23 Agosto 2010 a las 4:26 por elgato

La cuarta dimensión

¿Estara aqui la cuarta dimension?Cuando Gran Hermano nacía en España no era fácil prever que fuera a cobrar una dimensión tan especial en el mundo de la televisión. En nuestra soberbia de telespectadores avezados estábamos convencidos de que no quedaba nada por inventar y no había más variación posible que cambiar a José María Íñigo por Mercedes Milá a la hora de hacer un programa de entrevistas. Cambios como el mencionado eran sustanciales y necesarios, pero no los únicos posibles. En los albores del año 2000, primero (o último) de un milenio, estaba por aparecer un formato que inauguraría todo un género. Un género televisivo nuevo, ciertamente. Oh, ¡sorpresa! También en esto nos habíamos equivocado. Podían nacer cosas nuevas en televisión. No estaba todo inventado.

Habían existido algunos precedentes del género de la telerrealidad. Incluso algunos tuvieron el atrevimiento de esbozar nombres de supuestos géneros novedosos sin que llegaran nunca a cuajar entre la audiencia. Se habló entonces de “docu-drama” para describir un tipo de documental que reflejara una realidad en cierta medida recreada ante las cámaras. No era aquella una realidad retransmitida sino más bien un mero simulacro, por mucho que las historias narradas fueran ciertas, tanto como reales eran los personajes protagonistas de las mismas.

En el verano de 1978 el comunicador Alfredo Amestoy ponía en marcha ‘La España de los Botejara’, especie de documental basado en una familia real cuyos miembros vivían repartidos en media docena de pueblos de nuestro país (desde Cáceres hasta Sabadell). Durante diez días y en emisión diaria, la crónica de una familia normal sorprendía por novedosa. Demasiado novedosa, posiblemente. El experimento no pasó de ahí y sería recordado por el exotismo que suponía ver aquella televisión de entonces (pública y única) centrando su mirada en gente normal y corriente. Incluso gente cuyo modo de vida parecía ya entonces anticuado, al menos mirado desde un punto de vista más avanzado, como el que podía existir en las grandes concentraciones urbanas.

Aún quedaban más de dos décadas para el final del milenio y la llegada de Gran Hermano. Dos intensas décadas en las que este país pegó uno de los cambios más importantes de su historia. En el año 2000 nos encontrábamos con una sociedad más plural, también en el mundo de la televisión. Había televisiones públicas dependientes de distintas administraciones y también televisiones privadas. Aquella industria se había diversificado con la aparición de productoras proveedoras de contenido, y cada vez el mercado televisivo era más global. También más permeable, lo cual facilitaba que ideas o proyectos nacidos poco tiempo antes en otros países fueran probados aquí, con desigual fortuna. Aunque parezca curioso hay formatos cuyo triunfo es un fenómeno local, no necesariamente exportable. Prueba de esto, que ha pasado siempre y seguiré pasando, podría ser un programa como Guaypaut. En Estados Unidos es un éxito sin competencia, mientras que su versión española (por la misma productora que hace GH) no tuvo una acogida demasiado buena.

Los programadores televisivos adoran la palabra ‘novedad’ y el concepto que este término lleva consigo. Les fascina todo lo nuevo, a pesar de lo cual a veces muestran un inexplicable temor ante aquello que lo es realmente. Lo nuevo de verdad, lo radicalmente nuevo. La irrupción del reality show en el panorama televisivo no anunciaba solo un cambio formal o estético. No se trataba de ‘vestir la mona de seda’ sino de presentar a la sociedad otro modo distinto de hacer televisión. Los hermanos Secundino y José Velasco (fundadores de Zeppelin TV) habían ofrecido el formato a otro canal de televisión, pero finalmente sería en Telecinco donde encontrarían la confianza necesaria para emitir un singular programa que apenas había sido estrenado en Holanda y se estaba probando en Alemania.

Se trataba de un programa que requería un despliegue técnico sin precedentes y donde se pretendía concentrar la atención de la audiencia en un puñado de personas encerradas durante un tiempo prolongado. En el otro canal, un directivo poco avispado dijo que no tendría éxito en nuestra televisión. Pero en este caso no se trataba de un fenómeno local, como demuestra que se hayan realizado 175 ediciones (más otras 57 de famosos y demás variantes) en 73 países (39 con edición individual) y lleve ininterrumpidamente en el aire desde el 13 de enero de 2004 en algún lugar del mundo.

No pretendo hacer un resumen de la historia de Gran Hermano. Nada más lejos. Cuento todo esto para situarnos en un momento en que era difícil apostar por este programa. Es más, pocos habrían firmado lo que un personaje como Jesús Hermida, historia viva de nuestra televisión, diría poco después de finalizada aquella primera edición que había inaugurado todo un género: “Ha cambiado la historia de la televisión”. Esto era así por muchas razones. No solo porque descubría un nuevo género televisivo, ni porque las audiencias lo hubieran refrendado con una contundencia inédita en la televisión privada de nuestro país, que tenía en aquel momento tan solo diez años de vida.

Algunos otros factores identificadores eran tan importantes o más que los mencionados, como el despegue definitivo de la participación o el concepto igualmente nuevo de multiplataforma. El voto telefónico apenas se había usado en nuestra televisión hasta la aparición de la telerrealidad. Y, sobre todo, nunca antes un programa había sido emitido simultáneamente tanto por televisión como por Internet. Y en ambos casos con un seguimiento en tiempo real. Quien diga hoy que este programa no ha cambiado la historia de la televisión tiene un problema importante de percepción de la realidad. Podríamos decir que la televisión adoptó entonces una nueva dimensión.

Pienso en todo esto cuando escucho decir que la próxima edición de Gran Hermano será la de la “cuarta dimensión”. La posible existencia de dimensiones superiores a nuestra propia dimensión tres trascendió el ámbito puramente científico para adentrarse en otras manifestaciones culturales del hombre a finales del siglo XIX y principios del XX. Fascinaba y sigue fascinando como idea, hasta el punto de que significa cosas distintas en el mundo de las matemáticas, la física o la trascendencia de lo espiritual. Cuesta tanto hacerse una idea de que existe una cuarta dimensión como le costó al hombre tener conciencia de que no era bidimensional, lo cual nos remitiría al mito de la caverna, de Platón.

Relaciono la idea de una nueva dimensión con lo que realmente nos trajo este programa desde sus comienzos. Aunque realmente estoy hablando de ello porque Mercedes Milá lo ofreció como pista de lo que nos podría esperar en GH 12 durante una entrevista en El programa del verano. Dijo esto de la cuarta dimensión y algo así como que sería un folio en blanco que habrían de llenar los concursantes. Cito de memoria y quizá mis ensoñaciones sobre lo que habrá tras esas palabras me jueguen una mala pasada. Escuchar una leve pista de lo que vendrá y poner a volar la imaginación es una misma cosa. Desde entonces no he parado de pensar en el concepto de la cuarta dimensión y sus posibles aplicaciones, quizá por eso tenga como una nebulosa delante de la otra pista.

He de confesar que desde hace tiempo prefiero saber más bien poco de lo que nos espera en una nueva edición de nuestro programa. Por un lado se trata de una simple aceptación de la realidad, porque no me suelo enterar de casi nada, por no decir nada. Pero también he llegado a la convicción de que lo mejor es enterarse de las cosas al tiempo que el resto de espectadores. Mi vanidad está suficientemente complacida desde hace mucho, por lo cual creo no necesitar estar en posesión de una información vedada al común de los mortales. Es más, de las escasísimas veces que esto fue así casi siempre me fue imposible contarlo, lo cual no produce más que frustración.

Recuerdo como en GH El reencuentro un concursante de los que se incorporaron en fechas posteriores al estreno me avisó de que entraría con un par de días de antelación. Nada hubiera deseado más que contarlo, pero me di cuenta como extrañamente eran muchas las razones que me impedían hacerlo. Primero porque bajo ningún concepto quería provocar que se malograse la entrada del concursante por el hecho de contarlo este gato inquieto. Segundo, porque aún teniendo la seguridad (que no la tuve) de que esto no pasaría igual no le beneficiaba que se supiera de su confidencial revelación a este humilde cronista. Y tercero, porque sin tener conocimiento de que había sido el propio concursante quien me había dado la información no faltaría quien pusiera la imaginación a trabajar conjeturando sobre quien habría sido.

Es triste, pero la posibilidad de que alguien pensase que mi fuente de información era quien no había sido pesaba casi más que ninguna otra razón para que guardase para mí dicha noticia. Aunque bien pensado, también valoré que realmente no tengo derecho a privar del factor sorpresa a miles de espectadores. Tanto es así que ni siquiera le conté a mi pareja la incorporación de aquel concursante por poder ver su cara de sorpresa en el minuto uno de la gala aquella noche. Dicho esto, supongo que algunos seguirán sin creer que no tengo ni idea de que es eso de la cuarta dimensión. Otros, por el contrario, me darán el crédito que acostumbran, gracias al cual sigo aquí.

Puestos a arriesgar, me inclino a pensar que se refiere a la aplicación más cercana a la teoría de la relatividad, es decir, una dimensión temporal añadida a las otras dimensiones conocidas. Tirando de ese hilo he llegado a imaginar una edición de Gran Hermano que más parecía otro programa bien distinto. Aunque es bastante improbable que lo haga, no revelaré más detalles por si acaso se da el caso de que me animara a presentar la idea a algún canal de televisión. Al menos ya sé a que puerta tengo que llamar primero.

Sírvase el lector de hacer sus propias conjeturas y, si así lo desea, contárnoslas en el hilo de comentarios que acompaña esta anotación. También pueden hablar de cualquier otra cosa, como viene sucediendo, pero les ruego no olviden que los comentarios deben estar en relación al tema del blog. Por tanto, disculparé que nuestros muchos amigos no den su visión de GH 12 y la cuarta dimensión solamente en el caso de que sus ocurrencias sean novedosas e igualmente piensen ponerse en la cola para presentar un proyecto televisivo.

En todo caso, pensemos que a las 60.000 personas que se han interesado en hacer el casting por medio del teléfono que dimos a conocer hace ya un mes les da lo mismo el significado de esa enigmática cuarta dimensión de Gran Hermano. De momento, ya hay más pretendientes que en la pasada edición (50.000), y un equipo de 30 profesionales de Zeppelin TV, divididos en tres equipos, están recorriendo 12 capitales españolas (Madrid, Málaga, Sevilla, Santander, San Sebastián, Santiago de Compostela, Valencia, Tenerife, Barcelona, Palma de Mallorca, Murcia y Badajoz) para realizar miles de entrevistas personales. Las fechas de los castings ya han sido publicadas en esta página.

Sobre la fecha del estreno muchas han sido las informaciones sobre un posible adelanto. Por tanto, es posible que no sea a finales de octubre o principios de noviembre, tal como salía en mi previsión, posteriormente confirmada en la intervención televisiva arriba mencionada de mi admirada Milá. En todo caso, nótese que el casting de Badajoz tiene fecha de 2 de septiembre. Por mucha prisa que se den, todo indica que aún tendrán que pasar unas cuantas fechas desde esa para la noche del estreno. Yo apuesto a que estamos a un mes, más o menos. Seguro que me equivoco una vez más.

Eso sí, los estudiantes de academias homologadas de diseño aún tienen tiempo más que suficiente para mandar sus modelos. Como ya contamos hace un mes, ellos serán quienes vistan a Milá, bajo la dirección de la estilista Mayte Méndez de Vigo, como es costumbre. Esto sí que va a ser toda una sorpresa, por mucho que sepamos en que consiste con tanta antelación.

Y para dentro de unos días prometo aclarar de una vez por todas, y mediando explicación técnica detallada, por qué cuando se dice “está todo grabado” se está utilizando una frase hecha, cuyo significado vendría a ser que permanece registrado todo lo que ha sido considerado oportuno guardar de entre lo grabado. Naturalmente, nadie tiene intención alguna de engañar a la audiencia al decir que “está todo grabado”. De igual forma que se está equivocando quien piense que esto es así de forma textual. Pero esto será dentro de unos pocos días.

Actualización: [25/08/2010 - 11.52]
Germán Ramírez, concursante de la décima edición de Gran Hermano, se encuentra desaparecido desde el día de ayer. Según Judit Iglesias (GH 9), Germán no aparece desde hace unas 60 horas. Ana Toro, concursante de su misma edición, le vio por última vez en Benalmádena (Málaga). Germán perdió ayer su avión de las 18.00 horas. Su ropa y sus maletas estaban en casa de Ana, donde siguen en este momento, sin que el ex concursante se haya puesto en contacto con ella ni con su grupo más cercano de amistades. Al parecer solo llevaba encima su cartera. Desde entonces, han estado esperando y recurriendo a amigos para ver si alguien le localiza. Judit ha lanzado la voz de alerta a través de su espacio en la red social Facebook.

Hasta el momento es todo lo que podemos contar. De parte de Ana y Judit pedimos que si alguien tiene cualquier información , ha podido hablar o ver a Germán, lo cuente a la mayor brevedad. Esperamos que este embrollo se resuelva pronto y de forma feliz.

Actualización: [25/08/2010 - 14.04]
Germán ya ha aparecido. Según Ana Toro se encontraba en casa de unos amigos. Este parece un comportamiento no demasiado raro en el de Sabadell, solo que en este caso el hecho de perder un avión lo hacía algo más preocupante. Finalmente la historia tuvo un final sin más sobresaltos. Gracias a todos los que se han interesado por este asunto.

22 Julio 2010 a las 19:35 por elgato

Vamos a por la docena

Comienzan los castingsEmpezaría hablando del número doce y la importancia que tiene en una sociedad en la que aún se siguen vendiendo los huevos por docenas y, sin embargo, los frigoríficos solo vienen con espacio para diez. Pero, ¿qué importancia tiene eso? El doce es el número del próximo Gran Hermano. Y ya ha comenzado el proceso de selección de concursantes.

Al menos está ya abierto el teléfono para apuntarse. Es el mismo de siempre, al menos de las últimas ediciones. Es gracioso, porque al llamar, la grabación del comienzo habla del programa cuyo nombre provisional es ‘Gran Hermano doce’. Y tan provisional. Como es un formato nuevo igual no tienen claro su nombre definitivo. Aunque claro, igual nos sorprenden también en eso y estoy metiendo la pata hasta el corvejón. Dado que ‘El reencuentro’ se trataba de otro formato, aunque tuviera mucho que ver con este, estamos ante la duodécima edición de nuestro reality preferido.

Si digo la verdad, después de pasar casi seis meses implicado en esta aventura entre los meses de agosto del pasado año y marzo de este, pensé que encajaría el aviso del comienzo de los castings con mayor frialdad. Incluso con cierto hartazgo. La aventura de ‘El reencuentro’ pudo servir para saturar en alguna medida a la audiencia, probablemente hasta a los más fieles. Algunos de nuestros amigos y amigas nos decían entonces que necesitaban descansar y desconectar un poco tras haber pasado tanto tiempo enganchado al programa. Todos tenemos una vida que vivir, algunos libros que leer, músicas por escuchar, amigos a los que ver. A muchos les parecerá extraño pero muchos de vosotros sabéis de lo que hablo.

Personalmente, para este gato escribidor esa edición extraordinaria, llena de antiguos concursantes de muchas ediciones, fue una bendición. Es como ese caramelo que le quita a uno el amargor de un café bien cargado. Algo así me sucedió, aunque cuando supe que habría de seguir pendiente de esa casa de Guadalix durante un número indeterminado de semanas más pensé que no podría mantener el tipo. Poco después estaba agradeciendo ese otro final, mucho más emocionante y alegre que el anterior.

Creo que Gran Hermano 11 fue una gran edición. El invento de la ‘casa espía’ funcionó muy bien y nos dio momentos inolvidables. Salvo un par de detalles hubiera sido un placer narrar lo que allí sucedía y dar cada día mi modesta opinión, absolutamente particular e intransferible, como siempre he hecho. Como prefiero siempre recordar lo bueno y olvidarme de lo malo, en esta hora feliz en que se anuncia la próxima edición no perderé el tiempo con ciertas cosas. Me refiero a cosas que no me gustaron y posiblemente tienen solución. Solo le quiero hacer un ruego a los (realmente las) responsables del casting.

Uno de esos detalles cuya huella no podré borrar cuando piense en Gran Hermano 11 será la falta de conversación en la casa. En ‘El reencuentro’ me di más cuenta que nunca, cuando en unas pocas semanas habíamos escuchado hablar mucho más que en los meses anteriores. Y, sobre todo, algunos concursantes habían logrado volver a atraparnos con sus charlas. Por eso, con la misma modestia de siempre y desde este rincón de la red ya un poco viejo, les quiero pedir a quienes empezarán pronto a seleccionar los nuevos concursantes de la edición número doce, que piensen en personas capaces de atraparnos con sus palabras.

Aunque tal vez lo mejor sea que piensen en Iván Madrazo o en Pepe Herrero. Dos concursantes tan diferentes, con ideas absolutamente dispares e irreconciliables sobre como hay que afrontar este concurso, pero igualmente dotados para atraer con algo tan simple como la palabra. Reconozco que mi visión en este aspecto es muy particular. En definitiva, una parte importante de mi vida se apoya en las palabras, y sin ellas me quedo casi en nada.

Plató de GH 11Me hago cargo de que no es fácil encontrar muchos Ivanes ni muchos Pepes. Con todo, mi confianza en el fantástico equipo que realiza este programa está intacta. Nos dieron tanto y acertaron tantas veces que no es cuestión de fijarnos ahora en error alguno. Ellos saben que estaremos vigilantes y si algo no nos gusta lo diremos. De igual forma que son conscientes de nuestra fidelidad y nuestra entrega.

Por eso, siempre pienso que de fallar algo eso puede ser este gato emocionado, que ha vuelto de nuevo a sentir mariposas en el estómago (perdón por la cursilada) al escuchar la sintonía y ver la manida cortinilla, casi idéntica a la de años anteriores. Por cierto, tampoco estaría de más un poco de innovación. Estamos en crisis, ya sé, pero la ocasión lo merece. ¿O no? No lo puedo evitar. Es mi carácter, como decía el chiste aquel del escorpión.

En cualquier caso, estamos ya en el principio de un proceso que ha de terminar el día del comienzo de ‘Gran Hermano 12′. Y ahí está la pregunta del millón. La duda que hace suspirar a miles de seguidores. ¿Qué digo miles? Millones de voces que preguntan al unísono cuando empezará. Pues bien, si escuché algún día una fecha confieso haberla olvidado. Dicho esto, podemos hacer nuestros propios cálculos, teniendo en cuenta que tenemos ya un historial a nuestras espaldas y sabemos como ha ido esto en ocasiones anteriores.

A saber, en ediciones pasadas los castings se empezaban a promocionar entre los meses de mayo y junio. Diría que bastante a finales del mes de mayo. Dado que estamos hablando de ediciones que luego comenzaban muy a principios del mes de septiembre, podemos aplicar esta regla y sacar nuestras propias conclusiones. Mejor evitaré que nadie se ponga a hacer cálculos: poco más de tres meses entre el primer anuncio de los castings y el comienzo de edición. Por tanto, siguiendo esta misma regla el comienzo de ‘Gran Hermano 12′ sería muy a finales de octubre o primeros de noviembre.

Pero, como inquiere la encuesta que estrenamos como comienzo de pretemporada, este programa es imprevisible. Y aún más en aquellas cosas que dependen del que manda. Ya sabéis a lo que me refiero. Por si acaso, yo no hago mi apuesta todavía.

Y ahora sí que podría decir aquello de que doce veces gira la luna alrededor de la tierra durante un año. Que doce son los signos del zodiaco, y los apóstoles, y las tribus de Israel, y los meses del año, y las estrellas de la bandera de la Unión Europea, y los dioses principales de la mitología griega. O sea, que el número doce es lo más de lo más. Pero todo esto ya lo cuenta la wikipedia, así que nosotros nos ocuparemos de otras cosas. Desde hoy, y en los próximos meses, hablaremos de Gran Hermano. Del doce, claro. ¿Te apuntas?

Actualización:
Desde hoy mismo y hasta el 23 de septiembre (día de Santa Mercedes) todos los estudiantes de una escuela de diseño homologada podrán mandar a Mercedes Milá sus diseños para vestirla en las galas de ‘Gran Hermano 12′. Después de los chalecos, trajes regionales y frutas tuneadas veremos a nuestra querida Milá vestida por los diseñadores de moda más jóvenes. Gran idea de la presentadora y la estilista de guardia, Maite Méndez de Vigo. Entra aquí para proponer tu diseño.

31 Marzo 2010 a las 9:40 por elgato

Ganó de nuevo el señor de los récords

Decía este gato presuntuoso en la otra ocasión que ganó Pepe un concurso parecido a este que era récord en porcentaje, récord en humor, récord en inteligencia y récord en generosidad. Lo acabo de comprobar volviendo a leer aquel escrito que salió con tanta dificultad y en situaciones personales tan adversas por la muerte de un ser querido el día anterior.

Hoy, cuatro años más dos meses después (aproximadamente), Pepe ha vuelto a ganar y yo me atrevo a decir que sigue siendo el recordman del humor, la inteligencia y la generosidad. Esta vez el porcentaje fue cercano al 55 por ciento de los votos, cuando su techo parecía estar bastante más arriba, pero da igual, los segundos están 17 puntos por debajo. Y ahora ganó junto con Raquel López, poniendo un poco de justicia donde hubo algo de ingratitud durante todo este tiempo transcurrido.

Raquel sigue igual que entonces, tan reservada en la casa como expresiva en las galas. Sigue teniendo un miedo atroz no superado en determinadas ocasiones, y una visión de lo que sucede a su alrededor justa y precisa. Es una gran observadora que ha conseguido sacar un gran provecho a este reencuentro. De algún modo la historia de Raquel y la nuestra han ido paralelas durante este tiempo. Nosotros también hemos vivido un desencuentro con Pepe durante estos años, porque nadie consideró darle la oportunidad que no se ha negado a otros en la televisión. Quizá fue demasiado educado y considerado con los demás, en un momento que vende más hacer daño gratuitamente. Y nosotros también, como explicaba anoche Raquel, necesitábamos descubrir al hombre, el José Antonio que hay detrás del concursante.

Pepe ha mostrado que tras el estratega hay sentimientos, como no podía ser de otro modo. Hemos podido ver esta vez la grieta en el ‘Terminator’, el señor de los récords nacido para concursar (y para ganar). Una grieta que ha hecho un poco desgarrar el mito. Y buena falta le hacía. Como suele pasar, la responsable de que la grieta se haya abierto es una mujer. Para el ganador de esta edición especial de los reencuentros Ainhoa es redonda, según le había dicho al súper suplente Nico. Antes ya había afirmado que tenía una “personalidad muy atrayente” y era “muy atractiva”. Aunque mi frase favorita es esa de que Ainhoa “es como Internet, una vez la conoces te resulta muy difícil imaginarte la vida sin ella”.

En plató le dijo a una inconmensurable Mercedes, acertada durante cuatro horas y más en forma que nunca, esa frase tan ocurrente: “Ainhoa cuando está de buenas es una de las personas más atractivas que he conocido, pero cuando está de malas es la persona más atractiva que he conocido”. Más sorprendente fue cuando dijo sin ambages que respeta la vida perfectamente ordenada de Ainhoa (ella puso cara de que para nada es tan ordenada), como queriendo decir que no le parecería pertinente meterse en ella. La de Alcorcón se quedó sin palabras, tragando saliva y expresando con su mirada lo que no podía de otro modo.

Por eso, al humor, la inteligencia y la generosidad le hemos podido sumar ahora el corazón. Una combinación quizá demasiado perfecta. A las envidias que esto le puede suponer hay que sumarle las derivadas de ser el único en haber ganado dos veces este programa, en sus distintas versiones. En los porcentajes se incrementó ligeramente la ventaja de Pepe y Raquel con respecto a los ciegos revelados en el debate del domingo, quedando de la siguiente forma: 55′2% para los ganadores, 38′0% para Jorge y Silvia, 6′8% para Ainhoa y Nico.

Aunque suene a presunción no deja de ser una realidad sin aristas que nuestra encuesta volvió a acertar, siendo de nuevo la que más se aproximó a la realidad. Pero aún más que eso, otras no acertaron ni siquiera la tendencia. Es decir, encuestas de páginas importantes decían que ganarían Jorge y Silvia. En una página relacionada con el programa daban un 50′62% para esta pareja, el 37′28% para Pepe/Raquel, cerrando con un 12′10% para Nico/Ainhoa (casi el doble de lo logrado por esta pareja). Debemos considerar que solo habían computado poco más de 2500 votos, frente a los más de 40 mil de nuestra encuesta, convertida ya en mítica en relación a Gran Hermano.

Ya que estamos en el apartado de los datos y las cifras he de decir que tras este largo reencuentro que a punto estuvo de alcanzar los dos meses (le faltaron tres o cuatro días) hay otra pareja que también acredita algún récord. Lo de Pepe es un suma y sigue, como es evidente, pero Ainhoa y Nico se anotan la marca de más días de estancia en la casa. Sumando las dos ediciones (en este caso la quinta y el reencuentro), Ainhoa hace el récord absoluto de 164 días de estancia. Pero es que le sigue Nico, precisamente, con 143, los mismos que harían Ángel y Saray (GH XI) en una sola edición. Les seguirían Arturo con 131 entre las dos ediciones, y otros dos concursantes de la última entre las convencionales: 130 Tatiana y 125 Gerardo. Cierran la lista con 123 días los tres finalistas de GH X: Iván, Orlando y Almudena.

Hablando de la décima edición, que tuvo dos parejas representantes en este reencuentro, anoche Orlando estaba desatado, pidiendo la palabra continuamente y sacando un genio inédito. Cierto que le temblaba un poco la voz al hablar, pero esto es la falta de costumbre. De nuevo reaccionó mal al haber vuelto a perder la partida. Ya en su edición publicó en su blog aquella vergüenza de que había sido un tongo el triunfo de su amigo Iván, cuya generosidad ha hecho que olvide tan feo gesto y le siga considerando un buen amigo, aparte de serlo. Ahora está Orlando más batallador y aparentemente menos tibio, pero igual de reventado. Aunque, a decir verdad, ante otras muestras del larguísimo banco donde se sentaban anoche los concursantes lo del valenciano parece algo muy inocente.

Ahí se sentaban también la falsa marquesa y Dani Rubio, el cual no se mantuvo hasta el final al abandonar el plató insultando y dando un espectáculo lamentable. Así no, Dani. Por mucho que lo haya intentado me resulta imposible defenderle ante gestos feos como el de anoche. Su comentario estaba fuera de lugar y sus formas dejaron mucho que desear. De su desconsideración hacia Milá solo decir que me parto, me mondo y me troncho con tal estúpida tontería. De Beatriz, la marquesa destitulada, prefiero no hablar. El asunto de la acusación de proxenetismo me parece tan repugnante que me da hasta vergüenza mencionarlo y fue fantásticamente defendido por Pepe y Ángel, su padre. Hubo otros gestos feos, como eso de que Melania se metiera con la frente de Ainhoa, por ejemplo. Alucino al ver a gente meterse con el físico de otros como una herramienta para ofender y salir del paso. Mi educación me impediría hacer una cosa como esa.

Aunque la palma se la llevó María José, y su enigmático ataque a Silvia, con quien ni siquiera coincidió esta vez en la casa. Los deseos de hacer platós de aquella solo son comparables con los de la marquesa. Ambas deben considerar que ir a una gala de Gran Hermano no les supone suficientes ingresos como para contar nada y se lo reservan para hacerlo luego al mejor postor. María José pone ahora el palito para ver si Silvia se sube y las dos pájaras se hacen algunos platós. Esta última prometió que no lo hará y yo la creo. Por mucho que no me gustase como concursante ni en su edición ni tampoco ahora, firmo por su integridad, palabra cuyo significado puede conocer María José pero no está acreditado que lo haya puesto en práctica nunca. Ni me creí que dejase la casa por su riñón enfermo ni ahora creo que tenga razones reales para enfrentarse con Silvia. ¿Que se lo han contado? ¿Dónde? ¡Vamos anda!

Con todo esto, la gala fue entretenida como pocas, con ese ambiente excitante que convierte el plató de Gran Hermano en un hervidero lleno de vida. Genial el momento de la entrada de cada pareja finalista, recibidos con aplausos respetuosos por la mayor parte del público, con la excepción de unos pocos abucheos a Nico y Ainhoa. Y más genial aún cuando atravesaban la puerta Raquel y Pepe, portando el maletín famoso que le había entregado en la casa Dayron. Una importante representación de concursantes de la quinta y séptima edición fueron a Guadalix para acompañar en ese momento final a sus compañeros, siendo la de la primera edición más escasa que las otras, al solo estar compuesta por la ínclita María José, Ania e Íñigo.

La entrevista de Nico y Ainhoa fue larga en comparación de las demás, aunque bien es cierto que Jorge y Silvia estuvieron menos tiempo en la casa, especialmente ella, lo cual justifica menos espacio en la final. De nuevo me gustó Jorge. Educado, conciso y moderadamente hiriente. Aparte del propio objetivo del reencuentro con otro concursante de su edición algunos de ellos podían tener un objetivo complementario, consistente en ver mejorar su imagen y hacer algo que no fueron capaces entonces. Desde luego, ese premio se lo lleva Berrocal, mucho mejor considerado ahora. El reencuentro ha podido ayudar a este y otros concursantes para resarcirse de alguna mala experiencia habida en su anterior paso por la casa.

Con tantos concursantes alrededor podría hacer muchos comentarios, algunos maliciosos y otros todo lo contrario. Puedo comentar que el vestido de Bea ‘la legionaria’ es imposible, casi tanto como el largo de la minifalda de Ainhoa, que dejaba ver unas piernas fantásticas. He de decir que la belleza de Desi me dejó atrapado, aunque no tanto como el cariñoso abrazo de Indhira. ¡Cómo abraza la india! amigos míos. Esto viene a ser una concesión para todos aquellos que siempre me piden algo personal de mi visión en plató de una gala. Anoche he de confesar que fui porque estaba convencido de la victoria de Pepe y me apetecía compartirlo con la muy buena compañía que tuve todo el tiempo. Si me alegro de esta victoria es, sobre todo, por poder compartir la alegría con tantos y tantos. A los que esta vez vieron perder a sus favoritos decirles que les entiendo y animarles para una próxima ocasión. Me puedo poner en su lugar porque hace un par de meses yo estaba igual, poco más o menos.

Y esto llegó a su final. Me alegro de que los principios de Pepe hayan sido premiados de nuevo. Para mí este reencuentro ha sido un auténtico regalo. Me he reencontrado con Pepe y, de algún modo, me he reconciliado con muchas de las cosas que supone realizar esta agradable labor de comentar mi programa querido. Tras una edición áspera e incómoda por muchas razones, es un placer dejar esto como lo estamos haciendo, con casi tres mil comentarios cada día y más vivo que nunca. Así se puede uno marchar diciendo que si aquí me siguen queriendo aquí me seguirán teniendo en la próxima temporada. “Asín de claro te lo digo”, que diría Chiqui.

No quiero insistir mucho en el apartado de los agradecimientos, que voy a convertir en una razón para querer seguir viviendo de igual modo próximas ediciones. Por mis compañeros del minutado y el podcast (Viruete, Blanco, Comas, Fernández y Martín). Por los de la redacción, siempre tan atentos y que tan buen trabajo hacen siempre. Por Mercedes Milá, auténtico motor de este programa y razón suficiente que haría innecesaria ninguna otra. Y, a pesar de mis críticas impertinentes, también por el fantástico equipo de Zeppelin. No me puedo referir a los 500 (¡caramba! ¡eso es más que 300!) y tampoco tengo espacio para personalizar. Quienes hacen el trabajo diario, los resúmenes y el resto de programas. Pepa, Mafer, la gente que cuida tanto y tan bien a los concursantes y familiares. Los jefes y los ‘SWAT’. Todos, sin excepción. Incluso el realizador del directo que tanto nos putea día sí y día también.

Y también por todos los concursantes, esos que tienen la generosidad de compartir su vida con nosotros por un tiempo. Por todos ellos merece la pena tanto esfuerzo, tanto sueño (o tan poco) y algunos sinsabores. Dije que esto no era un agradecimiento pero mentía. Gracias a todos. Y, como siempre, gracias a quienes realmente hacen grande este espacio con su compañía diaria. Esto es vuestro. Hasta la próxima.

Ah, igual el lunes comentamos lo del debate. Buen puente a todos y feliz descanso a quienes les toque.

[Dejo cartelera enviada hace unas semanas por genius.at.work, con Pepe en el papel de Leónidas en la película '300'].