4 noviembre 2008 a las 11:21 por elnautilus

Vuelve la TV ecológica

Etiquetas como ‘cambio climático’ o ‘calentamiento global’ se han vuelto familiares para la mayoría de la ciudadanía y los medios de comunicación han contribuido a consolidarlas en la agenda pública. Una encuesta global con más de 11.000 respuestas señala que al 80% de los ciudadanos les preocupa los temas de cambio climático y sostenibilidad, y más del 50% admiten que necesitan cambiar sus estilos de vida. El reciente mercado de televisión MIPCOM puso de manifiesto el renacer de los programas ecológicos.

Una de los programas más vendidos durante el MIPCOM en Cannes fue “100 lugares para recordar antes de que desaparezcan”, creado por el distribuidor danés Nordisk Film TV World. Por otro lado, se consolida green.tv, un canal de IPTV sobre medio ambiente lanzado en 2006. Sustentado por el Programa para el Medioambiente de Naciones Unidas, green.tv funciona como una plataforma para que diferentes ONGs, cineastas y empresas interesadas en el medioambiente muestren sus trabajos audiovisuales en torno a siete áreas temáticas: aire, tierra, agua, cambio climático, tecnologías, gente y especies animales. En palabras de su director, Ade Thomas, “green.tv es una especie de Google para películas ecológicas. Si quieres ver historias de pingüinos amenazados o de granjas que funcionan con energía eólica, acude a los vídeos de green.tv“.

“En muchos países, la televisión ecológica se difunde ahora a las horas de gran audiencia. Hay un aumento de los programas “verdes” y no sólo de documentales”, afirma Miguel Vicente Mariño, profesor de periodismo en la Universidad de Valladolid y experto en la cobertura televisiva de la crisis del Prestige. Las programaciones de las cadenas generalistas españolas carecen de un espacio propio para el medio ambiente. Según Vicente Mariño, “el pionero intento de Cuatro con ¡Qué desperdicio! no ha cundido como ejemplo para sus competidoras y ha desaparecido de la parrilla, a pesar de haber causado una buena impresión entre la audiencia”.

Las referencias medioambientales pueden encontrarse en La 2, aunque su impacto en términos de espectadores es escaso. Vicente Mariño destaca iniciativas como Leonart, un programa infantil dedicado a la ciencia y las manualidades. Está dirigido a niños de entre 9 a 12 años, aunque su planteamiento lo convierten en un espacio ideal para cualquier edad. Otro espacio recomendable es Vive la vía, serie documental que muestra las llamadas “vías verdes”, las rutas senderistas de nueva creación sobre antiguos trazados de ferrocarril, para actividades deportivas y lúdicas.

Varios canales autonómicos cuentan con espacios de referencia sobre el medio ambiente. Es el caso de Espacio Protegido (Canal Sur 2) dirigido por José María Montero desde 1997. Otro programa exitoso es El Medi Ambient, que TV3 emite desde 1992. El formato es parte de su popularidad: reportajes de tres minutos de duración que permiten captar un gran número de televidentes que no verían un documental más largo. Aborda temas como el reciclaje o las energías renovables.


En los noticiarios también tiene cabida la información sobre medio ambiente. “Por desgracia, el tono alarmista se impone sobre las voces más equilibradas”, subraya Vicente Mariño. “Las barreras de acceso a los medios suelen salvarse mediante un discurso catastrofista que no contribuye a la generación de una conciencia ecológica. El miedo al desastre ambiental suele ser el recurso que a menudo se emplea. Por suerte, la senda abierta hace catorce años por La2 Noticias ha encontrado continuidad en el Telediario de TVE1 y, a su vez, otras cadenas han mostrado una mayor sensibilidad ante estos temas en la agenda informativa”.

Sin embargo, los programas de medio ambiente no son frecuentes en las cadenas españolas, aunque las tendencias internacionales apuntan a que, poco a poco, se irán haciendo más y más habituales. Buena prueba de ello la encontramos en el éxito del documental promovido por Al Gore, Una verdad incómoda, que consiguió despertar conciencias y convertirse en un tema principal en el debate ciudadano.

“El problema apunta a la dificultad de mantener una coherencia entre los discursos y las prácticas. Las estrategias comunicativas de muchas grandes empresas han apostado por el medio ambiente como un claro eje de posicionamiento, imprescindible para reconducir la situación en términos ambientales y, al mismo tiempo, rentable en términos de imagen y de beneficios. El trasfondo apela a la ética corporativa, ya que es lícito preguntarse si tanta declaración pública de buenas intenciones se corresponde con un nivel similar de respeto al medio ambiente en las prácticas empresariales”, dice Miguel Vicente. “Quizá muchos lectores tengan en mente a algunas empresas del sector energético que practican una moral laxa –por decirlo suavemente- en su gestión de los recursos y que, sin embargo, lo compensan con un notable esfuerzo publicitario para lavar su imagen. La comunicación siempre permite una respuesta y hemos visto curiosas iniciativas de contrapublicidad por parte de organizaciones ecologistas: internet es el medio más idóneo para difundirlas, obviamente”.