elsufridorencasa a 24 febrero 2009 a las 9:26

¿Por qué los domingos por el fútbol me abandonas?

TVE ya había contado hace unos años con Mujeres, una serie costumbrista que le dio buenos resultados, pero relegados a su canal minoritario, La 2. Parece que Pelotas es una especie de continuación natural o, al menos, sucedáneo nacido a partir de la buena aceptación de aquella. Y es paradójico cuando se trata de una serie, a priori, centrada en el mundo de un desastroso equipo de fútbol y dirigida a los hombres (no hay más que ver los variados y sugerentes sentidos de su título). Pero resulta que aquí, de nuevo, los personajes más interesantes son las mujeres que rodean a esos perdedores, que están tan centrados en emborracharse y acordarse al mismo tiempo de las fechas de sus partidos, que no se dan cuenta de que sus esposas, madres e hijas han desarrollado un mundo bastante más interesante y divertido que el suyo. Y aún les queda tiempo para ir a los partidos y hacer como que aquello les interesa. ¡Si hasta Paz Padilla resulta entrañable, como pocas veces en su carrera, y resulta que la pobre se muere al cuarto de hora durante una rinoplastia!

Que el elemento desencadenante de la trama sea una muerte durante una operación de cirugía estética ya dice bastante de la trama de una serie vendida como una ficción para futboleros. ¿Que Globomedia disfrazó el jueves pasado su nueva oferta, Águila Roja, de historia superhéroes para encasquetarnos la eterna trama de niños adorables, padres protectores y andaluces graciosos? Pues ahora Pelotas hace lo mismo con el público masculino aunque, afortunadamente, esta vez el resultado es diferente. La historia de Pelotas es sobria pero entretenida, el personaje principal (Angel de Andrés López) es un cabrón machista con pocas concesiones y las mujeres tienen algún que otro secreto de lo más incorrecto -al menos, se apunta la bisexualidad, la prostitución y un polvo interracial- que dan gracia a lo que en el fondo es un dramón, pero con las pausas de silencio metidas en el momento justo para que parezca una comedia. Aunque, eso sí, la eterna musiquita de nuestras series, que alguien pone pensando que no sabemos cuándo debemos reirnos y cuándo debemos llorar, se la podían ahorrar. Pelotas es uno de esos pocos productos que funcionaria perfectamente sin música de ningún tipo de principio a fin.

Pelotas simplemente sigue los códigos de lo que debe ser un drama bien estructurado. Eso no debería sorprender si el mundo fuese como tiene que ser y no se diera luz verde en televisión a auténticas monstruosidades llegadas del averno de las ideas. Todas las historias deberían tener, como la que nos ocupa, los ingredientes justos: un incidente desencadenante lo suficientemente dramático e interesante para que nos quedemos, algún secreto del pasado que se deja caer con cuentagotas para que nos llegue a apetecer descubrirlo en algún momento de nuestras vidas y unos personajes que puedan resultar simpáticos sin ser de colegio de curas y también exóticos sin ser directamente idiotas. Que Corbacho, una de las presencias televisivas más desquiciantes y artífice de los peores momentos de Buenafuente, los Goya o absolutamente todo aquello en lo que aparece, sea el que ha conseguido uno de los mejores productos de lo que va de año tiene su gracia, pero también su explicación: él sólo aparece en los créditos y por escrito. Otro fallo de este país es no saber discernir quién sirve para estar delante de la cámara y quién detrás. Pero a lo mejor vamos entrando en vereda.

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