26 enero 2012 a las 9:21 por elgato

Mis segundas impresiones

Papa... fritaEra inaplazable que dedicara uno de mis escritos a desgranar mis primeras impresiones, segundas en realidad, sobre cada uno de los concursantes en este arranque de edición, entre otras cosas porque hay anunciada para hoy mismo una expulsión y a poco que me despistara habría perdido mi oportunidad de mantener esta tradición. Iré a ello un poco más adelante, antes unos pocos apuntes de lo sucedido ayer, día más tranquilo que los anteriores, aunque tuvimos la resolución de la prueba y alguna otra cosa de importancia.

Si pensábamos que iban a ser los inadaptados quienes dieran el espectáculo enfrentándose a los afines, o conspirando contra ellos, nos equivocábamos. Ha sido entre los concursantes de mayor edad donde se ha producido el ataque. Las víctimas: Juan y David. A Ari le ofendió que el ‘páter’ le aconsejara no limitar sus relaciones dentro de la casa a su amiga Zulema, pero ayer ellas dos hacían un comentario semejante respecto al aspirante a bombero.

Decían que David se está encerrando en Juan e incluso le veían cambiado. Pero fue Juan el centro de sus críticas. Ari le acusó de manipulador y Zulema considera que deben tener cuidado con él “porque se lleva muy bien con todo el mundo”. Ya había dicho esto mismo el martes, mostrando la mayor de las desconfianzas por ello y concluyendo que está haciendo un papel.

Zulema dice que Juan es “un lobo con piel de cordero” que se hace el majo y el simpático con la gente, pero no deja de ser un manipulador. Y a este gato con piel de gato le parece que en realidad han visto las orejas al lobo Juan y están temiendo ser devoradas por un concursante invencible, a menos que consigan minar un poco la buena imagen que hacen bien en presuponer que tiene.

No solo a David le atenaza el miedo de que otros den espectáculo y sean protagonistas. Ari y Zulema están en esa misma línea con la diferencia de que el primero ha decidido mantener la alianza con quien puede ser el rival más fuerte, al menos de momento, pero ellas parecen mostrarse más impacientes.

También puede ser que a Zulema se le haya rebotado el ‘chi’ y ande con los chacras cruzados. Le voy pillando el tranquillo a su facilidad para el discurso místico, no tan aprendido como pudiera parecer. Creo que va improvisando sobre la marcha e intuyo cuál puede ser su técnica. Se me vislumbra que basta con mezclar con cierta habilidad una serie de conceptos: vida, energía, luz, disco dorado, tierra, creación, madre naturaleza y (cómo no) cosmos.

No había escuchado tanto esa palabra desde aquel fantástico programa divulgativo de los ochenta, donde el astrónomo Carl Sagan nos enseñaba los secretos del espacio. El cosmos para Zulema es como la idea central de su religión, lo cual es muy respetable. Solo quiero decir que mucho conocimiento sobre lo que habla no parece tener. O sea, que canta mucho su permanente improvisación ante unos incautos compañeros.

AzucenaEso sí, con algunos está siendo efectivo y, por ejemplo, Azucena se apunta casi a diario a la sesión de meditación, en contacto con la madre naturaleza y abrazando la energía de la creación para alcanzar el cosmos. ¿A que cuela? Solo es cuestión de entrelazar los conceptos antes enumerados. Con muy poco entrenamiento sale un discurso creíble y aparentemente trascendente.

La meditación tampoco parece estar haciendo mucho bien a Azucena, cada día más rebotada y de peor humor. Ayer mostró su lado más borde con Noemí, aunque no tengo claro de qué se quejaba. Da igual, ella es de queja y lamento continuo, experimentando un progresivo empeoramiento de lo suyo. También ayer discutió con Mary Joy, lo cual disgustó mucho a la filipina, si bien tampoco nos enteramos muy bien de la movida.

El permanente gesto adusto de esta concursante parece empeorar día a día, por difícil que parezca. Una muestra de ello es la serie de imágenes de la izquierda, que me permito coger prestadas a Tomás Blanco. Aprovecho para saludarle a él y al resto de compañeros que hacen el minutado en esta web, ellos saben que tienen en este gato un lector impenitente. Tomás, Viruete y los ‘minutantes’ debutantes: Natalia, Adrián y César.

Superaron la prueba del arca de Noé, primera de esta edición. Durante la semana hicieron entre todos 829 kilómetros de remo y fueron penalizados con 10 kilómetros por un error con los animales. Los 819 kilómetros les fueron suficientes para superarla puesto que en el sobre figuraba la cifra mínima de 800.

Los 800 vienen de los 40 días y 40 noches que duró el diluvio universal, dividiendo entre dos remeros. Es decir, 40 por 40 entre 2. Pues vale. Apenas tuvieron tiempo de planificar la compra, que realizaron Ari y Zulema, las encargadas de la cocina esta semana. No termino de entender que no fueran quienes se vayan a encargar la próxima semana de esa labor. Debería hacer la compra quien luego vaya a estar cocinando, pero Zulema le pidió a Pepe que le dejase la colada. Apuesto a que tampoco es capaz de hacer funcionar la lavadora.

Después de hacer la compra parece que nominaron, pero de esto no conoceremos detalles hasta hoy pues les pidieron encarecidamente que no dijesen ni mu. Si acaso sabemos que hubieron de dar dos nombres, como en las primeras ediciones, y en casi todas las quinielas parece que están los nombres de Azucena o Pepe, si bien no me extrañaría que hubiera alguna sorpresa y estuviese también David.

No hace falta decir que en estas primeras semanas sería un error cargarnos a los concursantes fuertes. Ya habrá tiempo después, de momento David es imprescindible ahí dentro. Y vamos con mi sucinto repaso a los doce concursantes más uno.

Juan: El cura que no lo parece y no se preocupa por parecerlo, ni siquiera a tiempo parcial. No lo ha confesado expresamente, pero estoy seguro de que ha sido un gran espectador de este programa. De momento no está cometiendo errores. Si sigue así auguro que aguantará mucho en la casa. Va de ‘guay’ pero sin etiquetas, y desde fuera le están haciendo el caldo gordo los gerifaltes de la Iglesia. También desde aquí se puede victimizar a un concursante. Le veo rasgos de algunos ganadores de ediciones anteriores, como Juanjo (el ‘taxista dundee’ de GH 6) o Ángel (‘falso zen’ de GH 11). O sea.

David: Estereotipo de concursante guardián de la buena convivencia, lo cual no suele ser del gusto de la mayoría de espectadores. Su enfrentamiento con Pepe le va a castigar, sin mucha posibilidad de redención. Es cansino, incapaz de terminar un par de frases sin haber coronado una de ellas con un “tío”, o un “nano”. Su gran contrariedad es que habiéndose preparado muy bien su participación en el programa en tan solo una semana ha ido de torpeza en torpeza. Para Gilda Santana (su libro está volando en las librerías, si eres amante de este programa no te puedes quedar sin tu ejemplar) su actitud se parece a la de Salva (el ‘poli panoli’ de GH 6), y para mí es también un poco como Kiko (GH 8).

Zulema: Vende humo, sin que compre nadie más que su amiga Ari, ya veremos por cuánto tiempo. Sus chacras se han puesto en contra, los muy malditos. Reprocha a Pepe que duerma por el día, pero ella se pasa las horas muertas aislada del resto mientras medita. Para mí tengo que cuando parece que medita está haciendo cálculos de nominaciones, no sé si baldíos o no. De momento es una de las dos concursantes a quien parece no importarle que la expulsen, lo cual gusta menos que nada a la audiencia. A mí tampoco me importaría, dicho sea de paso. No sé si tengo escrito que me recuerda a Judit (GH 9), pero en copia burda y muy degenerada.

Ari: La hija del vocalista de Obús dice que se parece a su padre. Si tenemos en cuenta que su padre presenta un enorme parecido a Carmen de Mairena podemos colegir que también guarda ese mismo parecido, en versión tatuada e hiperperforada. Se muere por los huesitos de Hugo, lo cual tampoco ha de extrañar, aunque tardará en reconocerlo. De momento ha tragado lo indecible al tener que escuchar del aranés cosas como “con esas pintas que llevas” o “mi novia es más fina y viste con camisas”. Intuyo que cambiará de aliados en cero coma, y Hugo ya puede irse preparando.

Noemí: Concursante alegre y despreocupada. Tiene perfil de ganadora, tal vez quien más en esta edición, junto al ‘páter’. Su tira y afloja con el ‘italianini’ me tiene en ascuas. La veo despreciando con su indiferencia a quien la moleste antes de entrar en discusiones. Ella sabe cómo pasárselo bien y eso pondrá al espectador en idéntica situación. Me recuerda un poco a Naiala (GH 8), no sé qué tendrán las islas Canarias.

Alessandro: Es un ‘nini’ presentado como futbolista del Milán y el Inter pero que no pasó de tercera regional. Es bello, como Noemí, y no parará hasta conseguirla. Los italianos son así. Juega con pocas bazas pero potentes, veremos si le resultan suficientes.

Pepe: Es un crack auténtico. Gana mucho en la pequeña distancia y en hora de madrugada. En su salsa casi parece que dejara de tartamudear y emergiera en él su faceta más graciosa. Gamberro y divertido al tiempo que tierno. Espero no equivocarme si digo que le veo dejando una honda huella en algunos de sus compañeros, tal vez en bastantes. Es el único que me ha hecho reír y me ha enternecido a partes iguales en estos pocos días. Taciturno y desordenado hasta que se pone sus botas de bailaor y taconea. En sus suelas parece estar aplastando la mezquindad que le rodea, mientras come un mendrugo de pan a escondidas y se pone el mundo por montera.

Sindi: Es de las que mejora en la segunda impresión. Si no es desgastada por la repetición interesada de sus risas y su histrionismo en programas satélite podremos ver a una mujer genial. Por mejorar lo hace hasta físicamente, si miramos bien vemos que tiene un rostro poco sofisticado pero de gran belleza. De momento le ha ganado a todos por la mano, dando la vuelta a las múltiples sospechas que le ha tocado aguantar sobre ella. Cuando Noemí le pregunta por qué en su mochila pone Mari Pili (supongo que sería la de Ochoa) ella no desmiente nada, sonríe con supuesto sonrojo abrazando a su compañera. Y se ríe por dentro, estoy seguro de ello. Ella fue la primera que entendió a Pepe, lo cual fue recíproco. Estos dos son lo más.

Ochoa: Es una gran incógnita, tal vez la única del grupo. Autoritaria y creída, ha mantenido bastante equidistancia con todos sus compañeros. Le he visto gestos muy feos (evidenciando cierto desprecio por Sindi, por ejemplo), tanto como otros bonitos (anoche mismo despidiéndose de un Pepe medio dormido en el salón, al que un poco antes habían estado tirando de los pelos de las piernas sin que se inmutase). No le beneficia su imagen de niña pija, pero repito que todavía la tengo en cuarentena.

Hugo: Objeto de deseo típico. Chico guapo que no parece haber hecho jamás el más mínimo esfuerzo por conquistar a una mujer. En realidad, parece que no hubiera hecho nunca un esfuerzo. Y punto. De momento va por donde le marca el viento (es un decir), con una mezcla de pasotismo y despreocupación que puede beneficiarle hasta el momento que empiecen a surgir conflictos importantes. Entonces veo posible que no sepa responder a la exigencia de un mínimo compromiso.

Michael: Solo su posible historia con Joy puede salvarle. Es de esos concursantes que uno espera vayan a romper para convertirse en protagonista, aunque a menudo se termina uno quedando con las ganas. Podría decir de él que no ha tenido, hasta el momento, ni un mal acto ni una buena palabra. Es decir, ni chicha ni ‘limoná’.

Mary Joy: Prescindible es la única palabra que se me ocurre para ella. Digo lo mismo que con el concursante anterior, solo la historia entre ellos dos puede salvarla. Es uno de los dos errores claros de este fantástico casting. Encerrada en sí misma, sin carisma y con evidentes dificultades para relacionarse con los demás. Sospecho que oculta algo, pero no sé si me interesa descubrirlo.

Azucena: Lo escribí ayer mismo. No sale de su bucle, reclamando continuamente una atención que pocos estarán dispuestos a ofrecerle. En realidad creo que su problema es de autoestima. Se afana en aparentar que tiene un alto concepto de sí misma, pero no es así. De momento ha repetido en demasiadas ocasiones que no le importa ser expulsada. ¿Cómo? Pues que sea dicho y hecho. ¡Marchando!

Concursantes

Moleskine del gato

Discutían anoche Juan, Michael y Alessandro sobre cuál es el oficio más antiguo del mundo. El ‘páter’ había leído un fragmento de la Biblia al azar (lo hace cada noche) y allí se hablaba claramente de prostitutas. ¡Caray! con el Antiguo Testamento. Michael apuntaba si no era más antiguo el de carpintero. Pues no, señores, ¿acaso no está claro que el más antiguo debió ser el de peletero?

El único momento con cierta chispa, sin pasarse, protagonizado por Azucena en esta primera semana (que ojalá fuera la última para ella) fue cuando ayer advertía Ochoa que “está prohibido echarse la siesta”, a riesgo de penalización para el grupo. La respuesta de la toledana fue: “Vale, pues entonces vamos al sofá a no movernos y descansar los ojos”. Definición rebuscada y confusa de dormir: mantenerse en reposo mostrando cierta inmovilidad, tumbado y con los ojos cerrados. ¡Bravo!

Inmenso Pepe en el resumen de ayer. Este concursante cada día nos va ganando a algunos un poquito más. Yo hoy, en su honor, quiero terminar este escrito con las siguientes palabras: Papa frita. O, si se prefiere: ¡Papafrita!

Ah, y esta noche hay gala. No me pregunten lo que va a pasar porque no tengo ni idea. Solo sospecho que vamos a ver a un triunfador doble, pero solo es una sospecha. Eso sí, me aseguran que nos vamos a sorprender. Y mucho. Intriga máxima.

25 enero 2012 a las 9:16 por elgato

La ropa sucia

Noemí y Alessandro, canaria e italiano.Vivimos un Gran Hermano de las conversaciones, y se apunta ya que también puede ser de los amoríos. Cierto es que aún es pronto para hablar de nada serio, pero si el primer día ya hablábamos de la conexión entre Alessandro y Noemí (o por lo menos la atracción que él parecía sentir hacia ella), ahora ya podemos decir que estos dos concursantes pasan más tiempo uno con el otro que nadie en esa casa. Ayer hicieron siesta juntos (no solo Pepe duerme en el día) y las confidencias son cada día mayores. Está claro que se gustan.

Al levantarse de la siesta contaba Noemí que se había despertado cubierta por una manta y que habían dormido juntos. Es consciente de lo que eso suscitará, por lo que utilizó un viejo tópico del programa: “Aquí las cosas se magnifican, basta con dormir con alguien del sexo opuesto…”. Pues sí, andamos siempre todos muy magnificados.

Michael piensa que estos dos se liarán antes de que termine esta semana. Ariadna cree que se liarán después de las nominaciones. Se habla ya de ‘edredoning’, y a los dos les parece que hacen buena pareja. Yo no apuesto, o en caso de hacerlo soy menos optimista. Les doy un par de semanas, mi amigo Pablo tenía razón.

Por su parte, Mary Joy aparecía ayer en varios momentos felizmente recostada en Michael. Ya vi anoche que Ochoa se recostaba siempre en un chico, pero no era siempre el mismo. En la filipina valenciana me pareció ver una rigidez que hablaría de sus intenciones.

Significativo que anoche jugasen al escondite (a eso de las tres y pico de la madrugada) y estos dos se escondieran juntitos una de las veces. Es atrevido decirlo a estas horas pero yo creo que la elección de Mary Joy está hecha, y a él no parece que le disguste la situación, aunque en la conversación referida anteriormente negaba en rotundo que hubiera nada. Tiempo al tiempo.

Mientras se empiezan a apuntar posibles parejas, Zulema anda con el “chi” revuelto. No lo digo yo, ayer afirmaba: “Mi chi no está bien, me siento desequilibrada”. La concursante a la que odia mucha gente (también lo dice ella) practica la religión neopagana Wicca, basada en la armonía con la naturaleza. Lo que no podría asegurar es en que consiste eso del “chi”, pero debe ser una faena tenerlo chungo.

La misma Zulema que censuraba a Pepe por dar algunas cabezadas durante el día es quien se perdía anoche la juerga nocturna que para algunos se extendió hasta el amanecer. Ariadna y Pepe mantenían desde las siete de la mañana hasta más allá de las ocho (según escribo estas líneas siguen en ello) una larga conversación en la que el bailaor se volvió a ganar la simpatía de los pocos locos que les estábamos viendo.

Ari le confesó a Pepe que un par de días antes era uno de sus nominados, pero no ahora. Antes habían estado jugando al escondite, como conté antes. Ari maquilló a Noemí, demostrando que es bella de natural y no le hace falta la cosmética. El ‘páter’, David ‘no sin mi Farmatint’ y Zulema (con su ‘chi’) se habían acostado sin poder vivir todo esto, justo tras atender la convocatoria de David en torno a la mesa de comedor y unas galletas con crema de cacao. Curioso que nadie cuestionase su propuesta a pesar de su preocupación por la comida (aunque creo que Pepe, Hugo y Alessandro no comieron), probablemente por tratarse de David, guardián de la buena convivencia.

Si se entera Azucena de lo que es el “chi” seguro que se apunta a tenerlo malamente. Ella es de esas personas que oscilan entre la autocompasión y la queja permanente. En el maravilloso casting de esta edición hay dos claros errores: Azucena y Mary Joy. Son de esas concursantes encerradas en sí mismas, que llevan asumido un papel secundario y se conforman con ello.

Al menos Mary Joy puede estar escapando a un fatal destino gracias a su posible historia con Michael, pero Azucena no sale de su bucle, reclamando continuamente una atención que pocos estarán dispuestos a ofrecerle. En realidad creo que su problema es de autoestima. Ella se afana en aparentar que tiene un alto concepto de sí misma, pero no es así.

Creo que fue el lunes cuando la escuché decir en el jardín: “Yo creo que soy guapa y tengo un buen tipo”. Inmediatamente hizo una pausa esperando que alguien confirmase su opinión. Cuando habla bien de sí misma espera confirmación y en caso de mostrarse crítica debe ser esperando que la contradigan.

Tampoco es una cuestión de amor propio, porque no veo intención de mejorar, al menos en lo relativo a su situación en la casa. De momento ha repetido en demasiadas ocasiones que no le importa ser expulsada. ¿Cómo? Pues que sea dicho y hecho, teniendo en cuenta que no he escuchado eso mismo a nadie más.

Se dice que hay por lo menos cuatro maneras de valorarse en relación con los otros. La primera: “Yo valgo y tú vales”. La segunda: “Yo valgo y tú no vales”. La tercera: “Yo no valgo y tú no vales”. Y la cuarta: “Yo no valgo y tú sí vales”. La autoestima es un valor complejo en relación con las demás personas.

Por su situación particular, pienso que Azucena podría ser de “Yo no valgo y tú sí vales”, posición que expresa minusvalía con respecto a los otros. Pero mucho me temo que su negativismo es tal que le cuadra más “Yo no valgo y tú no vales”.

Ayer se ocupó de desviar hábilmente la conversación hacia sus propios dramas personales. Que si su padre se puso enfermo, y ella entró en una depresión, de lo cual empezó a tomar pastillas, y su novio de entonces se mostró muy poco comprensivo. Es un drama tras otro, para los que reclama frecuente atención, como digo.

Ahora bien, aunque se vea casi fuera de la casa tiene bien claro a quien va a nominar, según le contaba ayer a Mary Joy. Suele pasar que los menos abiertos simpatizan entre sí. Juan y David son sus objetivos, habiendo descartado a Hugo. Es ‘hijos’ contra ‘padres’ fijo, aunque otros pueden estar en un tris de desequilibrar esa balanza con más facilidad de la que tiene el “chi” para desequilibrar a Zulema y el cosmos entero.

Las sandalias del pescador

Hablaba antes de David como guardián de la buena convivencia. Estos concursantes no aprenden y caen una vez tras otra en los errores de siempre. Me obligarán a recuperar mis decálogos de lo que no debe hacer un concursante y hacer un texto refundido más o menos definitivo. Me apunto que los que persiguen la buena convivencia por imposición no suelen caer simpáticos. Tal vez le podríamos consentir la moralina a Juan, por su condición de profesor de religión y cura, pero poco más.

El aspirante a bombero es un concursante listo que analiza sus actos e intenta reparar sus errores, manejando ciertas armas con cierta soltura. Estoy convencido de que muchos se han creído sus lágrimas en el ‘confe’ tras la tarde en que crucificaron a Pepe. Nuevo error, puesto que el concursante que apunta ser víctima de los otros es habitualmente inmunizado, cuando no aupado a ganador. Casos hubo y todos los recordamos.

Excuso decir que yo no me lo creo, pero aprecio su esfuerzo en intentarlo. Y, por supuesto, respeto a quienes sí lo hacen. Igual tienen la razón, ¿quién sabe? El problema de quienes se ocupan de que el vecino tenga la ropa limpia en beneficio de la comunidad, es no darse cuenta de que antes deberían ocuparse de lavar su propia casa.

Esto me recuerda a aquella historia de unos recién casados que se mudaron a un barrio tranquilo. Los primeros días ella observó a través de la ventana que su desconocida vecina colgaba las sábanas en el tendedero y exclamó: “¡Qué sucias le quedaron las sábanas a la vecina! Le recomendaré un días de estos un buen jabón, mejor que ese suyo”. Su marido, mientras tanto, miraba la escena en silencio.

La mujer repetía sus críticas cada cierto tiempo, y un día se sorprendió al ver que las sábanas de la vecina parecían mucho más limpias que nunca en la cuerda. “¡Mira, la vecina por fin aprendió a lavar! ¿Quién le habrá enseñado?”, le dijo a su marido. “Nadie, cariño”, respondió este, a lo que añadió: “Lo que ocurre es que esta mañana me he levantado antes para limpiar los cristales de nuestra ventana. Estaban muy sucios”.

Moleskine del gato

Abro aquí mi moleskine para ir dejando anotadas cosas que no desearía quedasen perdidas entre sus páginas. Iré desde las cosas más cortas a algunas de mayor profundidad y enjundia.

Sobre el tema “almóndigas” ya lo dije todo ayer. A pesar de las correcciones (que siempre agradezco), en ningún momento quise decir (ni dije) que fuera incorrecto. Si bien, el artículo aparece enmendado en la edición online del DRAE, señalando que es una palabra en desuso y un vulgarismo. Y el imprescindible ‘Diccionario panhispánico de dudas’ afirma que: “No debe usarse la forma almóndiga”.

Pero en realidad ese no era el tema. Sencillamente expresaba mi contento porque se había cumplido parte de mi predicción. Eso sí, ya digo yo que no espero más. Sindi ‘shavále’ no me hará tan feliz de decir también “malacatones”. ¡Una lástima!

Hugo dice anoche que tiene los ojos mal por el cloro de la piscina o algo. Le recomiendan que se ponga manzanilla con agua caliente en los ojos. Al rato vuelve. Parece que está igual. Cuenta que en lugar de manzanilla se ha puesto té. No tengo palabras.

Los que no estén muy atentos deben de alucinar cuando escuchen a los concursantes decir que se van a Londres, cosa que hacen con bastante frecuencia. No es que se desplacen hasta la capital inglesa, no es eso. Como no deben ni siquiera referirse al tabaco, racionado por el programa y suministrado en una sala a la que acceden individualmente desde el patio, han decidido utilizar esa curiosa expresión. “Voy a fumar” se transforma, por tanto, en “voy a Londres”.

Ahora tres fragmentos de diálogo que me gustaron ayer. Pepe, no recuerdo a quién (me dice Medina que a Sindi): “No me lo digas por lo bajini, que luego te lo ponen en letras”. ¡Un crack! Alessandro hablando con Sindi: “Para, que aún no he entendido la primera frase”. ¡Yo tampoco! Pepe habla con Ari: “Me explico o no”, y esta responde: “No”. ¡Grande!

Siguen especulando con Sindi y su posible secreto. Últimas novedades: es madrileña y se llama Tamara. La imaginación no tiene límites, amigos.

Termino explicando la encuesta que comienza hoy. De las dos encuestas anteriores he seleccionado los que habían conseguido un menor porcentaje de votos como favoritos para preguntar ahora por una posible expulsión. Los nueve concursantes propuestos obtuvieron todos menos del 20 por ciento de votos, compitiendo siempre las chicas con las chicas y los chicos con los chicos, salvo error. Esto no quiere decir que alguno de los que tuvieron más votos en nuestra encuesta no vaya a resultar nominado y puesta su continuidad en riesgo. Pero esto no lo sabremos hasta la noche del jueves.

Dejo nuevo cartel de cine, un genial trabajo de Montse Juanilla, que un año más forma parte de nuestro equipo. Soy un gato con suerte.

24 enero 2012 a las 9:06 por elgato

David no soporta que Pepe pueda resultar divertido

Pepe, en el ojo del huracán“Yo también me puedo quedar despierto hasta las seis de la mañana, ser el más divertido, el que más horas sale en la televisión y después no hacer nada”, le decía ayer David a Juan, Michael y Hugo. El comentario conecta bastante con algo dicho durante el fin de semana, en ese caso hablando de Hugo. Comentaba Ochoa que Hugo (Igor, para Pepe) le caía regular: “Lo veo muy raro conmigo. No lo calo. Encima como Ari se lleva muy bien con él…” Es de suponer que le suponía un problema esa circunstancia. Uno de los suyos estaba llevándose bien con un inadaptado, el objeto de deseo aranés. David coincidía con Ochoa: “Totalmente de acuerdo. Él solo no puede seguir hasta el final. Más que manipulando está montándose su papel de pasota. Y mola porque es gracioso. ¿Y yo a quién hago gracia?”. Esa es una de las preocupaciones máximas para David en esta hora. Me temo que se trata de un concursante atenazado por dos temores.

El primer temor del aspirante a bombero es que con el enorme esfuerzo que está haciendo por ser un buen concursante (que lo es) pueda resultar que otro, sin esfuerzo aparente, resulte más divertido o haga más gracia que él. Da igual que se llame Hugo o Pepe. Supongo que una vez aceptado el papel protagonista de Juan, unánimemente aceptado por todos, su preocupación empieza a partir del ‘páter’. La idea de que cualquier otro pueda resultar divertido se hace insoportable para él.

Además, con Juan tiene la ventaja de que está de su lado, en esa selecta y reducida camarilla definitivamente asentada en torno a los concursantes de mayor edad, con la excepción de Pepe, que ayer estuvo durante buena parte del día en el ojo del huracán. ¿Qué es eso de caer bien sin esfuerzo? debe pensar David. El suyo es denodado y, por eso, admirable. Nunca descansa, brega permanentemente por mantener la atención máxima de audiencia y compañeros. ¿Cómo va a llegar luego Pepe a hacer gracia? ¿Así, sin más? Curioso que los dos concursantes sobre los que siguen recayendo todas las sospechas sean Pepe y Sindi. Temen que estén cayendo bien a la audiencia, que puedan estar resultando graciosos. ¡Y sin esfuerzo, oiga!

El otro temor de David es estar quedando en ridículo. Este es probable que sea peor aún, y mucho más justificado. Mientras su primer temor se asienta en algo que no depende de él, este segundo puede tratarse de un error propio por haber entrado en esa espiral de las sospechas, tan divertida en muchos momentos. Una de las cosas buenas que tiene este concursante es que lo cuenta todo, producto de su incontinencia verbal. No ha dudado, por tanto, en expresar su temor a estar quedando en ridículo por conjeturar sobre si Sindi concursa con sus trillizas o Pepe es su marido.

No me atrevería a decir si el primero de los temores de David es compartido por sus compañeros, aunque viendo evolucionar a Ochoa diría que al menos ella sí. Con el agravante, en su caso, de que se considera divina y nunca llegará a entender que otros puedan destacar más. Tengo claro, no obstante, que el temor al ridículo está bastante generalizado. Posiblemente es, de nuevo, Ochoa quien más coincide en esto con el ‘laca victim’ David.

Hora del almuerzo, especialmente tarde en el día de ayer. Todos en torno a la mesa de comedor, como marcan las normas de la casa en esta edición. Zulema dice que no tiene apenas contacto ni con Pepe ni con Mary Joy, mientras David se suma a este argumento. La filipina de Valencia recoge el guante con buen ánimo pero Pepe no. Tal vez le hubiera gustado que su compañera se dirigiera personalmente a él para resolver un posible conflicto en privado, en lugar de plantearlo de ese modo, delante del resto.

En cualquier caso, Pepe guarda silencio como si el asunto no fuera con él. Esto enerva a David, que tras levantarse la mesa llega a afirmar que no va a hacer ningún nuevo intento con ese compañero. “Lo ignoraré a partir de ahora”, afirma. Ari intenta hacerle ver que no es eso lo mejor para él mismo, pero parece tenerlo meridianamente claro.

David ha repetido en más de una ocasión que no tiene por qué llevarse bien con todos, y no duda en aclarar que eso es un concurso y todos van a lo que van. Se propone, por tanto, tener un trato cordial para no erosionar la convivencia, pero nada más que eso. Y remata su argumento con esta frase: “No tiene por qué haber entre todos un dialecto”. Cuando dice un dialecto quiere decir, evidentemente, un diálogo.

Durante ese episodio en torno a la mesa, Sindi aprovecha para resolver una preocupación personal, relacionada con el juego de las sospechas sobre ella. Con astucia, esta concursante ha decidido tomarse a broma esos comentarios, decidiendo jugar un poco con sus compañeros. En realidad, le ha dado completamente la vuelta a la tortilla, evidenciando que es mucho más lista que ellos. Lo que empezó siendo un juego en el que, de alguna manera, intentaban ridiculizar a Sindi (la paleta peón agrícola de las ‘mondarinas’, pensarán ellos), ha terminado en un juego en el que es ella quien está dejando en ridículo a los otros.

He ahí la preocupación de ellos, conscientes de que el tema se les ha vuelto un poco en contra. Supongo que es, una vez más, algo intolerable, viniendo de quien viene. Sindi ha jugado esa carta de manera magistral, ganando a todos por la mano. Y, lo que es más gracioso, generando aún más dudas en ellos. Tanto es así, que no pueden parar de hacer conjeturas, por más que quisieran hacerlo.

EscenasEl caso es que Sindi alberga el temor de poder hacer daño con su parte del juego a alguno de sus compañeros. No era la primera vez que lo decía, ya lo había adelantado el domingo por la tarde en conversación con Juan, Ochoa y Azucena. Por eso aprovecha el momento para decirlo a todos en la comida: “Si alguien cree que le puedo estar haciendo daño con este tema de los secretos sobre mí que me lo diga”, avisa Sindi en una muestra evidente de buena voluntad.

Nadie responde, pero hay quien aprovecha para cargar contra Sindi, especialmente Ochoa. Y lo hacen con esa especie de superioridad que resume el motivo por el que eligieron a Sindi y Pepe como objeto de sus sospechas. No solamente son las piezas aparentemente más débiles, los raros, los catetillos. También son los que pueden estar haciendo gracia, y entonces tenemos que remitirnos al primero de los temores de los que estoy hablando en este escrito.

Ari aprovecha el buen gesto de Sindi para reprocharle que tiene una risa fingida, lo cual le llega a poner nerviosa, pero ella responde que siempre se ríe de esa forma. Ochoa se llega a burlar de ella sin pudor ninguno, con esa superioridad de la que hablo. Diría que se está comportando con algunos compañeros como si fuera su jefa de personal. Sus caras de desprecio hacia a Sindi son un poema, y lo peor es que no encuentro posible justificación a tal desprecio.

David le recomienda que no potencie la historia de su misterio puesto que no lo considera necesario. Manda narices que diga eso el gran conjeturador, quien más ha estado insistiendo (y con mayor convencimiento) sobre los posibles secretos de Sindi. ¿Potenciar la historia? O sea que ahora quieren que ella se quede callada, después de que llevan días poniéndola en el disparadero y sembrando las dudas entre el resto de compañeros.

Ochoa llega a afirmar que cuando no son ellos quienes sacan el tema es la propia Sindi quien lo hace, poniendo el ejemplo de su comentario en la mesa. En lugar de apreciar su gesto se lo censuran. Me parece realmente inaudito. Es más, hay una contradicción escandalosa en todo esto. Cuando han visto que Sindi se tomaba este asunto bien desde el principio han comentado que ellos se habrían mosqueado, lo cual también era motivo de sospecha. Pero resulta que Pepe se mosquea hace unos días por las conjeturas sobre si podría ser drag queen, y entonces censuran su actitud.

Todos somos contradictorios, soy consciente de ello. Pero, ¿no parece un exceso todo? Sindi hace mal tomándose a chufla las sospechas en torno a ella, pero Pepe también por molestarse. ¿En qué quedamos? Parece como si cualquier cosa que hicieran estos dos concursantes fuera a ser criticado por esa parte de concursantes que se comportan como si fueran un grupo de poder dentro de la casa.

A partir de ese momento, y durante buena parte de la tarde, se armó el belén en torno a Pepe. Iré a ello en un momento, pero antes quisiera analizar la actitud de Juan en la comida. La reacción del ‘páter’ fue advertir que no era el momento de hacer terapia de grupo. ¿Qué pretende Juan? Su justificación posterior es que solo se puede hacer terapia si las dos partes lo desean y no de forma impuesta. Esto anularía en muchas oportunidades la posibilidad de arbitrio. Con su filosofía, solo se podría mediar cuando fuera reclamado por todos. Casi cuando ya no es necesario.

Mi gran duda sobre Juan es si tomará el rol de mediador llegado el momento. Me motiva muchísimo llegar a comprobarlo, tal vez porque sospecho que no lo hará. Es lo que cabe esperar por su condición de religioso, pero no las tengo todas conmigo. De momento no lo está haciendo, lo cual permite que se vaya salvando con gran habilidad. Casi nada le salpica de momento, tiene aliados y/o admiradores entre ‘padres’ e ‘hijos’ (afines e inadaptados de los que hablamos ayer). Está siendo el más listo de todos.

Lo de Pepe tuvo tintes surrealistas en la tarde de ayer. Pensaron que había sido él quien dejó la ropa sin recoger de la secadora (están teniendo problemas con la colada y, en general, los enchufes de la casa). Piensan reprochárselo y David mantiene la postura de que “no puede decirlo uno solo, tiene que ser toda la casa quien lo haga”. Es posible que el criterio sea bueno, pero de alguna forma está induciendo a que todos se enfrenten a un compañero. Al final queda en agua de borrajas y nadie se lo dice.

Entonces Pepe aprovecha que habla con Hugo, que le pone en sobre aviso. Creo en la buena intención de este, solo sea porque le veo a cada momento moviéndose en la dirección que le lleva el viento. Entonces Pepe se va a hablar con David. En parte está traicionando a Hugo porque no le ha pedido autorización para contar lo que le acaba de revelar. Pepe y David (con Hugo en parte de la conversación) resuelven aparentemente sus diferencias aclarando el asunto de la colada.

Pero es entonces Zulema ‘a mí me odia mucha gente’ quien vuelve a la carga contra Pepe. Le engancha en el pasillo para reprocharle que se pasa durmiendo todo el día y él lo niega. Ni calvo ni con tres pelucas, Pepe es muy trasnochador y durante el día echa alguna cabezadita. Con buen criterio Pepe responde a Zulema que ella no dormirá durante el día pero cuando a la noche todos están departiendo en grupo se va a la cama sin más. Tiene razón. Ahora bien, ¿qué narices le importa a uno lo que haga el otro?

Al menos Pepe se está defendiendo de un ataque. Detesto a ese tipo de concursantes castradores que pretenden marcar los horarios de los demás. Si Pepe cumple su tarea (la colada) y rinde en las pruebas, ¿qué más dará si trasnocha? Al final del día, el flamenquito se impone en la casa y enseña a sus compañeros algunos pasos de baile y a dar las palmas. Parece que la tormenta anti-Pepe amaina al fin.

A pesar de todo lo dicho, las sospechas se multiplican en la casa, y empiezan a afectar también a Michael. A saber: Mary Joy piensa que Michael es hermano o familiar de Sindi. También es posible que sepa su secreto y esta le haya pedido que no la descubra. Otra conjetura es que Pepe sea marido de Sindi. O novio, o lo que sea. E incluso puede que Pepe no se llame Pepe y Sindi no se llame Sindi. Una locura.

Y termino con dos perlitas. Ni Michael ni David habían escuchado antes de ayer la palabra “frugal”. La pronunció Juan, obligado a explicar que se refería a una cena ligera. Ah, y llegó el momento “almóndiga”, como era de esperar. Sindi: “Tengo ganas de comer almóndigas de pescao”. ¡Hecho! Solo quedan las “cocretas”.