Los dÃas van transcurriendo en Guadalix y se me antoja que no hay jornada vacÃa ni poco interesante. Ayer asistimos a una maniobra de acercamiento de Iván a Loli, después de que esta fuera la única habitante que de alguna forma le dio la razón cuando este reclamaba que o dirigÃa el desfile él o lo hacÃan entre todos, pero si debÃa haber un encargado de dirigirlo no puede ser que estuvieran la mayorÃa cuestionando sus decisiones. Por lo que vi, eran más importantes las desobediencias que las correcciones y no me cabe duda de que si se limitan a aportar mejoras u otra visión de esa labor no se hubiera producido el choque de ayer por la tarde. Pero de algún modo me pareció ver a algunos con ganas de reventar su labor, mientras que otros simplemente no ponÃan el empeño suficiente en defender las propuestas de un director nombrado por el grupo. A la noche vino esa conversación con Loli en el cuarto de maletas, en la que cada uno iba por un lado distinto sin llegar a encontrarse nunca.
Iván parece demasiado seducido por la idea de que todos están contra él. Es cierto que en su primera semana no tuvo el mejor de los recibimientos y algunos anduvieron agazapados esperando el momento de encararle con su propio error en la prueba. Después de eso tampoco se ha esforzado por limar asperezas, especialmente en aquella madrugada festiva que decidió decir verdades desnudas y bañadas en alcohol. Ahora ha sido nominado por todos sus compañeros menos dos (Gisela y Orlando), pero con otros ha conseguido mantener una relación cordial cuando no estrecha, como es el caso de Chiqui o incluso de Nany. Quizá deberÃa relajarse un poco y no ver fantasmas donde no los hay, si bien “haberlos haylos”, que dicen los gallegos de las meigas.
La queja del modelo fue expresada con corrección, sin perder los papeles y con ese discurso que ya le hemos visto en ocasiones anteriores, con una carga importante de razones incuestionables. Llamativo me resultó el silencio del resto, que aparte de intentar callarle aludiendo a que tienen una hora diaria para el ensayo y estaban perdiendo tiempo en la discusión, ni daban la razón a Iván ni se la quitaban. Es esa actitud bastante usual en el alumnado, asistiendo impertérrito y silente a una bronca de su profesor. Como alumno nunca me hizo sentir bien tal situación, ya que soy más de contradecir otros argumentos con los mÃos o dar la razón al contrario. También puede ser suficiente con asentir, o simplemente responder con monosÃlabos cuando el grupo es interpelado. Pero callar es garantÃa inequÃvoca de estarse equivocando. La interrupción del ensayo terminó con la apelación de Loli a respetar las decisiones del director, porque es lo que corresponde, lo cual suponÃa darle la razón de forma clara aunque no muy generosa.
A la conversación de Loli e Iván asistimos solamente a medias, aunque suficiente para ver la intenciones de ambos. Este necesitaba hacer su declaración de intenciones y aquella contarle lo de Gisela y poco más. Dos “yoismos” enfrentados, lo cual hizo bastante estéril el intento de acercamiento. Lo más interesante quizá pudo ser ver a Loli rehuyendo hablar de las últimas nominaciones cada vez que Iván hacÃa el intento, y sin embargo ella no paraba de referirse a dos nominaciones anteriores, en las que se produjo la supuesta traición de Gisela. Evidentemente no querÃa la granadina hablar de lo sucedido esta semana porque ella nominó a Iván, al que tenÃa enfrente y con el que se ha llevado bien siempre. No sé por qué pero intuyo que estaba siendo consciente de la contradicción de estarse quejando de Gisela por algo que ella misma ha hecho con quien estaba hablando en ese momento. Me parece que Loli tiene más conciencia que vergüenza, y anoche supo salir del paso repitiendo a cada rato que no le dijera nada a Gisela.
Intentando hacer un arriesgado ejercicio de vislumbrar lo que pudieron hablar en la parte que no pudimos ver, parece bastante posible que Iván manejase la conjetura de que Loli estaba distante con él por su cercanÃa a Orlando, pensando que ella sentÃa una cierta atracción por el feriante y podÃa tener algún ataque de celos hacia este por su cercanÃa (más estrecha cada vez) a Nany. Creo que ella le quitó la idea de la cabeza sobre este asunto, y escuché a Iván decir que eran conjeturas suyas, que ni siquiera habÃa compartido con su amigo Orlando. Iván anda un poco en su mundo y no participa de la comidilla de porteras (todos mis respetos a tan noble profesión) participada por otros, como Carlitos and company. Por eso no se entera de muchas cosas y para él supuso una sorpresa la nominación de Gisela.
Fue genial esa visión que nos facilitó el resumen diario de ayer, cuando veÃamos a Iván charlando sobre la prueba, contando sus planes a Orlando y disfrutando de todo esto; mientras que Carlitos, Gema y Nany hablaban de él, argumento obsesivo al que sacan punta de forma tan ridÃcula como decir si hace trampas en el juego de las damas. Qué suerte poder ver la diferencia entre las actitudes de unos y de otros. De esa charla en el jardÃn entre el matrimonio y la única que conoce su secreto, me llamó la atención el lenguaje gestual de Carlitos. Creo que salvo una vez que miró a Nany, el resto del tiempo hablaba mirando a su pareja o al vacÃo. Aparte de su resentimiento y una pose permanente que evidencia mal humor y transmite mal rollo a raudales, si me pongo en la piel de Nany me hubiera hecho sentir muy mal el poco educado vacÃo que le estaba haciendo.
Carlitos tiene una habilidad especial para transformar la realidad de forma tan absurda como interesada. Es algo que hace de forma repetitiva, como sus discursos en el ‘confe’, donde repite las mismas cosas como una cinta sinfÃn. El caso que más enerva a este gato pacÃfico es cuando retuerce la realidad como lo hace comentando la conversación en la que Iván hablaba de jeques árabes. Escuchándole pareciera que hubiera contado ser Ãntimo de los jeques de no sé qué emirato, cuando simplemente hablaba de un jeque muy forrado, del que se ocupa mucho la prensa últimamente, que se ha metido en el fútbol inglés, si mal no recuerdo. Y de que los jeques están forrados, y de como cierran discotecas para ellos solos, o tienen que emplear sus inmensas fortunas en algo y por eso construyen casas carÃsimas cuyo lujo llega a ofender.
Lo más cerca que contó haber estado de un jeque es una fiesta en Olivia Valere (Marbella), a la que fue con unas amigas y visto lo prohibitivo de los precios se marcharon pronto, no sin intentar antes gorronear una mÃsera copa a uno de los de chilaba. Escuchando al ‘pequeño marido’ parece que se hubiera pavoneado de relacionarse con la realeza árabe, lo cual es incierto. Vi esa conversación que tuvo con el matrimonio en el vestidor, y mi interpretación de la misma es tan distinta de la contada por Carlitos que o yo estoy loco o él la está manipulando. Aunque también puede ser que sea incapaz de interpretar bien cualquier conversación que no tenga la simpleza de un grillo, de esos que él gusta de encerrar en un frasco.
Emulando a este entomólogo de barrio, me gustarÃa presumir cual serÃa la clasificación que harÃa Carlitos de sus compañeros, asignando a cada grupo un tipo de insecto según la entomologÃa aplicada o económica, que trata el estudio de los insectos de interés para el ser humano, ya sea por los productos que proporcionan o por el impacto que ocasionen en los bienes del hombre:
- Productores de miel y otros recursos. Está claro que para el ‘súper marido’ este es el grupo al que pertenecerÃa su ‘esposÃsima’, su tocayo, la ‘granaÃna’ y quizá la nueva.
- Transmisores de enfermedades en los animales y el hombre. Él lo tendrÃa claro, en este grupo estarÃan el modelo, la canaria y ‘Farinelli’.
- Plagas en cultivos, materiales almacenados y estructuras. No hay duda de que aquà meterÃa a ‘Chiqui’ y al feriante.
- Controladores de otras plagas. Él mismo, claro.
Desde la muerte catódica de la ‘muy china’ Li no encuentro tan buenos estrambotes para mis artÃculos diarios. Ahora mi auténtica esperanza blanca son esa pareja imposible (según parece), formada por Gisela y Carlos. Anoche asistimos a un mano a mano que cuenta divinamente Tomás Blanco en el minuto a minuto y sucedió más o menos asÃ. Gisela le pregunta a Carlos ‘soylapera’ por qué se queda tantas veces mirando el techo. Este dice que está pensando, “no puedo evitarlo, soy asÔ, añade. Ella asegura que también piensa mucho, a lo que Carlos responde: “Pienso todos los dÃas y todas las noches. Es como un motor que va siempre revolucionado”. La canaria da marcha atrás y rectifica eso de que piensa mucho, afirmando que lo hace solo cuando tiene algún problema, y además le pide que piense en voz alta para no aburrirse. Entonces el colega se empieza a sobrar y dice: “Piensa en cosas que se cumplen y verás como se cumplen. Podemos controlar lo que ocurre. Visualiza lo que quieras que pase”. Ya sabemos que él se ha visualizado en Gran Hermano, y ganando (no podÃa ser menos). El diálogo de besugos no podÃa terminar mejor que con Gisela rematando: “Con pensar un ratito me vale”. Cómo puede ser que dijera eso. ¿No es genial?



















