Dos habitantes planean bastardear las próximas nominaciones, que tendrán lugar esta misma noche. Se trata de Loli y Mirentxu, que anoche mismo charlaban sobre la oportunidad de pedir al resto de sus compañeros que las nominen a ellas. Siendo asÃ, y en caso de que aquellos a quienes se lo pidan les hagan caso y cumplan con sus deseos, nos encontrarÃamos ante unas nominaciones en falso, un nuevo y diferente tipo de pacto, que de algún modo deberÃan sancionar o impedir directamente.
Desde aquella primera edición que tanto se ha recordado en esta, con reproducción de casa incluida, a la audiencia votante se le ofrece una combinación de candidatos para abandonar la casa entre los que se puede elegir a uno. Es como si los habitantes elaborasen ‘listas cerradas y bloqueadas’, invento democrático europeo. Las posibilidades que tenemos de eliminar a alguien quedan limitadas por la propia decisión del grupo, lo cual nos obliga a esperar para deshacernos de los que menos apreciamos o más nos molestan, que no siempre están a tiro. Esta semana, por ejemplo, yo no expulsarÃa a ninguno de los propuestos, pero son los que han sido sentados en la amura del barco para que decidamos a cuál lanzamos a los tiburones.
En GH I, gracias al pacto, la audiencia votante tenÃa posibilidades de selección abierta. Esto contravenÃa las propias normas del programa, violaba su espÃritu y solamente se sostuvo por el interés que suscitó un funcionamiento y una iniciativa distintas a las de las dos versiones que habÃa tenido el programa antes que la española. Era, de algún modo, un factor de diferenciación, nuestra propia idiosincrasia, que además tenÃa unas trazas de comportamiento solidario y desinteresado, interesantes de destacar. Supongo que por esto el programa (la ‘organización’, como curiosamente le llaman muchos) consintió aquel pacto, evitado y prohibido en ediciones posteriores. El pacto venÃa a modificar el propio espÃritu del programa y bastardeaba las nominaciones, convertidas entonces en una pantomima consentida con la que se nos negaban claves interesantes sobre las afinidades de cada individualidad, sus experiencias en los dÃas previos, o bien sus estrategias. Aquellas nominaciones pactadas no servÃan para nada, convirtiéndose en un simulacro inútil donde se daban razones absurdas del orden de “porque no me gusta el color de sus uñas”, “porque canta muy bien” o similares.
Una vez prohibido el pacto del grupo en su conjunto solo les quedó la posibilidad prácticamente inevitable de decidir una acción común o complementaria en pequeños grupos. Cuando las mujeres de la casa han decidido nominar solamente a hombres estaban poniendo en marcha un cierto tipo de pacto. También cuando Pepe Herrero (GH VII) ponÃa a funcionar el ‘nominator’ y determinaba a quienes debÃan ir sus votos y los de Dayron. Pero en estos casos no se estaba modificando el propio espÃritu de las nominaciones sino simplemente habÃa algunos habitantes que decidÃan nominar poniendo en práctica una acción común. Ahora bien, ¿es una forma de bastardear las nominaciones que un habitante pida al resto que le nomine?
Tengo claro que si todos o incluso algunos de los concursantes nominan en función a lo que han decidido terceros, modificando su propia voluntad por la presión de otro (esa especie de chantaje de quien pide ser nominado), se está modificando el propio espÃritu de las nominaciones, volviendo a la pantomima y la simulación. Digamos que se trata de una burla a los espectadores. En alguna otra edición hemos visto como se castigaba la estrategia, incluso tratándose de una acción conjunta planteada por dos concursantes. Creo que el programa deberÃa impedir este bastardeo del proceso de las nominaciones, que estarÃa de esta forma manejado y controlado por dos concursantes. Métodos han demostrado que tienen, sin ir más lejos dejaron en suspenso el resultado de unas nominaciones en la casa uno por el pacto, aunque también podrÃa ser neutralizado este mediante unas nuevas nominaciones sorprendentes que recuperen de nuevo la sala de las tres puertas.
Quizá lo más recomendable serÃa simplemente que Pepa llamara hoy al ‘confe’ a las dos interesadas para advertirles de que pretenden hacer algo que va en contra de las reglas y el propio espÃritu del programa, para que vayan advirtiendo al resto de sus compañeros de que se anularÃa una nominación amañada como la que ellas dos pretenden. Se me ocurre que ese podrÃa ser el método más sencillo, el de la prevención, para evitar la pretendida componenda. En el diario de ayer escuchábamos a la propia Loli explicar el por qué de su pretensión de pedir ser nominada por sus compañeros, y no era otro que evitar que se sepa, en caso de que resultase ella expulsada, si lo ha sido porque la audiencia votante no la quiere en la casa o porque ha sido ella misma quien ha pedido salir. En definitiva, lo que pretende es el engaño y la simulación, con el fin de evitar enfrentarse a una decisión de la audiencia no condicionada. No veo la razón por la que esta concursante no deba ser expulsada por una decisión libre y no condicionada, como si tuviera que ser especial también en esto. Si quieren irse que se vayan, que la puerta está abierta para todos.
Loli está recibiendo un trato de favor con la comida y ahora pide otro trato singularizado que nos impedirÃa a todos saber si es expulsada por una libre decisión. Ella quiere ganar siempre, incluso en el momento que se produzca su salida de la casa. Afortunadamente, este fin de semana ha tenido quien la saque de su torre de marfil, diciéndole algo tan simple como esto: “Eres como las demás”. Como dice Admiradorita, el sábado Iván le ahorró cinco años de psicoanalista. Es una de las ofensas más rebuscadas al tiempo que refinadas que he oÃdo nunca. Iván no sabrá jugar a esto, como dice, y le creo a pie juntillas, pero ha acreditado ser un fino estilista dialéctico, aplicando las ofensas con un preciso escalpelo, gracias al cual apenas se aprecia el corte después.
Esta noche de expulsión y nominaciones, la primera de esta fase del concurso, tendrá dos momentos álgidos. El primero cuando se produzca el regreso de la sala de expulsiones, posiblemente protagonizado por un solo habitante. Dado el enfrentamiento entre Carlos H. e Iván, parece posible que sean ellos dos solamente los que vayan a esa sala. Por cierto, que durante toda la semana he estado escuchando a Jorge Javier Vázquez nombrar sistemáticamente a Carlos ‘Ché’. Dado que bajo el recuadro que muestra su imagen junto a los teléfonos para votar lo que pone es Carlos H, me parece cuando menos inadecuado nombrarle de otra forma, sobre todo si no se trata de un tratamiento aislado en una ocasión sino repetido todas y cada una de las veces.
Si vuelve Carlos habrá poca gente en la casa que lo sienta, a dÃa de hoy imagino que Almudena, Orlando y Liz, a quien no hemos visto sumarse a la corriente mayoritaria de la casa en contra del modelo. Si es Iván quien regrese de esa sala, nos habremos de centrar en las reacciones de una Mirentxu convencida de que será este el concursante expulsado, una Loli rabiosa por haberse enfrentado a un favorito de la audiencia, o un Carlitos que sigue hablando de “lo que le hizo a mi mujer”, sin saber explicar qué fue exactamente eso tan grave, simplemente porque no fue.
El otro momento de especial interés (aparte de la intervención de la guapÃsima Soraya, que cantará su éxito ‘Sin miedo’), será el de unas nominaciones que cobran una particular importancia ante la situación creada en la casa, lo cual tuvo su máxima expresión el pasado sábado, con la discusión entre Loli e Iván y la noche de cuchillos largos de después, en la que Carlos ‘soylapera’ se escondÃa para mirar como este se lamÃa las heridas, por ejemplo. También esta noche conoceremos la resolución de la prueba, que en las coreografÃas individuales celebró su final ayer, con la valoración positiva del ‘súper’. Es de suponer que harán las coreografÃas grupales esta noche y asistiremos a su valoración en directo.
DecÃa antes que particularmente no expulsarÃa a ninguno de los cuatro nominados. En estos momentos me incomoda mucho más la presencia de Loli, Carlitos, o hasta una Nany convertida en la principal de los vasallos de la peluquera con aspiraciones de bióloga. Me resulta curioso ese vasallaje conseguido por Loli en torno a ella, del que participa también Mirentxu, que la rodean cuando ella come aparte de todos y la consuelan cuando fue ella la que levantó el dedo (corazón, no anular como dije ayer) e insultó de forma repetida, llamando a un compañero payaso, pato mareado, prepotente, tonto, jorobado, que no da más de sÃ, que tiene pocas neuronas y no sé cuántas cosas más, además de afirmar que “repudia” a ese tipo de gente. Por eso, los mencionados hacen buenos a concursantes como Carlos ‘soylapera’, al que veo mucho mejor al lado de habitantes como Loli, o como el viudÃn al que embarga el odio.
Carlos se ha granjeado escasa simpatÃa entre buena parte de la audiencia por su carácter presuntuoso, lo torpe que se mostró en su relación con las chicas y en general por todos esos detalles que a muchos nos han producido vergüenza ajena en tantas ocasiones. Aparte de esto, y una obsesión por Iván que tiene su origen fuera de la casa, este concursante ha sido un buen compañero, que a diferencia de otros sà daba la réplica a todo el que le hacÃa una confesión, demostrando mayor empatÃa que la mayorÃa. Es educado y se ha equivocado pocas veces, siendo su principal error aquella cacerÃa que le preparó a su paisano modelo cuando perdieron una prueba por su culpa, en la que contó con la complicidad de Carlitos. Pero este juego es asÃ, y hoy es uno de los que tiene mayores papeletas para salir de la casa de Guadalix, junto al propio Iván.
Y termino mirándome un poco mi ombligo de gato, con tres cuestiones que me han asaltado en las últimas horas. Empezando por lo último, esta mañana, cuando estaba a punto de publicar la anotación que estáis leyendo, vivà un fenómeno de regreso al pasado bastante pasmante. De repente habÃa perdido todo lo escrito y la última anotación de este blog (y del resto de blogs de esta casa) databa de finales del mes de septiembre. Conste que el retraso de hoy está motivado por tal susto y el hecho de haber tenido que reescribir parte de lo escrito, aunque me temo que en este caso no lo he mejorado en la segunda redacción, si bien he de decir que la original tampoco iba mucho más allá.
Otro asunto de orden interno que tengo interés en aclarar es el relativo a la moderación del hilo de comentarios que acompaña cada entrada en este blog, que tiene como único objetivo mantener el buen tono y las mejores formas. El que ande por ahà enredando, intentando desprestigiar mi labor al respecto y afirmando que acallamos la voz de los discrepantes, solo tiene que pensar en lo ridÃculo de su acusación teniendo en cuenta la cantidad de mensajes que hay cada dÃa defendiendo unas posturas y otras. He de decir que incluso estoy aplicando criterios laxos a la hora de permitir algunos ataques entre usuarios, como cuando ayer varios (o el mismo con distintas identidades) le decÃan a otra “no me gustas, multiplÃcate por cero”. No es eso para lo que estamos aquÃ, sino para hablar de Gran Hermano.
Y lo último, pero no menos importante, es eso que empezó divirtiéndome y casi termina por preocuparme, relativo a Belén RodrÃguez y este gato. No sé qué debieron decir ayer en El programa de Ana Rosa, pero muchos creen haber oÃdo que Belén es este gato o este gato es Belén. Bueno, es hasta ridÃculo tener que hacer esta aclaración, pero venga: No, no soy Belén RodrÃguez. Pues ya. He de decir que ni siquiera hemos tenido ocasión de saludarnos hasta el dÃa de hoy. Alguna vez he contado, eso sÃ, de mi admiración por su padre, Pedro RodrÃguez, fallecido hace años. Posiblemente fue el mejor cronista polÃtico que he podido conocer, junto a Pedro Calvo Hernando. Mi simpatÃa primera hacia ella, por tanto, fue por pura herencia, allá por los tiempos del corrillo de la Campos. Ahora espero que me ayude a desfacer este entuerto y aclare esto mismo ante la numerosa audiencia de ese programa.
Y esto es todo en este agitado dÃa. Espero que mañana sea mejor, y que al menos acabe como deseamos. Esta noche tenemos una cita con Mercedes Milá, ya sabéis.



















