Antes de abordar una teorÃa en torno a Carlos H., uno de los nominados de la semana, y revelar cuál es la preferencia de este rebuscado gato ante a la próxima expulsión, quiero hacer un repaso rápido en torno a algunas de las muchas cosas dichas por los habitantes de la ‘casa 1′ encima del andador, a preguntas de algunos de sus compañeros. No pretende ser una relación exhaustiva ni pormenorizada, pero sà una ayuda para conocerles mejor y poder hacernos un juicio sobre ellos, algo que debo confesar no he terminado de conseguir aún.
Cuenta Iván que tuvo una relación muy traumática, dado que un dÃa mientras caminaba por la calle acompañado por su madre pudo ver a su pareja con otro. Luego ya sabemos que vino lo del abandono casi ante el altar. Loli dice haber perdonado alguna que otra infidelidad, pero no está dispuesta a repetirlo y si no encuentra pareja está dispuesta a ser madre soltera, preferiblemente con dos hijos. Explica mejor que en su vÃdeo de presentación la historia del abandono por SMS y nos descubre que volvió con el mismo chico y hace tan solo cuatro meses fue ella quien le dejó, si bien continúan compartiendo la propiedad de la perfumerÃa en la que ella trabaja. No le gusta su nariz, y sà sus labios. Curiosamente dice que cuando un chico le gusta pasa de él, y reveló que no era el habitante nominado esta semana quien le podÃa gustar en esa casa, aunque descartó la posibilidad de que le gustase ninguno todavÃa. Su vicio inconfesable son las gominolas.
Li dice que no tiene muchas cosas en común con su novio, salvo que ella le quiere y él también a ella. Cuenta cómo asfixió en una ocasión a unos pollitos al tratar de darles calor bajo una manta. También que en un zoo le comió los pies un cisne (¡caramba, como están de hambrientos algunos cisnes chinos!). Confiesa además la china que desde niña quiso ser actriz o cantante, por lo cual utilizaba una linterna como si fuera un micrófono. Raquel cuenta que estuvo nueve años casada con un piloto, al que conocÃa desde otros siete años antes y que se divorció por una infidelidad de él. Su sueño es volver a tener un marido, además de la nada desdeñable cantidad de cuatro hijos. También habló de como habÃa encontrado su diario de adolescente dieciocho años después, pudiendo comprobar que en esencia habÃa cambiado muy poco.
Julito dice haber tomado proteÃnas, aminoácidos y creatina (hay más quÃmica en su cuerpo que en una farmacia). El libro que se llevarÃa a una isla desierta es La Biblia (la Candelaria estará contenta), y nunca volverá a ser stripper (pero anoche repitió su numerito durante la fiesta de cumpleaños, y con el mismo calzoncillo que la otra vez). Cuenta Gisela que su última relación acabó mal a causa de los celos de su novio, que se dedicó a perseguirla tras la ruptura. Aún asÃ, tiene ya preparado el vestido de novia (blanco, por supuesto) y desea casarse por la iglesia, a pesar de que se mostró contraria a que se financiase a una institución tan rica, no comprendiendo por qué no donaban sus bienes para acabar con el hambre del planeta (discurso de ‘Miss España’ total). Confirmó su mamoplastia, aclarando que no le ha dejado cicatriz alguna. El peor recuerdo para Ana es un año entero que pasó con depresión, tras la ruptura con su novio. Parece que fue traumática la repartición de bienes y según ella se trataba de un chico maniaco depresivo. Su pareja ideal es alguien tranquilo, tÃmido y, a poder ser, nórdico (como un edredón).
Para terminar el repaso, Eva dice que cuando visita una ciudad nueva lo primero que hace es preguntar dónde hay un centro comercial. Además, se llevarÃa a una isla desierta una PlayStation. Al parecer, hasta ahora sólo ha tenido dos novios. La tentación de Mirentxu es el chocolate y lamenta de la vida no haber permanecido soltera durante más tiempo, ya que contrajo matrimonio con 23 ó 24 años. Almudena, a la que no hace justicia la capa que deben llevar mientras caminan, confiesa que quien más le gusta de la casa ya se ha ido, sin saber que está en la otra casa (aunque sospechan que algo asà esté pasando con Orlando). En cuanto a Javier casi todas sus respuestas fueron sorprendentes, desde que no tiene ningún libro favorito porque “no me gustan” (sic), hasta que su animal favorito son las palomas (lo cual no deja de ser un sarcasmo en alguien que se apellida Palomares).
Entre los nombres de concursantes de los párrafos anteriores, se puede observar que falta el de Carlos ‘soylarepera enbicicleta’. No se trata de un descuido, sino que realmente no he encontrado entre mis notas nada dicho por este habitante. Supongo que habrá alguna explicación para que inconscientemente haya evitado registrar sus palabras, si bien lamento que se pueda interpretar como un acto tendencioso por parte de este subjetivo gato. El principio de Hanlon, también conocido como ‘navaja de Hanlon’ dice lo siguiente: “Nunca se atribuya a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”. Creo que este adagio encaja a la perfección con el consultor inmobiliario. Carlos H. se cree que es lo más de lo más, no en vano decÃa en el vÃdeo de su casting mostrado el martes, que se habÃa “visualizado en Gran Hermano” y además “ganando, claro”.
No quiero adelantarme al análisis sobre todos los habitantes que suelo hacer unos dÃas después del estreno, pero me interesaba destacar esto. La mezquindad que parece apreciarse en el personaje no creo que sea un derivado de su maldad, sino simplemente de su estupidez. No veo malas intenciones en él, pero sà aprecio una incapacidad innata de llegar a donde se propone. Conste que me refiero a este programa, porque en la vida ‘real’ tiene los rasgos tÃpicos de un triunfador, capaz de pasar sin mucho esfuerzo por un tipo superior a los que le rodean. Pero amigo, aquà te estamos viendo muchos a la vez, y hay aquellas pequeñas cosas (que cantara Serrat) en las que hemos reparado desde el minuto uno.
Dicho lo dicho, no me resisto a añadir que preferirÃa que el próximo martes Eva fuera la expulsada y se marchara a la ‘casa 10′ el tocayo de Carlos F., marido de Gema, presunta próxima vÃctima de Carlos H. ¿Se entiende, no? Ahora bien, ¿por qué? Pues muy sencillo. A la ganadera-camarera le atraÃa el ‘feirante’ Orlando. Si entra a acompañar al trÃo que habita actualmente esa casa se arrimará a él y evitará el roce de este con la ‘esposÃsima’. En caso contrario podemos asistir al momento en que el ‘esposÃsimo’ se colapsa definitivamente, vÃctima de sus celos. Dice el sabio refranero español que “Marido celoso, no tiene reposo”, y estos llevan ya varios dÃas demasiado reposados. Acabemos con ello.
Termino repitiendo el esquema de ayer, es decir, con una petición y una nueva perla china, que de seguir asà el tema se puede terminar convirtiendo en costumbre. La petición es que se atienda la propuesta hecha aquà ayer por LaFrancesa, que plantea la posibilidad de que Germán (sÃ, es él, ha vuelto) regrese dentro de un juego de engaños como el que protagonizara el año pasado Bruno, aquel insulso actor brasileño. SerÃa una manera ideal de que el presentador catalán volviese a la casa (o las casas) de Guadalix pero con un rol de actor y, por tanto, sin concursar. Lo nuevo de Li viene, en este caso, en una conversación con Julito, cuando este afirma que tras esta vida tiene que haber algo, a lo que la oriental responde: “Pues ese sitio va a estar petado”. Ella es un genio del humor (amarillo).



















