24 mayo 2012 a las 9:07 por elgato

María, arrasando pero poco

MaríaCerramos hoy la serie de daguerrotipos con el de María, concursante que se proclamó finalista en cuarto lugar y casi por sorpresa, cuyo apoyo popular ha sido minusvalorado por muchos, de igual forma que se la ha valorado en ocasiones menos de lo que merecía. En definitiva, salió de la casa con el 60.2% de los votos, pero enfrentándose a Noemí y al de negro, para ser posteriormente la más votada en la repesca, o al menos eso pareció. La jerezana que “arrasa por donde pasa” al final arrasó más bien poquito, pero el lunes pasado dio un golpe maestro digno de gran estratega al elegir como su “más uno” a Pipi.

Antes de hablar un poco más de María comentaré, como es costumbre, algo de lo de ayer. En la casa tuvimos uno de esos días tranquilos en que algunos concursantes se dedicaron con empeño en ponerse rojos por sobreexposición al sol. Alessandro y Pipi fueron los más damnificados por el ‘Lorenzo’, bajo cuyo manto hay que ponerse siempre con la debida protección. Igual que les dan a los fumadores su dosis diaria (los “Londres”, dicen ellos) deberían poner a su disposición crema protectora. El culo de Pipi parecía anoche el de esos monos de rojo trasero que todos hemos visto por los zoológicos.

La mayor parte de la acción se reservaba para la noche, porque este omnipresente Gran Hermano ayer nos obsequiaba con un ‘Última hora’ y un ‘Debate’. Lo de menor interés (y más gratuito, todo hay que decirlo) fue que Ochoa invitase a Dani a su boda, aunque no llegaron a coincidir en la casa. El sobre con la invitación esperaba a este finalista en el ‘confe’, aunque al descubrirlo no demostró tampoco un entusiasmo a la altura de lo esperado, sobre todo teniendo en cuenta que lo había pedido unas doscientas mil veces mal contadas.

Por el contrario, la parte más interesante fueron los mensajes de apoyo que exconcursantes dieron desde la casa a cada uno de los finalistas, mientras estos y sus “más uno” celebraban una especie de última cena en la que solo había ocho comensales. A las últimas cenas siempre deben asistir un número impar de personas para que uno ocupe el lugar central correspondiente al Mesías. Como estos eran pares estaban en el centro de la mesa dos concursantes, finalistas concretamente: Pepe y María. Si atendemos al resultado de nuestra encuesta, enloquecida desde el lunes puesto que lleva en tres días casi 75.000 votos, ellos dos se habrán de disputar el maletín, aunque los porcentajes ciegos decían anoche otra cosa.

Como no quiero usar lo de los porcentajes oficiales como cebo, adelantaré ya esos resultados. Son los siguientes: 53.1%, 22.3%, 14.3% y 10.3%. El empate entre dos de los finalistas no parece existir en las únicas votaciones que pueden hacer ganador a un concursante. Es más, entre los dos más votados hay más de 30 puntos de diferencia, lo cual no es moco de pavo. No juego a las quinielas aunque anoche una siempre perspicaz Carmen Alcayde tal vez dejara caer alguna pista cuando dijo esto: “Pido que votéis todos los que penséis que no es Pepe”. Ahí es nada.

En todo caso, ya vimos en la elección de la cuarta finalista que las cosas pueden cambiar mucho en pocos días, o incluso dar la vuelta, tal como le corresponde a esta edición. Los porcentajes estuvieron muy igualados cuando se cerraban los teléfonos el lunes, ofreciendo los ciegos un resultado del 65.7% frente al 22.6%. Nada menos que 40 puntos de ventaja enjugados finalmente. Esto quiere decir que, sea quien sea el finalista destacado, nos estaremos equivocando gravemente si dejamos de votar en la confianza de que nuestro favorito ya lo tiene ganado, tanto como si pensamos que ya es imposible. Todo puede dar la vuelta, más aún en esta edición.

Dejando aparte las cifras, siempre farragosas en medio de un texto como este, volvamos a la defensa de los exconcursantes, que nos dejó algunos detalles dignos de comentario. Hugo apoyó la candidatura de María, Mary Joy la de Pepe, Michael la de Dani y Ochoa la de Alessandro. No hace falta decir que chirría especialmente lo de Michael, quien nunca fue amigo de Dani, aunque está justificado por la “más uno” de su defendido. También porque Dani no tiene ningún amigo entre los exconcursantes.

El de Michael fue un mensaje más bien anodino y sin apenas interés. No pasó lo mismo con los otros tres, puesto que el de Hugo llevaba bastante intención de congraciarse con María tras su fría despedida. El de Mary Joy encandiló a Pepe y a sus defensores. Y Ochoa le puso cierta maldad cuando dijo de Aless: “Se ha enamorado y se ha desenamorado”. No creo que les hiciera mucha gracia, ni a él ni a Noemí.

Hugo emocionó a María al reconocerle que haya debido guardar silencio para no revelar nada del exterior, perdiendo la posibilidad de demostrar que tenía la razón. Supongo que estaba pensando de nuevo en el “y tú cuida a Juilia” y el lapsus de maldad. Aunque, tal vez, le gustó más cuando dijo que ella se ha enamorado dentro de la casa, momento en que mostró su sorpresa abriendo ostensiblemente los ojos. Esto fue lo dicho por Hugo:

“Vengo aquí para apoyar a María porque creo que tiene 20 años, pero ha demostrado ser muy madura dentro de esta casa. Ha sabido convivir, con la gente que ha querido tener una amistad la ha tenido desde el principio hasta el final. Ha pasado por mogollón de sensaciones dentro de esta casa: se ha enamorado en esta casa, ha sabido defenderse de la gente que la ha podido odiar o ha querido tener alguna bronca con ella. Ha salido, ha vuelto a entrar y se ha mantenido fría dentro sabiendo que no podía decir cosas del exterior, aún sabiendo que tenía la razón y sin poder decirlo. Yo creo que con todo esto María se merece ganar. Ha demostrado demasiadas cosas aquí dentro, así que votad al número que acaba en dos. Se lo merece, además ha hecho una demostración de la amistad escogiendo a Pipi y ellas dos tienen ese arte andaluz que hace que no se aburra esta casa para nada, siempre demuestran que tienen ganas de estar ahí y de disfrutar el momento, y eso es lo que están haciendo. Por eso y por muchas cosas más, se merecen las dos que llaméis para que ganen”.

Mary Joy fue la única que no mencionó a la “más uno” de su defendido, que en el caso de Pepe se ha convertido para muchos en una “menos uno”, especialmente tras sus numeritos de los últimos días. Creo que lo clavó al hablar de transparencia, amistad, cariño, alegría y diversión. Pero especialmente cuando resaltó que a este concursante no le ha hecho falta forzar las bromas ni ninguna otra situación para hacerse ver. Y luego decían que era “infantil”. Ya les gustaría a muchos y muchas tener un discurso tan coherente y bien construido como este de Mary Joy:

“Vengo para apoyar a Pepe, considero que tenéis que llamar y enviar mensajes para que gane porque desde el principio del concurso se ha mostrado como el más auténtico, el más sincero, el más transparente, ha dicho en todo momento lo que pensaba, tanto lo bueno como lo malo se lo ha dicho a sus compañeros, aún sabiendo que esa actitud podía repercutir en las nominaciones y no ha salido nominado muchas veces. De las personas que hay en la casa es de las que más amigos se llevan porque, aparte de lo que ya he dicho antes, es cariñoso, alegre, divertido, nos hemos reído con él, hemos disfrutado de sus bromas, no ha necesitado ser falso ni decir algo que no sentía para llevarse amigos. Es un concursante que ha brillado por sí mismo sin la necesidad de mantener ningún romance, ni una relación amorosa, ni hacer bromas forzadas para hacerse ver en el concurso y por eso tiene que ganar”.

Michael nos descubrió en su discurso que ser joven no es incompatible con ser inteligente. Ya me quedo más tranquilo. También me aporta una impagable tranquilidad de espíritu saber que espera a Ari fuera. Menos mal que no intenta esperarla dentro, porque no le iban a dejar. Estas fueron las palabras de Michael:

“Vengo para apoyar a Dani, es un chico que a pesar de su edad ha sabido demostrar que es muy inteligente, además ha aportado muchísimo humor y gracia en la casa. Ha tenido el handicap de ser un reserva y, aún así, ha superado ser nominado semana tras semana hasta llegar a ser finalista y por eso merece ser ganador. Ha hecho una pareja formidable con una persona muy especial para mí, que también ha aportado muchísima gracia. Poco más puedo decir, que quiero que sea el ganador de esta edición. A los demás quiero desearles muchísima suerte, pero yo quiero que llamen para que gane Dani. A Ari quiero decirle que la quiero mucho y que la espero fuera”.

Y, finalmente, intervino Ochoa. Ella es muy lista y sabe que mencionar a Marta da puntos. Además, es casi imposible negar nada de lo que dijo. Aunque esto no debió ser lo que pensaba Noemí cuando se reía sonoramente al escuchar que Alessandro es “grande como persona”. El italiano no pudo por menos que mirarla con toda la ira en su cara (y rojo como un tomate por lo del sol) y emular al rey caza elefantes cuando le dijo a cierto dignatario venezolano aquello de “¿Por qué no te callas?”. Estas fueron las palabras de Ochoa:

“Vengo para apoyar a Aless, pero mi enhorabuena para los cuatro porque si están ahí es evidente que lo merecen. Aless es el ganador de este año porque es el concursante 10. ¿Que por qué? Porque hemos tenido mil risas con él, hemos reído, hemos llorado, se ha enamorado, se ha desenamorado, y todos lo hemos vivido con él. Es grande como persona, es grande como concursante y tiene un corazón que no le cabe en el pecho, así que, por favor, todos a votar a Aless que tiene que ser el ganador de esta edición. Además, tiene a Martita como ‘más uno’, que ha dado mucha alegría en esta casa, así que vamos a apoyar a esta pareja. ¡Aless ganador!”

The Muppets

Por MONTSE JUANILLA

Daguerrotipos

El de María Sánchez (en esta edición parece que apellidarse Sánchez daba puntos para ser seleccionado como concursante) es el perfil que más me cuesta hacer. No sería justo decir solamente que es guapa y tiene un buen carácter envidiable. En realidad, María se ha revelado como una mujer con personalidad, que supo estar siempre en su sitio. Es educada, correcta y supo mantener siempre una línea de coherencia. Su carácter imperturbable hizo que no le descompusiera casi nada, ni las dudas de Pepe, finalmente resueltas, ni el recibimiento escasamente amable que le dieron algunas de sus compañeras de encierro.

Solo la vimos perder la serenidad cuando Noemí la acusó falsamente de haber hecho insinuaciones sobre su aventura con Rafa…fael. A nadie agrada que nos acusen de algo falso. A María le sacó de quicio, pero recuperó la compostura a un ritmo razonable, sin sobreactuar ni fingirse ofendida más de lo debido. Sin embargo, Noemí llegó a acusarla de ser responsable de un abandono que jamás se hizo realidad (el famoso “play the maleting”).

Tengo la teoría de que en el regreso de María a la casa, votada para ser repescada, no tuvo tanto que ver su historia de amor no resuelta con Hugo como la sensación de haber sido víctima de un trato algo injusto. Aún no he terminado de saber por qué habría que acusarla de algo que solo era responsabilidad de Hugo. María no tenía pareja y parece que cometía un delito por comenzar una relación con el de Vielha. Eso de “meterse en medio de una pareja” no solamente está bastante demodé sino que siempre me ha parecido un tanto hipócrita. Cuando uno quiere algo debe luchar por ello. Millones de parejas se rompen porque una de las partes, o las dos, se enamora de un tercero. Si les criminalizamos a todos vamos a quedar muy pocos del otro lado.

Curiosamente, María parecía más culpable que Hugo. O que Pipi, sin ir más lejos. Pero ella no tenía ningún compromiso fuera de la casa de Guadalix. Mercedes Milá se disculpó por haberle ofrecido durante su entrevista un teléfono móvil para que hablase con Julia, la concursante fantasma, cosa que no quiso hacer. Ese gesto pudo valer por un pasaporte para la repesca. Como dijo el dictador cuando murió Carrero Blanco: “No hay mal que por bien no venga”.

Guapa, buen carácter, independiente, serena y alegre son algunos de los adjetivos que cuadran con esta concursante que llegó a la final de forma inesperada para muchos. Ya he dicho que en mi opinión fue elegida en la repesca para reparar un error. Pues bien, ahora ha terminado siendo finalista gracias a la despedida de Hugo con Noemí. En este caso algo de razón tiene la canaria en creerse el centro del universo. Presuponiendo que le elegiría a él en caso de ser finalista los votos se equilibraron hasta hacerla finalista. El enfrentamiento de Hugo con Noemí tenía el interés del último cartucho de esta feria tantas veces explosiva.

Recapitulando, esta concursante le debe su protagonismo a los demás. A decir verdad, poco se puede decir de lo que hizo en la casa durante el tiempo que la habitó. Su historia fue la de una relación fría y descafeinada con Hugo, el enfrentamiento con Noemí y una extraordinaria relación con Marta y Sindi, aunque esta última le diera sus puntos en las tres últimas nominaciones. Nunca estuve de acuerdo en que fuera sosa, pero no puedo negar que no ha dejado la suficiente huella. Al menos en comparación a algunos otros finalistas, como Alessandro o Pepe.

Con todo, adoro el carácter de María. Hay que estar hecho de una pasta especial. Ofenderla a ella es una tarea complicada, y si alguien lo consigue sospecho que se le pasa al poco rato. En todo este tiempo nunca le vi una mala cara y nunca le escuché una palabra fea. Lo bueno es que tampoco me dio nunca la impresión de que no tuviera sangre en las venas. Mi conclusión es otra: simplemente creo que es de esas personas capaces de relativizar todo y no dar a las cosas más importancia de la que tienen. En ese aspecto admiro a María y le tengo una envidia feroz.

A pesar de lo dicho, me alegré el lunes de que María llegase a la final. Creo que es una bellísima persona, y no solo me refiero a su aspecto exterior.

Moleskine del gato

Anoche le decía Sindi a Aless: “Espera que te la chupe”. No, no se ha liberado tanto. O como dicen los amantes sorprendidos poniendo los cuernos a su pareja: “No es lo que parece”. En realidad, Pipi le estaba poniendo crema al italiano en su enrojecida espalda. Ahora se entiende la frase en su contexto. Pero claro, él también pilló la posible segunda intención de la frase, mientras la ‘mondarinas’ no dejaba de extender la crema en todo ese atlético torso, por delante y por detrás. Y Aless seguía bromeando: “¿Me la va a chupar?”. Tronchante.

El martes este blog hizo récord histórico de visitas, a gran distancia del mejor registro anterior. El dato del día fue este: ¡257.000 visitantes únicos! Gracias a todos por hacer posible estos resultados que jamás hubiera soñado. También quiero agradecer el trato que me dispensaron ayer en El programa de Ana Rosa y en Sálvame, con lectura incluida de algunos párrafos del artículo de ese mismo día. ¡Gracias, compañeros!

Y esta noche tenemos una fiesta. Será la penúltima de la temporada, con la anunciada separación de los finalistas y sus “más uno”, que viajarán a plató y volverán para alojarse en el ‘loft’ hasta el día de la final, según parece. Solo quedan cuatro días y todo habrá terminado. Este fantástico Gran Hermano se merece un gran final, lo cual solo conseguiremos si no dejamos de votar.

Me parece bien que les separen de los “más uno” para respetar la liturgia de los finalistas viviendo solos los últimos días en la casa. Ese es un privilegio que merecen y deben tener. Ellos son los que juegan, solo una de los cuatro se convertirá en ganador y pasará a formar parte de ese distinguido palmarés que solo ocupan hasta ahora doce personas. Laura Campos le entregará el próximo lunes el afamado maletín a Pepe, María, Alessandro o Dani. Solo a uno de ellos, de forma personal e intransferible.

No todos lo merecen por igual. Aún estoy esperando que la audiencia pueda ver que cuando Pepe bromea con Dani y su sexualidad estaba respondiendo la acusación de ser un “pederasta”, hecha por Dani también en broma. Hay bromas y bromas, el problema es que las más pesadas de Dani no se nos muestran nunca. Ya sea denigrando a los inmigrantes o haciendo juegos de palabras macabros y deleznables sobre víctimas del terrorismo. No vale mostrar solo unas bromas y no otras.

Dejo cartel de cine en el cual hay que descubrir dónde está el concursante, como siempre por Montse Juanilla. Y si quiere el lector comunicarse en estos días finales de edición con este gato puede encontrarme en Twitter como @DVDCano. ¡Ya no estoy!

23 mayo 2012 a las 9:52 por elgato

Pepe, radical auténtico

PepeHoy toca el daguerrotipo de Pepe, a quien dedico los calificativos de radical y auténtico tanto conjuntamente como por separado. Antes de ir a ello, como siempre, comentaré alguna cosa de ayer, día en el que entramos un poco en el túnel del tiempo viéndoles hacer fragmentos de pruebas que todos recordamos.

Hicieron de inmóviles estatuas de hielo sentados en los guri-guri, bailaron el Creu (todos menos Noemí, que movía las caderas tumbada en la cama con la almohada tapando su cara), hicieron el pino, hablaron cantando y otras más. El túnel del tiempo también llevó a la casa durante algunas horas un ambiente ya olvidado. No sé si ha sido el regreso de María y Sindi, alguna conjunción astral o el agotamiento por tanta bronca irónica, pero ayer se respiraba otro ambiente. No hace falta decir que era un mejor ambiente, relajado y cargado de nostalgia, como corresponde a una última semana de concurso.

Debo confesar que a esa sensación de túnel del tiempo contribuye ver de nuevo juntos a los miembros genuinos del clan del bizcocho: Pepe, Pipi, Marta y María. Esto se lo debemos tanto a la enrevesada mecánica de esta fase final del programa como a la audiencia e incluso a los propios concursantes por haber elegido tan bien sus “más uno”. Los tres primeros finalistas fueron chicos y eligieron tres chicas a quienes unir su destino. La cuarta también hizo lo propio, con lo cual tenemos cuatro “más uno” chicas. Ahora mismo son mayoría en la casa.

Las dos últimas en incorporarse a este palmarés podrán contar ciertas peculiaridades a sus nietos. A saber, Sindi fue la primera “más uno” (recordemos que esperaba en la plaza del Callao con su suegra, o exsuegra) y también la última en ser elegida “más uno”. Por su parte, si María fuera la ganadora se convertiría en la primera intrusa (al ser una “más uno” se incorporó más tarde que los primeros concursantes en habitar la casa) y la primera repescada que consiguiese alzarse con ese triunfo final.

Hubo ayer otros detalles que contribuyeron a meterme en el túnel del tiempo de alguna manera. Por ejemplo, ver a Alessandro esperar a Noe en su cama. O ver cómo la abrazaba, eso sí, tras escuchar al del megáfono decir “Noe, te apoyamos”. O escuchar cómo le decía que puede contar con él para lo que necesite, lo cual no diría yo en ese caso ni harto de grifa porque te puedes esperar cualquier cosa y nada bueno. Eso sí, de momento no parece que Noemí le haya reclamado que le dé lo mismo que le dio Rafa…fael (parezco tartamudo) en cinco días. Aún hay tiempo, queridos concursantes.

Terminando con este argumento, las cosas que hacen los ‘Danary’ (ellos lo grafían así) también me traen recuerdos de otras ediciones. Curiosamente, son recuerdos de concursantes que se quedaron a las puertas del triunfo, eternos segundones recordados por cosas como ponerse una túnica y llenarla de chorradas (Gerardo Prager en GH 11, quien anda ahora acusando de tongos miles al programa) o quitar el número de teléfono de otro finalista (Rodrigo Urbina en GH 9 le quitó el sitio a Judit Iglesias).

Dani y Ari están repitiendo un error tan garrafal como este, que en opinión de muchos le quitó el premio a aquel concursante cuando solo faltaban tres o cuatro días para la final. Ahora estos lo hacen primero con el número de María y esta madrugada con el de Alessandro. Ayer alguien me criticaba acusándome de hacer campaña (escribiré quinientas veces “no volveré a leer las críticas”) contra Dani por contar esto. Como si contar la verdad fuera un acto revolucionario (que lo es, en muchas ocasiones). Siento molestar, pero las cosas son así. Ahora solo hace falta esperar a que lo veamos en algún programa.

Dani está siendo el concursante más protegido desde que se marchó uno que mi memoria se niega a recordar. Lo habitual es ver solo sus momentos graciosos (en teoría) y divertidos (al menos para él). De forma excepcional, en el resumen de ayer pudimos ver uno de esos momentos inexplicables, en que el de Burgos tiene un comportamiento violento bien gestionado por Pepe. Le propinó a este un golpe con el hombro que en caso de habérselo tomado algo peor podría haber tenido graves consecuencias. Por fortuna, Pepe se ha dado perfecta cuenta de las intenciones provocadoras de este concursante tramposo y maleducado.

Daguerrotipo

Pepe Flores puede pasar por ser ese concursante gracioso e insomne, que animó muchas madrugadas y cautivó a una parte de la audiencia prolongando la vida en la casa de Guadalix hasta llenar muchos días todas las horas habidas y por haber. Personalmente, le agradezco la aportación, aunque no sea lo que más haya valorado en este concursante. Cierto que me reí con él muchas veces, más que con ningún otro. Pero me atrapó en mayor medida su enorme intuición, una capacidad innata para usar casi siempre el sentido común de forma tan práctica como efectiva, y las dotes de liderazgo que demostró entre compañeros y compañeras.

Hay otra cosa que ejercía cierta fascinación en mí al mismo tiempo que me enervaba. Me refiero a su forma de mostrarse tan abiertamente, caminando siempre sobre la cuerda floja y sin red. En muchas ocasiones me dio miedo que tanta temeridad le pudiese perjudicar, y es posible que en parte lo haya hecho. Pepe no es de los que se esconde nunca. Siempre dio la cara y se mostró como es, sin importarle nada lo que eso pudiera comportar. Tampoco le benefició ser tan testarudo y obstinado en las discusiones, tal vez lo que menos me gustó siempre.

Muy pronto comenzó a rodearse de compañeros con quienes tuvo siempre una relación basada en la lealtad. Jamás le vi hablar mal de los otros dos mosqueteros: Hugo y Alessandro. Con Noemí tuvo sus más y sus menos, lo cual es explicable por las circunstancias conocidas. Si Alessandro y Hugo fueron sus dos principales apoyos entre los chicos, Sindi y Marta lo serían entre las chicas. Antes ya había tenido un buen feeling con Mary Joy, mientras que en su relación con Ari solo se presentó el escollo de lo que él entendió como una traición, aunque en parte ya la han recuperado, manteniendo el cariño que siempre hubo entre ellos.

Por su parte, Dani le tuvo siempre como uno de sus intocables, aunque ahora se le note tanto el nerviosismo al comprobar cómo le ganará por la mano aquel a quien respetó y con el que tuvo una relación sin problemas aparentes. Con María fue oscilando entre la confianza y la desconfianza, aunque el buen carácter de esta concursante hizo especialmente fácil la transición de una sensación a otra, estando ahora en uno de sus momentos buenos. Estamos hablando de ocho o nueve concursantes que se ganaron el favor de Pepe o cuyo paso por la casa estuvo nucleado en torno a él. Casi la mitad de los concursantes habidos en esta edición.

Especialmente llamativa fue su relación con las chicas más jóvenes de la casa, lo cual dio lugar a algún comentario de mal gusto por parte de Noemí, repetido estos últimos días por Dani. Mary Joy, Marta, Sindi, e incluso María, le rodearon muchas veces, aunque también le hemos visto tendido en la cama con Ari a un lado y Noemí al otro. Cuando estos días le veo durante largas horas de la madrugada acompañado de Sindi y Marta, puedo recordar los mejores momentos de Pepe, aquellos felices tiempos de bizcochos a deshora e interminables charlas hasta ver amanecer.

No hay nadie que haya vivido con tanta intensidad la experiencia durante esta mítica edición. Siempre tuve la sensación de que Pepe estaba disfrutando como nadie. Creo que era así cuando lo pasaba realmente bien, acompañado de sus más afines, y también en los momentos difíciles. Las adversidades hicieron que se creciera, y entonces brillaba como nunca. Su forma de hablar entrecortada y dificultosa del principio fue poco a poco desapareciendo, hasta descubrir que nos quedaba por ver una dialéctica ágil y brillante. Lo demostró la primera vez que se subió a la pecera. Fue junto a Aristidín y en tiempo récord le dio tal repaso que le dejó totalmente fuera de combate.

Pepe no solamente había descubierto que era capaz de tumbar dialécticamente a cualquiera, sino que poco a poco nos íbamos dando cuenta de que sus argumentos pocas veces eran falaces. Como decía antes, estamos ante un tipo extraordinariamente intuitivo, que sabe utilizar el sentido común en todo momento. Por eso su razón es muchas veces aplastante, basándose en argumentos sencillos. Digamos que tiene facilidad para escarbar en los problemas llegando a su almendra con gran facilidad.

No voy a negar que muchas veces perdía lo conseguido con análisis certeros cargados de sentido común por su falta de prudencia a la hora de mostrarse tal como es. También por cierta costumbre de buscar divertimento utilizando la ironía, aún a riesgo de molestar u ofender a otros. En esto unos contagiaron a otros hasta convertir las sobremesas en auténticos campos de batalla dialéctica, con los puñales sobrevolando la mesa del comedor a un lado y otro, aunque siempre con unas formas aparentemente refinadas que impregnaban la conversación de un tono casi victoriano. Este tono no hacía otra cosa que enmascarar las auténticas intenciones de unos y otros.

Una parte de la audiencia se iba enamorando de este concursante según iban pasando los días, lo cual muchos otros no entendían. Si se me pregunta por qué tendré la tentación de ir descartando razones. No creo que fuera por su intuición y sentido común, ni por la buena relación que establecía con hombres y mujeres. Ni la lealtad, ni el harén en el que muchas veces parecía convertirse su cama, ni ese insomnio maldito (o no) que le hacía dar vueltas de un lado a otro en largas e intensas madrugadas. Tampoco su espíritu libre, o la inconsciencia de meterse en jardines peligrosos de los que es complicado no salir escaldado.

Podría ser porque es gracioso, atractivo y con cierto carisma personal. Pero lo sigo viendo poca cosa. Ni siquiera me termina de convencer la combinación de todo lo dicho anteriormente porque ni así creo estar trazando un perfil justo del personaje. Son tantas sus aristas, tan enigmático su poder de atracción y tan desconocido el origen de su imán que creo estar pasando uno de los exámenes más difíciles de mi carrera. Pero no voy a tirar la toalla. No lo haré ni siquiera por temor a que algún insensato tocapelotas me diga que estoy enamorado de este concursante, o eso tan manido de que su familia me pagará por decir cosas buenas sobre él.

La clave de Pepe está en que sin esfuerzo aparente logra encandilar por aquello que tantas veces menciona, a riesgo de desgastar el mensaje. Si fuera mi amigo, nunca le hubiera recomendado que hiciera lo que hace, en esto como en tantas otras cosas. No puede ser bueno eso de andar todo el día pregonando que “yo soy de aquí”, mientras se señala el corazón golpeando suavemente el lado izquierdo de su pecho con la mano derecha. El discurso es algo cargante de por sí, mucho más si se abusa del mismo. Solo le salva que algunos hayamos descubierto antes o después que no es ninguna tontería.

Sinceramente creo que su gran virtud es precisamente la que más pregona, en contra de lo que podría parecer. Dice el refrán: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. En este caso es justo todo lo contrario, al menos así le parece a este gato subjetivo y apasionado, que solo sabe vivir esta experiencia de esta forma, tal como ya hice en las últimas once ediciones de Gran Hermano (y un reencuentro). Pepe es de corazón y aquellos que han querido darle su apoyo de corazón lo han decidido.

Pepe es también chuleta y delicado, despreocupado y reflexivo, cauto y atrevido, respetuoso e incisivo. O sea, es una cosa y la contraria. Todos lo somos. En este sentido, es precisamente todo lo contrario que Alessandro. El italiano es todo contención, corrección al máximo y falta de compromiso. Me atrevería a decir que el cariño habido entre ambos es el mayor que ha visto esa casa durante la presente temporada. A pesar de eso, son la antítesis el uno del otro.

De otro lado, Pepe ha demostrado en infinidad de ocasiones generosidad y buenas intenciones, alegrándose de los éxitos ajenos. Diría que este lunes fue el único que de verdad se alegró de la entrada de Pipi en la casa, elegida “más uno” de María. Los demás se preocupaban de la competencia que eso podía suponer para sus aspiraciones en el juego, pero el bailaor se alegraba de tenerla de nuevo cerca y también por su amiga. En esto me parece todo lo contrario que Dani, malintencionado siempre, egoísta y envidioso.

En definitiva, Pepe ha sido un grandísimo protagonista de esta historia. Sin él todo hubiera sido bien distinto, lo cual es buen baremo para determinar si un finalista merece más o menos el triunfo final. Por ejemplo, no se puede decir lo mismo de María, que tuvo un discreto protagonismo cimentado fundamentalmente en la figura de una concursante fantasma que ni siquiera conocemos. En esto también es muy distinto al resto de sus oponentes.

Con su carácter múltiple, su generosidad y buenas intenciones, este líder nato que fue uno de los grandes protagonistas de esta edición se enfrenta a una votación en la que se ha estado dando excesiva importancia a los concursantes “más uno”. Uno de estos tendrá un premio de consolación ya que fue elegido por quien se convierta en ganador, pero nunca figurará en el palmarés de ganadores del programa. Si alguien dice lo contrario sencillamente miente e intenta manipular la decisión popular en contra de lo determinado oficialmente por el programa. Por tanto, lo justo es votar al finalista que merezca el premio según cada cual, puesto que solo habrá un ganador de verdad.

La decisión de Pepe estuvo tan condicionada por las circunstancias como la de otros dos finalistas, cuando menos. Alessandro duda ahora de haber tomado la decisión correcta porque en caso de disponer de más información piensa que habría elegido a Noemí. María ya dejó claro explicando su decisión que el corazón le pedía elegir a Hugo en lugar de Pipi. Y fueron los familiares y amigos de Pepe quienes le hicieron elegir a Noemí. No tendría sentido que tres decisiones que no están basadas en un impulso natural pudieran condicionar la decisión final de la audiencia.

Independientemente del rechazo que despierte Noemí en muchos de quienes apoyaron a Pepe desde muy temprana hora, lo cierto es que si digo que fue uno de los mayores protagonistas, y no digo el mayor, es porque comparte ese honor con la canaria. Pepe, con sus defectos y equivocaciones, podría presumir de haber sido el centro de atención en muchísimas ocasiones, lo cual prueba que en su entrevista de finalista se invitase a tres compañeros a debatir con él.

Los enfrentamientos con algunos de los concursantes menos simpáticos de esta edición, auténticas fuerzas vivas de ‘reventolandia’, y su relación con Pipi, incluso con Sergio el tiempo que duró en la casa, le llevaron al primer plano de la actualidad durante semanas. A aquellos se los comió con patatas y resolvió con gran tacto ese injusto rol de tercero en discordia que se le quería atribuir respecto a una pareja en clara descomposición. La balanza cae de su lado con toda claridad. Y es que Pepe es mucho Pepe.

Finalistas

Moleskine del gato

Madrugadas como esta última son las que me están quitando la salud al tiempo que me harán recordar este Gran Hermano como una edición de ensueño. Vamos a echar mucho de menos tantas noches inacabables, especialmente las vividas por el grupo en su conjunto, como fue esta última. Desde el dormitorio, cada uno en su cama, nos hicieron pasar uno de los más grandes momentos. Por eso no puedo por menos que agradecer a los ocho concursantes que habitan la casa en esta última semana su generosidad y entrega.

Todos estuvieron sembrados, de buen humor y sin perder las formas, aunque algunos comentarios tuvieran la ironía y mala intención acostumbrada. Pero en general el ambiente era inmejorable y los más osados (o sea, aquellos que estábamos despiertos entre las cinco y media y las seis y media de la madrugada) pudimos disfrutarlo. De entre todas las bromas me quedo con esta de Pepe. Hablaban de la serie de animación ‘D’Artacan y los tres mosqueperros’ y el bailaor planteaba un enigma. “Lo guapo era el nombre de la novia de D’Artagnan. ¿Os acordáis de cómo se llamaba?”, preguntaba Pepe. Ante el silencio general respondió él mismo con sonrisa pícara: “Juliette”. María, a su izquierda, también sonreía.

22 mayo 2012 a las 7:48 por elgato

El regreso del clan del bizcocho

María es la cuarta finalistaEl clan del bizcocho vuelve a estar reunido en la casa de Guadalix. Pepe, María, Marta y Sindi vivirán juntos la final de Gran Hermano, o por lo menos pasarán unos días de aquí hasta el próximo lunes 28, día en que tendrá lugar la gran final (aún no se sabe si este jueves saldrá el finalista menos votado o no). No lo ha querido el destino sino también los votos de la audiencia votante y la decisión de María, que se convirtió anoche en cuarta finalista.

Curiosa y emocionante esta historia de la elección del concursante “más uno” de los finalistas. Salvo Dani, ninguno terminó eligiendo quien cabía esperar, aunque los tres hicieron una elección deseada. Esta contradicción se concreta en que nadie hubiera apostado por que Alessandro eligiera a Marta, aunque buena parte de la audiencia deseaba ver a esta concursante de nuevo en la casa. Lo mismo pasó con Pepe y Noemí.

Lo de anoche fue algo distinto puesto que la mayoría apostaba por Pipi como cuarta finalista, pero finalmente terminó siendo María y esta no se llevó a Hugo sino que prefirió volver a contentar, sin saberlo, a la mayor parte de la audiencia. Sindi merecía estar ahí, solo sea por volver a ver la estampa de Pepe con ella a un lado y Marta a otro en la cama peninsular de la piscina, escena que presenciábamos esta madrugada en directo.

María se ganó anoche las simpatías del público al tomar tan deseada decisión. Se trata de una decisión generosa por la sospecha fundada de que en caso contrario no se hubiera producido, a no ser que antes de salir para Fuencarral acordasen este apoyo mutuo. Imposible que lo pactaran a partir de ese momento porque les condujeron en vehículos distintos hasta el plató. María eligió como su “más uno” a una Sindi que cuando hubieron de votar para decidir si se quedaban los dos candidatos a repescados, solamente uno o ninguno, prefirió que se quedase Cristian. Por ella, María se hubiera ido en ese preciso momento. Luego, la nominó hasta tres veces, prefiriendo salvar a Dani, reconociendo que no era tan importante como ella para María.

María sabía todo lo anteriormente señalado y aún así decidió que merecía estar en la final, aunque fuera como su “más uno”. Así se lo explicaba a Mercedes: “Elijo a Sindi porque se ha portado conmigo superbien, siempre haciendo alegría en la casa y se lo merece. Tengo que reconocer que mi corazón elegiría otra persona, es verdad. Pero eso ya lo dejaremos para más tarde”. De alguna manera estaba siendo justa tras conocer que el 51.6 % de los votos la habían preferido a ella, frente al 48.4 % que prefirió a Pipi. Una exigua diferencia que merecía tener la compensación de ver regresar a las dos a la casa.

Podemos interpretar que María tuvo anoche tiempo suficiente para madurar esta decisión puesto que salieron del loft para volver fugazmente a la casa grande y encontrarse primero con las “más uno” (todas chicas) y los tres finalistas que había hasta ese momento. Conocieron entonces toda la verdad sobre esta mecánica mareante que nos ha hecho dar más vueltas que un hámster en la noria de su jaula, y desde entonces ambas sabían que podían hallarse en la situación de tomar esa decisión un rato más tarde. Se equivoca el que piense que a Sindi le tuvieron que hacer un gráfico en colores para que entendiese la movida. Es más, ella ya sabía que Marta había estado en el loft junto a Pepe y Dani porque les vio a los tres en el monitor del ‘confe’.

Ignoro el proceso mental de Sindi, aunque su decisión hubiera estado condicionada por su madre con toda seguridad. En esa grada que reparte carnés de ‘reventolandia’ (aunque anoche no eran mayoría aplastante), Sergio y Cristian aparecían en primera fila, algo inusual. La madre de Sindi en la última, como han venido haciendo con los familiares de nominados o candidatos a finalistas, con Mary Joy y Berta a ambos lados bajo ella. Creo que hubiera señalado a la filipino-valenciana.

La decisión de María puede que estuviera motivada por el hecho de que Pipi sea supuestamente más fuerte que Hugo, pudiendo ser más útil llevarla como “más uno” con el fin de ganar el concurso. Este pudo ser su proceso mental, aunque no estoy descartando que sea sincero lo dicho en la explicación que he transcrito. También Hugo puso piedras en su camino cuando el jueves respondía “ya lo sé”, en lugar del clásico “yo también”, cuando María le decía que iba a echarle mucho de menos. Como suele pasar, es posible que varias de estas motivaciones llevasen conjuntamente a María a tomar su decisión.

No es Pepe el único a quien puede acusarse de haber tomado una decisión estratégica no guiada por el corazón. María lo dijo explícitamente: “Mi corazón elegiría otra persona”. La diferencia es que esta fue la estrategia de María, que muchos aplaudimos, mientras en el caso de Pepe se trató de la estrategia que le marcaban sus familiares y amigos. En cualquier caso, ni ellos ni el propio Alessandro cometieron delito alguno ni violaron ninguna norma cuando jugaban a lo que ellos interpretaron como caballo ganador. ¿O acaso queríamos que tomasen una decisión para brindarle caballerosamente el triunfo a otro? El quijotismo español en este caso se habría convertido en tontería suprema.

Lo más importante no es si María tomaba la decisión con la cabeza o el corazón sino que su decisión dejaba contenta a la audiencia. Y aquel concursante capaz de hacer aquello que la audiencia le reclama tiene ganado un trocito del botín final, que cada vez está más cerca. Ciertamente, muchos pensaban que Sindi merecía más ser la cuarta finalista, aunque la audiencia decidió anoche que debía serlo María.

El viernes pasado apuntaba alguna de las razones por las que pensaba que la jerezana estaba más cerca que nunca de esa meta. Uno de los atractivos era que entrase con Hugo y se produjese en enfrentamiento de este con Noemí. También que lograse pararle un poco los pies a Dani. Aunque bien mirado casi mejor que no haya sido así, al menos por la primera de las razones.

Noe enseña el culoNoemí no está bien. A estas alturas es una obviedad decirlo y aunque algunos interpreten maliciosamente que cuando lo digo me estoy burlando de esta concursante en realidad sufro por ella. Da lástima verla cerrar los ojos llorando mientras pide otra pastilla, escena que pudimos presenciar anoche. Creo que en su estado no debería haber vuelto a entrar en ningún caso, incluso me planteo si no necesita una baja médica, más sol y playa, apartarse un tiempo de este mundanal ruido de la televisión.

Sus reacciones extemporáneas ya no sorprenden. Anoche llegó bajarse el pantalón del pijama enseñando el reverso a la cámara y el anverso a sus compañeros, para poner el letrero con el número de teléfono que hará ganador a Pepe delante de su pubis. Un rato antes, imitando a Ari lo había puesto delante de sus pechos, con la diferencia de que aquella llevaba ropa interior. El ‘súper’ llamó a ambas para recomendarles contención. Menos escandalizarse por cosas menores y más prestar atención a una concursante en la que se observan unos cambios de humor preocupantes, en rápidos ciclos de depresión y euforia. Los psicólogos del programa son de primera categoría, pero tal vez lo que necesite Noemí no sea eso sino ser tratada desde fuera.

Su culebrón con Alessandro tuvo anoche un enésimo capítulo. Tras ver el relato seguido en la gala, excepcionalmente bien montado en una sucesión de vídeos, es difícil sentir algo distinto a la perplejidad. No extraña tanto la obsesión de Noemí por tocar los huevos, lo cual hizo repetidamente a Pepe y Alessandro, aunque posiblemente más a la audiencia y hasta al propio programa para el que trabaja. Con sus compañeros es textual y en los otros casos figurado.

No creo que a muchos trabajadores de este país les permitiera la empresa que les tiene contratados dudar de su limpieza. Anoche decía Noemí que “Gran Hermano juega con quien quiere”, y preguntada por Dani sobre si se lleva bien con Mercedes repetía esa misma frase como un mantra. No soy nadie para hacer un diagnóstico, pero esa especie de paranoia por la que Noemí cree que todo está en su contra me parece muy preocupante. Apuesto a que anoche pensó que la elección de María como cuarta finalista era otra treta más del programa. No lo digo porque sí, sino basado en sus propias palabras y reacciones. No sé si es un egocentrismo exagerado o manía persecutoria, pero me preocupa igualmente.

En cuanto a Alessandro, anoche recibió otra señal del exterior y volvió a reinterpretar lo que más le puede beneficiar o perjudicar en el juego. Tantas señales han terminado por cegarle, convirtiéndole en un jugador de fútbol que no sabe quiénes son los suyos. Por eso chuta a una puerta y la contraria, pero no lo hace según sopla el viento sino guiado por señales equívocas que han conseguido anular su propio criterio. También le han hecho perder el preciado maletín. Ya no es posible tragarse su discurso de que se acerca a Noemí y se interesa por ella porque no quiere verla mal. En eso tiene razón ella, que anoche mismo se lo reprochaba.

Alessandro vio anoche que la audiencia votaba a María para ser cuarta finalista. ¡Alerta! María es enemiga declarada de Noemí. La audiencia la apoya. Ergo, la audiencia no está apoyando a Noemí. Este silogismo bastó para que Alessandro cambiara de forma ostensible su actitud hacia Noemí. Ni una palabra, ni una mirada desde que entró María en la casa. El italiano respondía en la mesa del comedor a requerimiento de Noemí. “No tengo confianza en ti”, decía escuetamente. ¿Quién puede no entender esto? Normal que no confíe. Ahora bien, para que su actitud de los últimos días fuera coherente le sobra haberle seguido el juego en varias ocasiones.

Las imágenes que describí ayer vistas en su integridad lo demuestran con claridad. Cada uno en su cama, Noemí con la almohada de Alessandro y este entrando en su juego. Tontea con ella. La invita a su cama. No hay más. Los distintos signos del exterior ciegan y anulan a Alessandro. Lo explicaban anoche con claridad Dani y Marta, todos los días escuchan desde el exterior gritos apoyando a Noemí. Una de las últimas consignas fue: “Pepe, apoya a Noemí, que vais a ganar”. Ha hecho falta que pasaran varios días para que se dieran cuenta de que siempre era la misma seguidora. El domingo la voz era de un chico y llegaron a pensar si no sería su novio. Alessandro debe pensar ahora que no tiene muchos seguidores sino uno muy persistente.

“Estoy harta de mentiras”, decía enérgica Mercedes Milá. Lo de menos es que Sergio sea un machista, producto de su educación e ignorancia. Mucho más dañino es que le dijera a Pipi en una discusión: “Que he dejado un trabajo por ti”. También le contó que no tenía seguro si podría volver a su trabajo cuando una excedencia de cuatro meses garantiza conservar el puesto de trabajo.

Esto provocó un rifirrafe entre Sergio y la madre de Sindi, con cruce de ofensas. Él le dijo: “Estás más colgada que un chupete”, lo cual es todo un descubrimiento como insulto. Ella fue más sencilla a la par que discreta y a media voz le llamaba “sinvergüenza”, aunque ya sabemos que los micrófonos los carga el diablo y el suyo estaba abierto en ese momento.

Luego apareció Azucena utilizando el viejo método de empezar con palabras amables para una vez confiado el contrario empezar a sacar los puñales. Defendió a Sergio, y está en su derecho a hacerlo, pero el fallo fue basar su discurso en que Sindi se “rebozó” con Pepe. ¡Ni que fueran ‘cocretas’! Entre unas cosas y otras, Sindi estaba a las nueve y media de la mañana contando todo a Pepe bastante desmoralizada, en una conversación ejemplar en la que el bailaor le daba apoyo y conseguía calmar su ánimo. Mercedes puso el lado amable a su entrevista, porque el resto fue demasiado para Pipi.

“No quiero un espectáculo aquí”, le decía Pipi a Sergio, añadiendo: “A mi madre la respetas”. Se había ido hacia él como una loba, y poco después remataba desde la mesa de entrevista: “Para mí eras grande, pero esto que estoy viendo aquí me demuestra que eres esto”, y puso la mano tan abajo que casi se cae del taburete. Bastante amable fue después de que Sergio dijera que la ha cuidado durante cinco años y medio. ¡Ni que fuera un perro!

Moleskine del gato

EscenasCasi lo conseguimos. Pipi estuvo a punto de llorar derramando lágrimas al final de la gala. Fue justo cuando le dijo Mercedes que volvía a la casa porque María le había elegido, aunque en verdad lo vio directamente en la repetición de lo sucedido un rato antes en ese mismo plató. Nunca antes había visto tanto brillo en sus ojos. Y eso que entonces todavía no sabía que podría llegar a ganar 20.000 euros. Aunque más que eso creo que le emocionaba posponer el encuentro directo con Sergio.

Tras una gala perfecta (récord de audiencia de la temporada, con un 25%), la madrugada nos ha vuelto a traer aromas de ese Gran Hermano que nos enamoró en esta edición como en pocas. Pipi volvió a la casa y hemos vivido otra madrugada en la que hacían una de esas particulares recenas de las cinco y media de la madrugada, junto a Pepe y Marta. Los tres pasaron casi todo el rato juntos, como en los mejores tiempos. A pesar del cansancio y la falta de sueño acumulada durante los últimos cuatro meses, ahora mismo detendría el tiempo si pudiera y me dejaría embriagar durante un tiempo indefinido por este trío de concursantes que me ha tocado el corazón.

En definitiva, esta edición ha sido la de Pepe y Noemí, le pese a quien le pese. También la del clan del bizcocho. Por eso sonrío al ver a sus cuatro integrantes genuinos de nuevo juntos, teniendo dos de ellos serias posibilidades de llevarse el maletín. Ah, mientras tanto, Dani anoche volvía a librarse de que el gran público viera sus ofensas o comentarios hirientes dirigidos a sudamericanos, filipinos, gitanos e Irene Villa. Pero el pobre hizo eso que nunca debe hacer un finalista de Gran Hermano. Quitó el letrero con el número de teléfono de Alessandro para poner el suyo. ¡Es de ser inútiles!