20 febrero 2009 a las 12:45 por elnautilus

Crece el infoentretenimiento y la autopromoción en los informativos

Rafael Díaz Arias es profesor titular de Información Audiovisual en la Universidad Complutense. Jurista y periodista, ha dedicado más de tres décadas al ejercicio del periodismo en televisión. Trabajó en TVE desde 1975 hasta 2007. Fue responsable de la Informatización de la redacción y jefe adjunto de Información Internacional de TVE. Enviado especial a Irlanda, los Balcanes y Europa del Este, Grecia y Naciones Unidas. Autor de documentales (En portada ) sobre la caída de Milosevic (La década perdida) y la ampliación de la UE (La Europa que viene). Editor de El Mundo en 24 Horas y De Sur a Norte. Ha publicado Periodismo en televisión. Entre el espectáculo y el testimonio de la realidad y puedes seguirle en su blog, Periodismo global: la otra mirada.

Díaz Arias analiza cómo han cambiado los informativos en las dos últimas décadas, desde la ruptura del monopolio informativo de TVE: “Antes de la competencia, la televisión pública era una sola voz, gubernamental, pero podía informar de temas que hoy son impensables, con una extensión y profundidad que no encontramos en la actualidad. Ahora predomina la espectacularización y el infoentretenimiento. Es un fenómeno universal. La televisión siempre ha sido mosaico pero las noticias que componen ese mosaico son cada vez más pequeñas, el discurso es cada vez más fragmentario. A mi modo de ver, el fenómeno más negativo es la progresiva invasión del infoentretenimiento. Otro aspecto negativo es lo autorreferencial. Hoy tenemos más autopromociones en los informativos. Si hay un acontecimiento por el cual apuesta una cadena, como puede ser las motos, la Eurocopa o el Festival de Eurovisión, los informativos promocionan con descaro esos acontecimientos. De antes de la irrupción de las privadas, habría que dejar fuera todo lo que suponía censura o manipulación gubernamental. Pero se podía informar con mayor profundidad que hoy día”.

Sobre las causas del infoentretenimiento, sostiene que “la primera razón es la pugna por la audiencia, ciertamente, pero no la única. Se ha producido un cambio social. No hay más que ver cómo en cualquier web siempre las noticias más visitadas pertenecen a la categoría del infoentretenimiento en la mayor parte de los casos. O lo que yo llamo ciberacontecimientos, es decir, un determinado icono con fuerza especial que se transmite de forma viral. No es solamente la lucha por la audiencia, sino algo más. La sociedad actual no quiere que el espejo le devuelva una imagen de sus miserias, de sus problemas, sino que desea una imagen más amable. Se detecta un cambio social porque a mucha gente no le interesa la investigación, al análisis, el contexto…”.

Este veterano periodista destaca el auge de lo que él llama la información “glocal”. Se trata de “una información local que por sus códigos, básicamente icónicos, tiene una difusión universal. Por ejemplo, el día de la marmota en Nueva Inglaterra, cuando unos señores con sombrero de copa dicen cómo va a ser el tiempo: lo dieron todas las televisiones. Otro ejemplo es la fiesta de Buñol, un fijo en todas las cadenas del mundo el día de la Tomatina (29 de agosto). Poseee una enorme fuerza icónica, son imágenes muy impactantes con atractivo universal. Lo malo no es que se den este tipo de noticias, sino que en la medida en que estás dando eso, no estás dando otras cosas, y además estás sobrevalorando, porque es raro que imágenes como la de la Tomatina no entren en titulares o en los sumarios del informativo. Los estudios muestran que la dieta de noticias de infoentretenimiento crece, en detrimento de la información internacional o económica”.

Díaz Arias considera que los informativos no se han convertido en un servicio de titulares, porque “tienen una potencia expresiva más allá. La que sí ha quedado reducida a un servicio de titulares es la radio. La potencia expresiva del medio reside sobre todo en el formato del vídeo editado. Desgraciadamente el vídeo editado está siendo sustituido por la información en directo, que tiene fuerza, aporta credibilidad y presencia, pero se abusa de ella. Estamos despreciando una herramienta expresiva tan importante como el vídeo editado y preferimos tener a un periodista entrando en directo para contar lo último, aunque no se haya producido ninguna novedad desde hace horas. Por ejemplo, en cualquier conflicto a miles de kilómetros de distancia, a la televisión le cuesta una barbaridad poner allí a una persona: dinero, esfuerzos personales y riesgos. Cuando llega allí, en vez de dedicarse a trabajar con su cámara y desplazarse al lugar donde está la información, le situamos en la terraza del hotel, entrando en directo cada media hora en un canal de 24 horas y cubriéndole con las imágenes y la información que llega de las agencias internacionales. Es decir, le damos la información desde la redacción porque aquel tipo no puede moverse del lugar donde está puesto, como una especie de fotomatón”.

La televisión muestra, da testimonio, pero según Díaz Arias, “no debe reducirse a meros titulares. Es lo que están haciendo los sitios web, apostar muy fuerte por las breaking news, las noticias de última hora que ofrecen titulares constantemente. Es algo que cansa, produce fatiga. Un estudio comisionado por la agencia Associated Press  concluye que la actualización constante, las noticias breves reducidas a titulares, crea como una adicción y al mismo tiempo una parálisis perceptiva y social, porque no conduce a ningún lado y nos cansa, nos produce la sensación de estar sobreinformados. Es necesario ofrecer información con mayor contexto y profundidad”.

16 septiembre 2008 a las 11:34 por elnautilus

“Las noticias que priman el espectáculo insensibilizan al espectador”

Barcelona es un puerto: el mar le ha otorgado su gloria y su carácter. El Nautilus atraca en la Mar Vell, en un malecón precioso del Port Fórum donde nos recibe Virginia Luzón.

Ella es profesora titular de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad Autónoma de Barcelona, e investigadora del Grupo de Investigación en Imagen, Sonido y Síntesis (GRISS), uno de los grupos más sólidos en su ámbito, dirigido por Emili Prado.

Desde 2006, Virginia dirige el Analysis Group of Media Image (AGMI), que estudia cómo la televisión construye la identidad de los adolescentes (pdf) . “Se trata de un grupo integrado por mujeres de tres universidades, que nace para embarcarse en algo distinto a las investigaciones ya consolidadas, y nos centramos en analizar la imagen del discurso televisivo, siguiendo la tradición anglosajona”, explica Virginia.

Virginia Luzón, profesora de informativos de TV en la UAB

Virginia Luzón, profesora de informativos de TV en la UAB

Esta mujer inteligente y cálida derrocha pasión cuando habla de su trabajo. Dio el salto a la universidad en 1999, después de siete años como periodista en medios como TV3. Se queja de que “en la universidad, la mujer está discriminada; a la hora de conceder proyectos y financiación, pocos piensan en ellas”… y confiesa que su referente académico y personal es la catedrática Rosa Franquet, quien le dirigió una brillante tesis sobre el uso de internet en las redacciones de los informativos de televisión.

Virginia confiesa que le encanta dar clase porque disfruta discutiendo con sus alumnos acerca de cómo se elaboran los informativos, y “hacer pensar, dotar de herramientas a los jóvenes que van a ser periodistas, que se enfrentan a la tarea de construir conciencia social”. En sus clases analiza los programas que se emiten en España, en Europa y en el resto del mundo. “El informativo es el pilar de la audiencia. Normalmente, salvo en acontecimientos de alcance como el accidente de Spanair, no suelen tener el minuto de oro, pero sí son el buque insignia de una tele, para fidelizar a la audiencia, marcar la línea editorial, y vender la imagen de la cadena”.

“La información espectáculo tiene algo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, dice Virginia, “lo positivo del espectáculo es que permite conseguir audiencia y llegar a la gente; si nadie te ve, resulta imposible que una televisión pueda cumplir la función de servicio público. Lo negativo es que el espectáculo no permite construir la capacidad crítica del espectador, de algún modo le ciega y le impide pensar y actuar como ciudadano”.

La lucha por la audiencia propicia que “los informativos se produzcan con las técnicas de la información espectáculo, donde prima la personalización (el “periodista estrella” que conduce el informativo) y la narrativa que imita la serialidad de las telenovelas (“Este hombre se cae por un barranco… después sabremos si logra sobrevivir”, “una patera llega a la costa de Granada; a continuación veremos el lamentable estado de sus ocupantes”…)”. Virginia habla con conocimiento de causa: ha estudiado cómo las cadenas españolas cubrieron el caso Madeleine (pdf) y la muerte de Erika Ortiz, hermana de la princesa de Asturias. “Las imágenes espectáculo más duras no fueron las del cuerpo de Madeleine, del que nunca se tuvo rastro, sino el plano corto de la niña mirándote y sabiendo que, por desgracia, lo más probable es que nunca apareciera con vida. Ese plano apela a los sentimientos del espectador”.

El caso Madeleine ha sido tratado como un espectáculo

El caso Madeleine ha sido tratado como un espectáculo

En la cobertura del funeral de Erika Ortiz, una cadena usó un helicóptero para mostrar el recorrido del cortejo fúnebre. “Lo considero una barbaridad: se trata de unas imágenes caras, con un elevado coste de producción, que normalmente se asocian con planos aéreos espectaculares, propios de unos juegos olímpicos o un gran partido de fútbol. En un informativo, usar el espectáculo por el espectáculo, con la mera finalidad de enganchar y distraer a la gente me parece una frivolidad. Este tipo de noticias insensibilizan al espectador ante lo realmente grave o importante”.

Virginia destaca también el uso positivo de la espectacularidad y menciona el caso de un informativo de TV3. A finales de mayo, el Telenoticies abrió con un vídeo de imágenes aéreas de los embalses catalanes, que mostraban el bajo nivel de agua y sirvieron para concienciar a la gente sobre el problema de la sequía. Entonces explica la sutil diferencia entre una información bien elaborada sobre un caso de maltrato y violencia contra la mujer, y una pieza donde se busca explotar el morbo e impactar con lo más sangriento. “Una buena noticia puede ser espectacular y a la vez sensibilizar al espectador y ayudarle a reflexionar, y a construir una conciencia crítica sobre lo que sucede a nuestro alrededor”.

Cuando terminamos nuestra conversación uno siente ganas de abandonar el Nautilus y colarse en las clases de Virginia en la Autónoma, para seguir escuchando sus sugerentes explicaciones sobre cómo informa la televisión. Habrá que regresar a Barcelona.