No ha parado de repetirlo desde el pasado martes: “Soy Julito el de casa, Julito el de siempre, el dicharachero”. Es como una letanÃa, ignoro si recitada con la intención de espantar los malos augurios, que los ha de tener. Julito piensa que se marchará esta semana, supongo que él creerá que mañana aunque nosotros sabemos que la gala será en este caso el miércoles. Cada uno gestiona los que considera sus últimos cartuchos como puede y sabe, y el chicharrero ha decidido encomendarse a la Virgen de la Candelaria, aparte de otras instancias superiores que incorpora a su discurso de forma más o menos improvisada.
Ya sabemos que no se trata del más espabilado que ha pasado por esa casa. Ayer mismo, Julito lo demostraba al poner auténtica cara de esfuerzo mientras jugaba al parchÃs, como todo el mundo sabe un juego de mesa para el que hay que tener una preparación importante y que requiere un esfuerzo intelectual de gran calado. Le ganaron varias veces, supongo que porque está llamado a cosas algo más sencillas. Dentro de sus limitaciones, el simple hecho de que se haya compuesto un discurso para repetirlo de forma insistente dice mucho de lo que es un ser humano capaz de hacer llegado el momento decisivo, ante una disyuntiva importante en su vida. Para ‘el de casa’, ese concursante que salÃa por primera vez de su pueblo, que describÃa el lugar donde se alojó a su llegada a Madrid para la fase final de castings como “donde la salida del metro, que hay una tienda de Vodafone y una de ‘chuches’, que hay muy cerca una discoteca”, el permanecer en el juego serÃa un regalo del cielo (nunca mejor dicho), además de un modo único de refrendar que su virgen está con él.
Digo que piensa en su salida esta semana porque no cabe otra opción en quien ha ido viendo como salÃan todos sus aliados y, lo que es más importante, aquellos que de alguna forma se enfrentaban a un concursante en torno al cual ha girado esta edición, algo en lo que podemos coincidir todos. Cualquiera de nosotros pensarÃa lo mismo, si vemos salir a todos los que lo hicieron, enemigos declarados de Iván, y después incluso a los más cercanos, aunque no hubieran tenido nunca roce alguno con ese concursante, tal es el caso de Palomares. Pensémoslo bien, Carlos H. era un opuesto cuya enemistad trasladó a la casa desde fuera, y cayó de los primeros. Loli hizo lo propio justo la semana que se habÃa enfrentado a Iván en sendas broncas durante la prueba del baile, precisamente lo mismo que pasó con Gisela y su corregida tentación con el tenedor.
De su grupo, la que primero desfiló camino de su auténtica casa fue Mirentxu, con quien Iván habÃa tenido un antiguo roce en la casa vieja, imposible de superar por ella, según demostró durante los siguientes tres meses. Después salÃa Palomares, cuya educación (según aducÃa anoche en el debate) le habÃa impedido entrar en discusiones, evitando las propias y aún mucho más las ajenas. Toda lógica indica que Julito serÃa el siguiente, máxime teniendo en cuenta que en caso de producirse su expulsión este miércoles quedarÃan en la casa aquellos que han estado siempre unidos alrededor de la figura de Iván.
Es supuestamente tras hacer este análisis, cuando Julito empieza a repetir que es “el de casa…”, encomendándose a la Candelaria y hasta comparándose con Jesucristo. ¡Válgame el cielo! Hay que ver, las cosas tan raras a las que acuden algunos. La otra noche le decÃa a Almudena cosas como estas: “He cometido fallos porque no soy perfecto… Pero siempre he sido yo… A Dios lo crucificaron y también fue una persona buena y dijo: ‘Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen…’ La única que está conmigo es la Virgen de la Candelaria, que vino conmigo en la camiseta y se irá conmigo”. La cartagenera no pudo aguantar que fuera más allá y le cortó el discurso mariano ipso facto. Aparte de la falta de pudor para compararse con Jesús, este endiosado concursante vuelve a errar al señalarse a sà mismo como un bendito, el más bueno, quien hace cosas que no harÃa nadie de lo puro bueno que es. Es para pasmar, no me digáis que no.
Liz aguanta a duras penas los anonadantes discursos de quien la salvó de estar nominada esta semana, y ha terminado por dejar de hablar con él. El detonante fue que en el amago de fiesta, trasladada esta semana al sábado (ayer tuvieron el pase de la pelÃcula ‘Amélie’), el canario le levantó la falda a la dominicana, y esta dice que ya está bien. “Si está salido que espere a salir de aquà porque a mà no me mete más mano”, dice Liz, añadiendo: “Ahora está con el aislamiento y el arrinconamiento… Quiero que se termine esta mierda, no tengo ganas de aguantar este victimismo y esta vaina”. Ese es el otro argumento elegido por Julito, “estoy solo en la casa, me encuentro solo…”, como una segunda letanÃa sobrepuesta a la anterior. Liz le dijo la frase definitiva hace unos dÃas: “Tú no eres nadie, Julito”.
Julito le tiene un miedo tremendo a salir esta semana, aun cuando piense que es la opción más probable. Lo demuestra que cuando Milá anunció la entrada de compañÃa en los próximos dÃas, acompañando sus palabras con las imágenes de una italiana, aunque mirando bien se puede concluir que serán dos, pregunta si entrará como concursante. Cuando Iván le dice que es posible, a Julito parece no hacerle ninguna gracia, a pesar de que el modelo insiste en que no ve problema alguno en que se incorpore alguien ahora que fuera a concursar, ocupando el lugar de Ana. Tanto miedo le tiene que probablemente ha pensado en cuales eran los argumentos que alguna vez han defendido otros para intentar explicarse el apoyo dispensado a Iván fuera de la casa. El más sólido fue siempre el que el haber estado enfrentado a casi todos le podÃa hacer granjearse la simpatÃa de la mayorÃa del público.
Carlitos fue el primero que enunció esa teorÃa, probablemente asumida por Julito como una opción indiscutible, no por dogmático sino porque tampoco llega para mucho más, y mucho menos para elaborar teorÃas. Lo que sà parece haber podido es asumir todo esto, y darse cuenta que era la hora de intentar dar la vuelta a la tortilla. ¿No está ahora Iván rodeado mayoritariamente de los suyos? Pues digamos que estoy solo, puede haber pensado. Esto, añadido a la identificación religiosa de carácter local, puede estarle funcionando medio bien, estando algo asà como empatado en votos, según parece, con alguien que hace bien poco le hubiera ganado de forma tan amplia como cómoda. Me estoy refiriendo a Almudena, con la que supuestamente se debate en una votación más igualada que nunca. Según los porcentajes ciegos que conocimos anoche, los dos más votados se guardan una distancia de solo dos puntos: 47,5% y 45,4%; con el nominado comparsa de esta semana que tendrÃa el 7,1% restante.
Recapitulando, el ‘método Julito‘ consiste en cantarle de forma insistente a la virgen local, exhibiendo siempre que puede una camiseta a modo de estampita a la que besa como si lo fuera, al tiempo que afirma encontrarse solo. Si esto lo aderezamos con el gesto caritativo necesario, consistente en salvar de la nominación a una compañera en lugar de a sà mismo, tenemos el cuadro completo, listo para la hagiografÃa de un posible ganador de Gran Hermano. Un ganador beatificable, además. Pero mucho me temo que con tan burdas maniobras no se gana ni al tute. Su nueva y beata imagen hace aguas por todas partes, empezando por su milagro principal, el acto heroico y generoso de salvar a Liz de estar nominada esta semana.
Resulta que minutos antes de comunicar en directo a Mercedes Milá que elegÃa a Liz para cumplir su privilegio de poder salvar a uno de los nominados, Julito habÃa dicho en el ‘confe’ que a lo mejor era preferible salvarse a sà mismo para evitar conflictos. Estoy convencido de que asà lo habrÃa hecho, caso de haberle preguntado en ese momento, o más tarde pero siempre y cuando la decisión la hubiera tenido que comunicar en ese entorno privado que es la sala de confesiones. Al tenerla que comunicar frente a sus compañeros hizo temblar la voz y aderezó su decisión con ese tratamiento autohagiográfico tan curioso.
Esto que cuento puede hacer perder toda esperanza al santo Julito. Solamente le falta decir: “Virgen de la Candelaria, ¿por qué me han hecho tan bueno? Este concursante es el último de los impostores que han pasado por una edición en la que ha habido más falsetes que en un disco de Chipper. Si tiene mala prensa hacer alarde de la caridad propia mucho más ha de tenerla si lo que se pretende es quedar por encima de todo el mundo como el más virtuoso, honrado, benévolo, humano, magnÃfico, caritativo, sensible, sencillo, ventajoso, candoroso, bienhechor, recto, justo, piadoso, cándido y divertido. Esto es precisamente lo que ha hecho Julito desde el martes. Además de aislarse con esfuerzo, como la otra noche cuando todos los demás se levantaban a prepararse una tortilla de patatas, y a pesar de la insistencia decidÃa quedarse en la cama. Minutos después terminaba levantándose, no pudiendo mantener tan dura exigencia de su autoimpuesto guión.
En realidad todos están solos ya, si bien es cierto que Iván disfruta ahora de la compañÃa de Almudena, Orlando y Liz, en una relación entre competidores que de momento se manifiesta siempre dentro de los lÃmites de la lealtad. Utilizando los términos que hemos escuchado al propio Iván alguna vez dirÃamos que nadie adelanta a los demás por la derecha. Pero al ser cinco se nota ya que hay muchos huecos sin llenar, como cuando vemos a todos cabiendo en el jacuzzi. Esto ha sido paliado de algún modo con la compañÃa animal de la que ya hablamos en la anterior anotación. Las últimas en llegar han sido las cabras enanas Borja Mari (20 dÃas de edad) y Dieguito (nada menos que un mes).
Al rato de conocerlas, Chiqui habÃa rebautizado a las cabritas (qué mal suena asà dicho), a las que llamaba Miguelito y Negrita. Mientras tanto, Orlando mostraba una mano especialmente hábil con los animales, enseñándoles rápidamente a obedecer. Con estas ha tenido mejor suerte que con ese hurón “asesino en serie”, según propia definición, mordiendo todo el rato al feriante. El resto del tiempo, cuando no han estado con los animales, lo han pasado durmiendo o con ese ejercicio un tanto cansino de hacerse bromas, tirarse agua y demás, aunque ya les han avisado de que no lo deben hacer si llevan el micrófono puesto, porque parece que alguno no ha sobrevivido a la batalla.
Pero la semana que hoy empieza tendrán compañÃa, concretamente dos italianas que estoy seguro les sacarán del tedio y el impulso nostálgico. Cuando entren quedarán apenas dos semanas, tan solo eso. Me da que a algunos no nos servirá la compañÃa que les hagan las italianas, y viviremos el tiempo que resta inevitablemente sumidos en la nostalgia, rebelándonos contra el fin de esto. Excepción hecha del beato, no me sobra ninguno de los habitantes que quedan en la casa, y no quiero ver salir a nadie más.
[Que los Reyes sean buenos con todos vosotros, mañana nos lo contamos. Antes de eso, hoy a las 12.30, Javier Palomares te responde en un nuevo Encuentro digital, para el que puedes dejar ya tus preguntas. Dejo cartelera, con Julito dando un ultimátum. Por último, os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquiera de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquÃ.]

POR: MONTSE JUANILLA & ELGATO



















