Ayer por la noche Telecinco emitió, primero, Paquirri, miniserie, de las que tanto se llevan ahora, sobre la vida del torero, y a continuación, A mà plin, soy Ordóñez DominguÃn, una especie de Hormigas Blancas de tÃtulo insólito que se centraba en la vida de su primera viuda. Paquirri es una miniserie de factura respetable para ser televisiva, ritmo rápido y actores jóvenes y guapos. A mà plin, soy Ordóñez DominguÃn utilizaba únicamente fotografÃas de archivo, imágenes de programas ya clásicos y mil veces vistas y el testimonio de algunas personas que rodearon a Carmina Ordóñez. Adivinemos: ¿cuál de los dos productos resultó más intrigante, divertido y redondo? Eso es, el segundo. Conclusión: cuando estamos hablando de personajes de tan enorme fama y legado, es difÃcil que nos traguemos otra cosa que no sea la historia en sà misma.
Y menos un producto como Paquirri, porque, consideraciones del primer párrafo aparte, dejó mucho que desear. Su factura era respetable, sÃ, pero eso no es decir mucho a estas alturas. Alguna que otra cámara lenta que ya no pertenecÃa a este siglo, una música machacona y repetitiva y una estructura con flashback un tanto cogida por los pelos por aquello de ser previsible no hacen que haya merecido mucho la pena dedicarle dos horas. Lo peor tal vez son unos actores que en muchos casos parecen ser más propios de una serie diaria que de algo que se quiere acercar al espÃritu cinematográfico. Y que, encima, podrÃan resultar igual de inverosÃmiles de haberlo hecho bien: ahà radica el problema de interpretar a unos personajes que llevan en la televisión treinta años.
Nos esperan unos cuantos dÃas de recordatorio de esas fechas y esos personajes y será también un proceso curioso ver cómo nos vuelven a contar una misma historia que lleva siendo la misma cinco años -veinticinco, en el caso de Paquirri-. O sea, cómo una misma historia se puede gastar y después regenerarse hasta estar lista para ser deslomada en todos los programas de televisión. No es necesariamente malo: ahora, cuando muchachos iletrados de Mujeres y hombres y viceversa ocupan cada vez más espacio televisivo, está bien que recuperen las historias y personajes que eran realmente interesantes y relevantes a nivel social para que nos quede a todos un poco claro. Pero, si puede ser, que nos cuenten la historia de verdad. Biopics como Paquirri no son necesarios.









