.

Un día deambulaba la Verdad triste por la calle y se tropezó con alguien alegre y divertido, vestido de colores llamativos y a quien saludaba todo el mundo. Era la Parábola. Cuando esta vio a la Verdad le dijo: “Verdad, ¿por qué estás triste?”. “La gente me deprecia y me humilla, nadie quiere a la Verdad ni me aceptan en sus casas”, contestó ella. “Claro, te entiendo. ¿Por qué no pruebas a vestirte como yo, con colores vivos y bien elegante? Puedes peinarte y con todo lucirás tu auténtica belleza”, dijo la Parábola. Entonces le prestó uno de sus vestidos, la ayudó a arreglarse y desde ese día, como si fuera un milagro, la Verdad fue aceptada por la gente y cortejada por todos.

Muy pocos aceptan la verdad desnuda y es entonces cuando inesperadamente se reclama el uso de distintos ropajes. Me han dicho decenas de veces que no debo emplear citas o hacer referencias literarias o históricas. Han criticado que hable mediante fábulas, clásicas o modernas. Pero cuando decido presentar la realidad en bruto, apenas sin pulir, entonces parece que se echa de menos todo ese adorno. Pues bien, igual hay que hablar con parábolas. Eso sí, debo hacer notar que precisamente ayer había hecho mío el título de una película, usándolo para enlazar mi relato de lo sucedido. Igual pasó inadvertido.

Ochoa y Noemí son dos piezas claves de esta historia. Ambas utilizan las armas a su alcance con el fin de ir sorteando obstáculos para alcanzar el botín aunque no pueden evitar dejarse llevar a ratos por sus propios impulsos, aquellos que le hacen a Noe desear al italiano más allá de cualquier conveniencia en el juego, o a Ochoa babear por el mismo chico, cuyo nombre no deja de pronunciar a todas horas y con quien no deja pasar la oportunidad de estar siempre que puede. Esa combinación de impulso y razón, la lucha entre la estrategia y el corazón, las hace únicas.

Es por esto que esta semana la fiesta de cada jueves se tornará en triste y pesarosa. Pase lo que pase, serán malas noticias. Ambas son imprescindibles, con sus luces y sus sombras, o precisamente por ellas. ¿En qué han fallado? Creo que las dos se están enfrentando mal a la experiencia, no reaccionando bien ante ciertos hechos que se producían a su alrededor.

Tanto han intentado controlar todo que no se están dando cuenta de hasta qué punto están siendo públicos sus errores y contradicciones. El principio 90/10 alude a la actitud a la hora de enfrentarse a una situación. Según este principio, el diez por ciento de la vida tiene que ver con lo que le pasa a una persona, y el noventa por ciento restante lo constituye la forma de reacción o respuesta ante esos hechos.

Sintetizando al máximo el principio en cuestión, nosotros no tenemos control total sobre ese diez por ciento de las cosas que nos suceden. Sin embargo, el otro noventa por ciento es diferente: las personas determinamos qué hacer con ese porcentaje o, al menos, con una parte del mismo. Lo ideal sería gestionar bien ese amplio porcentaje que está de nuestra mano, aunque no todos somos siempre capaces de hacerlo.

En la medida que decidamos agotar más la parcela que está bajo nuestro poder es más fácil que nos equivoquemos. Querer tener el control sobre nuestro propio destino tiene ese riesgo. Pepe, por ejemplo, está también entre los concursantes decididos a gestionar lo máximo posible ese 90 por ciento. Por tanto, también se equivoca. La clave está en que hasta el momento ha sabido leer mejor que otros el concurso, actuando de forma menos errática. Su capacidad de observación y análisis es extraordinaria, lo cual le otorga una ventaja sobre todos los demás. Esto no quiere decir que sea perfecto, sucede que sus errores son menos escandalosos.

El torrente de situaciones susceptibles de ser narradas y comentadas cada día hace que miles de detalles queden sepultados bajo otros más importantes. ¿Podría este comentarista hacer referencia a que Pepe no se hace su cama? por ejemplo, Y no solamente eso, sino que cuando ve a Hugo haciendo la suya se lo reprocha entre bromas y veras, además de reclamar a Sindi que se encargue ella. Pues es evidente que podría haberlo comentado, ahora bien me parece una situación menos atractiva que otras. Es una mera anécdota.

En una supuesta escala podríamos hablar de concursantes que deciden intentar gestionar el 90 por ciento del que hablaba en principio, resultando que unos se equivocan más y otros menos. Es el caso de Noemí, Ochoa o Pepe, grandes protagonistas, eje de infinidad de tramas. En el otro extremo tendríamos los concursantes que renuncian al control de buena parte de la realidad cuyo destino tiene en su mano. En su caso, el 10 por ciento de cosas que suceden fuera de su control se amplía de forma importante. Es el típico concursante que decide estar sin actuar.

Anoche mismo decía Marta que ella estaba allí para pasarlo bien. No es tanto así, pero ciertamente tampoco se la ve muy preocupada tras haber tenido que decir “qué tonta soy” tres días seguidos, casi consecutivos. Primero cuando Ochoa le hizo ver el juego de Noemí, con idéntica intención que la de la canaria. Ambas quieren congraciarse con la de la pinza y así evitar su nominación. A los dos días, Marta vuelve a decir “qué tonta soy” tras hablar con Noemí, saliendo esta exitosa de su estratégico acercamiento. Al día siguiente, parece dejarse guiar por Pepe, por lo cual vuelve a pronunciar la misma frase: “Qué tonta soy”.

AtrevimientoNo creo que Marta haya ido solamente a divertirse, pero sí que ha renunciado a gestionar totalmente el 90 por ciento que podría intentar tener bajo su control. Ya sea por pereza o incapacidad, posiblemente por una mezcla de ambas cosas. Es el mismo caso de Sindi, que parece muchas veces estar viviendo en un país de las maravillas, sin decidirse a traspasar el umbral que separa el bien y el mal. Ella se deja llevar, y a veces parece que desearía tapar sus oídos y ni siquiera escuchar a Pepe haciendo previsiones de nominaciones, o incluso comentando las dudas de Hugo con María.

Sindi tiene a su favor que nunca dañará a nadie, más allá de la obligación de nominar, compartida por todos. Es una convicción que comparten la mayoría de sus compañeros y espectadores. Ella destila ausencia de malicia, lo cual es tanto como decir bondad. Pero la dejación sobre el control de lo que le sucede confiere a esta concursante un rol de rango inferior, escaso de interés y falto de protagonismo. ¿Alguien me puede decir algo digno de comentar sobre Sindi en los últimas tres o cuatro días? O en dos semanas, da lo mismo. Aparte de sus meritorios esfuerzos a la hora de consolar a quien lo necesite y esté a su lado, no hay mucho más donde rascar.

Esa renuncia de Sindi o Marta las hace especialmente controlables. No en vano se las ve a menudo a ambos lados de Pepe, como dos princesitas compartiendo un mismo príncipe. Cada una afronta la situación con libretos distintos. Marta, desde su inocencia, no duda en mostrarse combativa y dispuesta al enfrentamiento que desea fervientemente Pepe. Sindi, por el contrario, quisiera estar (quedar) bien con todos, y muestra pavor ante ese enfrentamiento que ella parece siempre rehuir.

Las madrugadas continúan siendo un auténtico regalo para los amantes de Gran Hermano, a pesar de los intentos de Juan o Michael por segar tan buenos momentos. Esta madrugada decía lo siguiente nuestro amigo creciendo en los comentarios: “Estos momentos son como una de esas películas que no quieres que se acaben nunca”. Y es cierto. Tanto que casi cada día muero de sueño mientras escribo. Confieso que algunas madrugadas me sorprende mi propia emoción mirando la ventanita de mitele a la casa de Guadalix. Dios mío, no quiero que esto acabe nunca.

El juego de “beso o atrevimiento” (la verdad tampoco era bienvenida ahí) con un maestro de ceremonias como Pepe se convierte siempre en todo un espectáculo. A ello se sumó anoche el habitual asalto colectivo a la despensa, la charla de una Ochoa babeante con Alessandro, o el claro cortejo de un Hugo dispuesto a olvidar todo lo dicho sobre sus preocupaciones, afirmando ante María que a partir de ahora no responderá cuando le pregunten por ellos dos. Bueno, y muchas más cosas hasta que el ‘súper’ les llamó a una salida del aeropuerto sobre las seis y media de la madrugada, levantando a todos de la cama por primera vez. Cosas de la prueba semanal.

Hará bien Hugo en dejar de permitir que su historia con María, si tiene que haberla, se convierta en un plebiscito popular, con todos opinando e intentando intervenir. El caso más escandaloso fue ayer por la mañana con Michael. Tal como había previsto que haría le abordó en el dormitorio de buena mañana. ¿Sus intenciones? Convertirse en cancerbero de la moral, ‘pepito grillo’ o conciencia dormida del pobre Hugo. Le conminó a pensar en su novia, su familia y la familia de su novia. “Mira, que lo haga yo, pues mira, no tengo responsabilidades”, le decía el ‘polifantas’, así en plan quítate tú que ya me pongo yo.

¿Acaso Michael es un buen amigo de Hugo? ¿Han mantenido frecuentes conversaciones que justifiquen tales consejos? La respuesta es negativa. Michael quiere ponerse en la parrilla de salida. Perdió su oportunidad y ahora sabe que la forma de volver a posicionarse en la carrera para ligarse al pivón jerezano es eliminar al rival. Y no debe tener mejor manera que intentando hacerle sentir mal apelando a su supuesta infidelidad. Voy a consultar cómo se llama esto.

Mi diccionario de sinónimos propone canallada. ¿Hace?

Verónica

Por JAVIER B.V.

Moleskine del gato

Juan ha pasado de decir que era preferible mantener la división de dormitorios por sexo porque no se vería bien que un cura durmiese en la misma habitación que lo hacían mujeres, viendo como se vestían o desvestían a su lado, a dormir directamente con una de esas chicas. No solamente eso sino que ahora vende en el ‘confe’ que ha dormido con gente muchas veces (evita decir si con mujeres) y que Ochoa es como su hermana. No sé cómo lo puede empeorar más el ‘páter’, porque esa es la hermana a la que soba la pierna mientras se recalienta su petaca. ¡Cómo ha cambiado el cuento!

Ambas partes tienen la razón cuando Verónica (a la que nuestro amigo Javier B.V. dedica hoy una de sus más geniales caricaturas, crema de cacao en mano) protesta por las cosas dichas sobre ella en los programas y los colaboradores se defienden. Verónica está en su derecho de dolerse, es normal que lo haga. Y los demás debemos defender nuestro derecho a decir lo que nos rote. Cada uno en su sitio, esto funciona así.

Dijo Aristóteles: “La naturaleza solo hace mujeres cuando no puede hacer hombres. La mujer es, por tanto, un hombre inferior”. Este tal Aristóteles (no confundir con Arístides) era un filósofo que también debía querer llamar la atención, al estilo Dani ‘sucio’ (GH 8). Han pasado 24 siglos y algunos siguen con ese retraso mental tan pronunciado. Cristian es el ejemplo que nos queda más a mano.

Observatorio de nominaciones

Hoy vamos a analizar las variaciones a la hora de elegir los objetivos nominatorios de cada cual, además de un apunte respecto a la selección por género. Alessandro fue quien más veces repitió un mismo nombre, nominando a Ari cuatro veces. Nadie más nominó tantas veces a un mismo concursante. Aparte de su reiteración en la nominación a Ari, el italiano no repitió ni un solo nombre más. De forma que nombró una sola vez a: Zulema, Azucena, Ochoa, Arístides, Marta y María. Mínimo de repeticiones excepto en el caso señalado, el más insistente hasta ahora.

Hay varios casos de repetición de un mismo nombre en tres ocasiones. Pepe nombró a Juan ese número de veces, y lo mismo pasó al contrario en un caso claro de reciprocidad, algo que tratamos el pasado viernes. Es decir, Juan también nominó tres veces a Pepe. En ese aspecto no se pueden echar nada en cara. Mismo número de veces pronunció Sindi el nombre de Ari. Y Michael el de Sindi.

Algo semejante a lo señalado con Alessandro sucedió con Noemí. Ella nominó dos veces a Ochoa, pero no hay ni una sola repetición más en las cinco nominaciones estudiadas. Así pues, nombró a: David, Zulema, Azucena, Ari, Arístides, Mary Joy, Marta y María. En total, nueve personas distintas, siendo quien más varió sus objetivos nominatorios.

La mayoría de concursantes nominaron a seis o siete compañeros distintos. Concretamente, lo hicieron a siete los siguientes: Juan, Ari, Ochoa, Michael y Alessandro. Por su parte, estos nominaron a seis de sus compañeros: Pepe, Hugo y Sindi. Por tanto, se destaca Noemí al haber elegido a nueve compañeros distintos hasta el momento.

La observación principal relativa a este asunto es que nadie actuó de forma tan variada (nominando a tantos compañeros) como Noemí. Otro asunto es el análisis por género, igualmente interesante. En el caso de Noemí, la mayoría de sus objetivos fueron chicas, salvo en la nominación a David y la muy común a Arístides. Siete mujeres estuvieron en su punto de mira: Zulema, Azucena, Ariadna, Mary Joy, Marta, Ochoa y María. Solo se han salvado Sindia y Verónica.

Algo parecido sucedió con Alessandro y Hugo. Los dos concursantes que mejor relación tienen con Noemí nominaron, como casi todos los demás, a Arístides, siendo mujeres el resto de sus objetivos. Ales nominó a seis chicas: Ari, Zulema, Azucena, Ochoa, Marta y María. Y Hugo a cinco: Azucena, Mary Joy, Verónica, Ochoa, Marta. Es interesante comprobar que estos dos concursantes eligieron siempre a chicas, con la excepción del multinominado Aris.

27 febrero 2012 a las 9:46 por elgato

Sexo, mentiras y cintas de vídeo

Noemí pensativaValga el título de la película de Steven Soderbergh para resumir lo ocurrido este fin de semana en la casa. No sé si hubo sexo pero Noemí pidió preservativos y se los dieron. Entre Hugo y María “no ha habido ni un beso”, según propias palabras de él, y le creo. La reina de las mentiras es Noemí, ahora empeñada en salvar a Hugo, pretendiendo que evite la tentación jerezana, para lo cual invoca a su novia. Y en vídeo terminó viendo Ari la boda de su amiga, a pesar de que anduvo por la casa vestida para asistir en persona, con floripondio en el pelo incluido. Así son las cosas. ¿Te apuntas a descubrir más detalles? Vamos hacia atrás.

Ya le encargué el jueves a Ari el papel de ‘novia fantasma’ en el circo de los horrores. El irónico destino terminó justificando más mi elección haciendo fantasma la propia boda. Ari se viste para asistir al acto el sábado, incluso anima a Ochoa primero y luego también a Sindi para que se preparen como posibles acompañantes. Al final lo vivieron como una fantasía, aunque por la noche noté la frustración y la pena en la amiga de la novia, a cuya boda había asistido un guriguri con su foto.

La boca de los deseos había ilusionado a la concursante, al tiempo que encabronaba a los aficionados al programa, los auténticos enfermos de Gran Hermano a los que siempre se dirige Mercedes Milá y que desde tiempos inmemoriales siempre me tomé como si me estuviera hablando a mí, y así sigo sintiéndolo. Tanta ilusión y confianza tenía Ari en que se cumpliría su deseo que llegó a pensar en una confusión de fechas y ayer domingo volvió a ponerse el vestido con el que entró en la casa María, que le queda como a un Cristo dos pistolas, todo sea dicho.

Me tranquiliza que Ari no saliera de la casa, sentando un precedente peligroso y en contra del manido espíritu de Gran Hermano, tantas veces tomado en vano. Ahora bien, lo de ofrecer a un niño un caramelo para luego no dárselo siempre me ha parecido mal. Reconozco que no me tomo bien todas las bromas, y esta es de las que me parecen de mal gusto. ¿Qué necesidad de desilusionar así a alguien? Además, la recompensa es injusta, por mucho que nos haya regalado la ocasión de ver al ‘páter’ acostado con Ochoa y a Hugo junto a María, lo cual se presenta como la trama del momento.

La petición de Ari fue “estar presente” en la boda. O sea, ella pidió presenciar ese acto (hallarse presente o asistir a ese hecho). Con una imagen suya no vale. Tampoco con ver el vídeo de la boda, regalo discutible al que muchos hubiéramos renunciado tras la boda de un amigo. Habida cuenta de que la boca no ofrece lo que se pide sino aquello que le da la real gana no sería de extrañar que en adelante los concursantes anduviesen con pies de plomo a la hora de meter su cabeza en la boca. A nadie agrada que le tomen el pelo.

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Por MONTSE JUANILLA

La boca de los deseos es mentirosilla, aunque no tanto como Noemí. Para explicar hasta qué punto es mentirosa compulsiva contaré algo que no me entró el pasado viernes. En la cocina comedor estaba Noemí lavando los platos y sentado Alessandro, no recuerdo junto a quién. Por ahí pululando otros concursantes. El italiano dice a voz en grito: “Cambio dormir con Noemí por otras dos chicas”.

Al rato, Noe lo cuenta en el baño a Ochoa mientras se cepilla los dientes. Entre risas forzadas, haciendo ver que no le afecta, afirma que se lo han contado porque ella no lo ha escuchado. Dice que no estaba delante, y acusa a Ales de no tener la valentía de decirlo en su presencia. Prometo que no había más de tres o cuatro metros entre ambos, y cuando él gastó esa broma ella reía. Además, nadie pudo albergar duda de que se trataba de una broma. Está claro, si reconoce que lo dijo en su presencia no podría victimizarse.

No me creo las lágrimas de Noemí en el confesionario. Si fueran ciertas no las motiva lo que ella expresa sino su frustración por no estar consiguiendo los resultados esperados, a pesar de sus múltiples esfuerzos. La primera semana vio que su relación con los chicos le podía granjear la enemistad de las chicas y escenifica un numerito de arrepentimiento seguido del acercamiento obligado. Recordemos aquello de “tengo que ir con las chicas, no me apetece pero debo hacerlo”.

A pesar de ello, ahora ve como no le hacen caso. De Sindi y Marta se ha burlado, igual que hizo con Mary Joy. Pero a Ari y Ocho las trató con mimo, igual que hizo con Verónica. Aún así, ahora mismo no tiene buena relación con ninguna de ellas. Incluso María, recién incorporada, la nomina. Entonces se plantea en qué se estará equivocando, sin darse cuenta de alguna cosa elemental.

Esto es un juego, ciertamente. Pero ningún juego está exento de unas reglas, incluso no escritas. Ningún comportamiento que en la vida real sea considerado inadecuado es bien recibido en ese juego. Ni la audiencia ni los propios concursantes toleran la mentira o el engaño gratuito. No se trata de llevarse bien con todos, lo cual tampoco está bien visto, basta con ser honesto, o al menos parecerlo.

La actitud de Noemí es permanentemente deshonesta. Cuando Alessandro decide hacer un masaje a todas las chicas, una a una, ella decide no participar. Luego aflora su vena escrupulosa y no quiere acostarse en la cama de Alessandro porque por ella han pasado el resto de chicas, llegando a hablar de “mi cama”. ¿Su venganza? Se acuesta con Michael, dejando pasmada a Ari. Ambas tienen el mismo grado de compromiso con los respectivos chicos, pero no parece que ese sea el mejor modo de congraciarse con Ari.

Aún peor me parece su comentario posterior. Está hablando con Alessandro sobre la noche que pasó durmiendo junto a Michael, y suelta esta bomba: “Se arrimaba a mí y yo me apartaba”. Noemí aplica el veneno contra todos, casi sin excepción. Si el propio Michael, o incluso Ari, llegan a escuchar estas palabras no tendrían duda de en quien debían concentrar sus nominaciones a partir de ahora.

Lo gracioso es que luego se extrañe (“a mí las niñas me tienen un coraje que no veas”) y cuente películas que ni ella misma puede creer. Juan se extraña de que la nominasen Marta y Ochoa. “Es curioso lo de Ochoa porque con las chicas ya estás bien”, dice el ‘páter’. Este es un claro ejemplo de concursante que no se entera bien de lo que se está viviendo en su propia casa.

Luego Juan habla con Ochoa y esta le cuenta que no se cree a Noemí. “La tengo atravesada. Me la jugó y me avisaron”, dice. El pobre cura no se entera, aunque Ochoa se afana en explicarle que Noemí mintió a Marta al decirle que no la había nominado la semana anterior, que jugó con ella y no la nominó para evitar la recíproca, además de los desprecios y detalles feos que ha tenido.

También cuenta Ochoa que a ella la ha nominado dos semanas seguidas, así como la mentira sobre su nominación y cómo implicó a un supuesto amigo. No sé si esto será suficiente para Juan. Un rato antes le estaba diciendo a la propia Noemí que veía un grupo de intocables entre ellos (Hugo, Noemí, Alessandro, Pepe, María y Sindi). Noe aprovecha y le dice al ‘páter’ que él también es intocable para ella y para el italiano. Pero nadie parece creer ya a Noemí, lo forzado de sus relaciones, la obsesión por llevarse bien con todos y evitar ser nominada a toda costa.

Por si había alguna duda, Ochoa había quedado de acuerdo con Verónica en que esta utilizaría una clave en caso de que viera algo raro sobre Noemí y ella en los vídeos. Se trata de la expresión “coger el toro por los cuernos” y, efectivamente, la expulsada dijo esas palabras mágicas al despedirse de Ochoa: “Al toro por los cuernos”.

Impagable el momento destacado en el debate y ocurrido el pasado viernes. En el cuarto de baño mapamundi están Ochoa y Ari, cuando aparece Noemí para preguntar si les apetece peinarla. Silencio. Ninguna de las dos contesta. Noemí piensa en voz alta: “No, porque hoy están enfadadas, ¿no?”. Quiere decir que están enfadadas con ella, pero no acierta, o no se atreve, a especificar. Ari responde sin responder con otra pregunta, casi como si estuviera en otra conversación: “¿Hoy no íbamos a dar una clase de maquillaje?”.

Parecido fue cuando en un pasillo están hablando igualmente Ochoa y Ari. Noemí hace ‘chas’ y aparece a su lado intentando adivinar la conversación de ambas diciendo que está de acuerdo. Pasan de ella. Entonces provoca vacilando un poco, preguntando si no estarán hablando de “lo otro”. Ari se apiada un poco y soltando su característica risa dice: “No sé qué es lo otro”. Me da un poco de pena, pero no culpo a nadie. Cada uno tiene lo que se ha buscado.

Y llegamos al apartado del sexo, plato fuerte donde los haya. Hugo anda muy preocupado por las consecuencias que puede tener el simple hecho de dormir con María. Anoche mismo afirmó categóricamente que no ha existido entre ellos ni un beso. En realidad no le preocupa tanto lo sucedido sino aquello que pueda venir. Está claro que siente gran atracción hacia María, y esta no parece que vaya a hacerle ascos. Hugo se plantea ahora que no pedirá un encuentro con su novia el día de su cumpleaños, dentro de una semana. Prefiere probar antes con una llamada telefónica, por si acaso ella rechaza ir a verle.

Primera cosa curiosa de esa conversación es que comenzara con Ochoa. Parece que le apetecía más la confidencia con ella que con su amiga Noemí. Luego se unieron Ari, Sindi e incluso Alessandro. Segunda cosa curiosa, antes había estado hablando con Noemí y ella invocaba a su novia, haciéndole ver lo que tiene fuera. Como decía Iván Madrazo anoche, parece que ella no tuviera también alguien de fuera en quien pensar. Consejos doy que para mí no tengo.

Incluso llega Noemí a acudir al ‘confe’ para preguntar si puede pedir un deseo para un compañero. Quiere traer a la novia de Hugo. ¿Qué pretende en realidad? Creo que Noemí está tremendamente celosa de María, y quisiera poder apartarla de Hugo, su amigo confidente. ¿Quién sabe si el chico que realmente más le atrae en la casa?

No sé cómo acabará lo de Hugo con María, lo que sí tengo claro es que nos costará adivinar sus pasos. Entre María y Pepe hemos visto miradas y complicidades que no se ven entre estos dos. Tampoco es extraño, dado lo que Hugo ha contado sobre su relación con las chicas. Por ejemplo, que cuando está con su chica en casa se sientan en extremos opuestos del sofá y a veces ni se dirigen la palabra durante horas. La chispa está en otro lado. Al tiempo.

Moleskine del gato

Pongamos en claro alianzas y prioridades. Cuando Pepe descubre al cavernícola en el armario y se salva de la nominación llevaba detrás a Ari. Ella afirma que habría sido ella misma la primera en descubrirlo si no se le adelanta Pepe. Dice que quería conseguirlo para salvar a alguien. No hay duda de que se refiere a Michael. Se trata de una reedición de aquella vez en que nominó en positivo al ‘polifantas’ en lugar de a su amiga Ochoa.

El nuevo concursante me asquea y ha conseguido que ver el directo sea un tormento para este gato comentarista. Me niego a creer que lo suyo sea una pose, todo fruto de una mentira en los castings para conseguir ser seleccionado y llamar la atención. De momento está repitiendo consignas en la casa. Ya le he oído hablar de las mujeres que iban a lavar al río. ¡Qué asco, la Virgen!

Cuando Noemí le hace recomendaciones a Hugo, en un momento de pausa en su causa por la moralidad defendiendo la fidelidad del de Vielha, dice lo siguiente: “Disfrutadlo con control”. Pensé que estaba prohibido mencionar marcas comerciales.

Los porcentajes ciegos conocidos en el debate de anoche ofrecen un resultado no del todo esperado. Con siete nominados el porcentaje mayor (65’9%) parece exagerado. Es lo que podríamos llamar un palizón. Quien tenga ese porcentaje no evitará su salida de la casa pase lo pase. Por cierto, el ‘GH Última hora’ no es esta noche sino mañana.

Porcentajes ciegos

Observatorio de nominaciones

Hoy en el observatorio nos fijamos en los aciertos que ha tenido cada concursante a la hora de hacer coincidir sus nominados con el expulsado de la semana. En tres ocasiones fue expulsado uno de los nominados por Noemí, Alessandro, Pepe y Hugo. Ellos cuatro están en cabeza de esta estadística, y les siguen con dos aciertos Juan y Michael. Solo acertaron con el expulsado en una ocasión Ariadna, Ochoa, Sindia y Marta.

Como es de suponer, no contamos la semana que nominaron en positivo. Y solo se tienen en cuenta los concursantes que aún siguen en la casa. Entre los ya expulsados, únicamente acertó David, concretamente en dos ocasiones. Ningún acierto tuvieron Zulema, Azucena, Arístides y Verónica.

El índice de aciertos es mayor gracias a Arístides, nominado por todos sus compañeros excepto la recién expulsada Verónica, a quien deseo una pronta recuperación de su pequeño accidente de circulación. Por ello, esta concursante no acertó nunca en nominar a alguien que fuera luego expulsado de la casa.

Si Ochoa fuera la expulsada de esta semana, como presupone este gato pitoniso, solamente Noemí y Alessandro engrosarán su estadística personal, destacándose del resto. Ambos fallaron la última semana (expulsión de Verónica). Hugo falló en la primera de las nominaciones (no mencionó a Zulema) y Pepe la segunda (al no nominar a Azucena).