3 octubre 2008 a las 17:04 por elnautilus

Cien razones por las que amamos la Tele

Nunca te aburres cuando viajas por el océano. En las profundidades marinas, a diferencia de lo que ocurre en tierra firme, cada día se siguen descubriendo especies nuevas, desde tiburones hasta microbios. Estudiar el fondo del mar, adentrarse en fosas oceánicas, en cuevas submarinas e incluso en esqueletos de ballenas que yacen sepultados, es un placer inmenso. Algún día os hablaré de los arrecifes de coral, los bosques manglares y las praderas de angiopermas, que son los ecosistemas más amenazados aquí abajo.

Pero no todo es vida marina. En el Nautilus también disponemos de una estupenda videoteca, donde guardamos más de mil horas de la mejor programación de todos los tiempos. En los momentos de ocio o de insomnio, suelo bajar a la sala de visionado, para recordar algunos de esos grandes momentos, en compañía de buenos amigos. Esta semana, con la ayuda de varios miembros de la tripulación, os presentamos algunas razones por las que amamos la Televisión. Sí, con mayúsculas. Aquí tienes las primera cuarenta. Si lo deseas, puedes ayudarnos a completar la lista con tus aportaciones…

-La inteligencia y rotundidad de Horacio Kane en CSI Miami, junto con la de Jack Bauer (Kiefer Sutherland) en 24.
-Prision Break, una serie que me hizo llorar en uno de los primeros capítulos, cuando iban a trasladar a Michael.
-Los misterios insondables que nos descubre el imperturbable Iker Jiménez.
- La genialidad del doctor Fleishman y el resto de personajes de Doctor en Alaska.
-El capítulo número 350 de Los Simpson, titulado No temas al techador, por el que entró en el libro Guinness como la serie de animación en prime time más longeva de la historia de la tele (y la que mayor número de celebridades ha reunido durante sus veinte años en antena).


- Las estupendas actrices de Twin Peaks, en particular el trío Lara Flynn Boyle (Donna), Sheryl Fenn (Audrey) y Madchen Amick (Shelly).
- La isla, los supervivientes, los flashbacks y fastforwards de Perdidos, con todos los detalles sin respuesta que se van acumulando en el transcurrir de la serie.
- La Calaf informando a toda pastilla, contando lo esencial desde Moscú, Nueva York, Honk-Kong o Pekín…
- Las tramas con sabor agridulce de la mayoría de los capítulos de Sexo en Nueva York.
- Los gestos, las miradas, los silencios y los guiños que acompañan al guión de Los Soprano.
- El ataque del águila real a la cabra montesa, narrado por Félix Rodríguez de la Fuente.


- Nacho, nuestro particular Marlon Brando, en Médico de Familia.
- La muerte de Chanquete.
- Heidi y su mamá, Marco y su abuelito, Pipi Calzaslargas y su inseparable Tío Sam.
- Los puños fuera y los pechos fuera de Mazinger Z y Afrodita A, respectivamente.
- Cómo lloraron algunas (y algunos) cuando los Serrano se comieron las últimas croquetas que Lucía había dejado congeladas antes de que un coche lo atropellara.
- Los grandes reportajes del equipo de investigación de Charlie Estévez en Antena 3.
- El CQC original, el del gran Wyonming.
- La insondable humanidad de Jack Malone (Anthony LaPaglia) en Sin Rastro.
-Hugh Laurie y el sarcasmo de sus diálogos: Dr. House: “Tiene un parásito.” Paciente: “¿Como la solitaria o algo así? ¿Puede quitármelo?” House: “Hasta dentro de un mes sí. Después es ilegal. Bueno, en algunos estados no.” Paciente: “¿Ilegal?” House: “Tranquila. Muchas mujeres se encariñan con estos parásitos. Les ponen nombres, les compran ropita y los llevan al parque a jugar con otros parásitos…”
-Las tenaces investigaciones del Teniente Sierra (Miguel Ángel Solá) y su compañera, la sargento Andrún (Esther Ortega) en Desaparecida.
-La gabardina del teniente Colombo y su estudiada pose a la hora de resolver los crímenes.
- Cómo respondíamos a gritos al “¿Cómo están ustedes?” de Gaby, Fofó y Miliki.
-Los gags y gansadas de Tip y Coll, Luis Sánchez Polack y José Luis Coll.
-El 12-1 de España-Malta. En la fase de clasificación para la Eurocopa de Francia 84, la Selección Española de Fútbol tenía que lograr algo que al principio parecía imposible, ganar por 11 goles de diferencia a la Selección de Malta. Y lo consiguió.
- Encarna y la empanadilla de Martes y Trece.


- Las mañanas de los sábados entre 1984 y 1988, durante ‘La bola de cristal“, dirigido por Lolo Rico.
- El “yo he venido aquí a hablar de mi libro” de Paco Umbral, en uno de los programas de Mercedes Milá.
- La llegada del hombre a la Luna y las películas en las que después hemos visto cómo la gente vio la llegada del hombre a la Luna por televisión.
-El humor de Frasier y su consultorio de radio en la KACL de Seattle.
- Aplauso, con Jose Luis Uribarri, y Naranjito.
- Oliver y Benji.
-La simpatía, los chistes y cancioncillas de Karlos Arguiñano… y sus estupendas recetas.
- Los momentos televisivos del directo: el gol desgañitado de José Ángel de la Casa en el 12-1 contra Malta; los abrazos entre Juanma Castaño y Villa tras ganar la Eurocopa 2008; la mirada cómplice de Matías Prats con algunas noticias.
-El minuto con lazo negro que todas las televisiones guardaron cuando llegó la sentencia de muerte de Miguel Ángel Blanco.
-La serie Dexter y su atormentado protagonista.
-La tragedia americana de The Wire.
- La cara de Arturo Valls y el busto de Carolina Cerezuela cuando van a sacar café de la máquina.
-Los anuncios, esas pequeñas películas que nos hacen soñar con lo que podríamos tener si fuéramos ricos…


-Los gestos de Jesús Hermida mientras nos contaba las noticias desde Nueva York.
-Las cortinillas de continuidad de La 2 y de Canal +, verdaderas obras de arte.
-El teletexto, al que siempre puedes recurrir para saber el resultado de la liga o la bonoloto (incluso antes que en internet).

16 septiembre 2008 a las 11:34 por elnautilus

“Las noticias que priman el espectáculo insensibilizan al espectador”

Barcelona es un puerto: el mar le ha otorgado su gloria y su carácter. El Nautilus atraca en la Mar Vell, en un malecón precioso del Port Fórum donde nos recibe Virginia Luzón.

Ella es profesora titular de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad Autónoma de Barcelona, e investigadora del Grupo de Investigación en Imagen, Sonido y Síntesis (GRISS), uno de los grupos más sólidos en su ámbito, dirigido por Emili Prado.

Desde 2006, Virginia dirige el Analysis Group of Media Image (AGMI), que estudia cómo la televisión construye la identidad de los adolescentes (pdf) . “Se trata de un grupo integrado por mujeres de tres universidades, que nace para embarcarse en algo distinto a las investigaciones ya consolidadas, y nos centramos en analizar la imagen del discurso televisivo, siguiendo la tradición anglosajona”, explica Virginia.

Virginia Luzón, profesora de informativos de TV en la UAB

Virginia Luzón, profesora de informativos de TV en la UAB

Esta mujer inteligente y cálida derrocha pasión cuando habla de su trabajo. Dio el salto a la universidad en 1999, después de siete años como periodista en medios como TV3. Se queja de que “en la universidad, la mujer está discriminada; a la hora de conceder proyectos y financiación, pocos piensan en ellas”… y confiesa que su referente académico y personal es la catedrática Rosa Franquet, quien le dirigió una brillante tesis sobre el uso de internet en las redacciones de los informativos de televisión.

Virginia confiesa que le encanta dar clase porque disfruta discutiendo con sus alumnos acerca de cómo se elaboran los informativos, y “hacer pensar, dotar de herramientas a los jóvenes que van a ser periodistas, que se enfrentan a la tarea de construir conciencia social”. En sus clases analiza los programas que se emiten en España, en Europa y en el resto del mundo. “El informativo es el pilar de la audiencia. Normalmente, salvo en acontecimientos de alcance como el accidente de Spanair, no suelen tener el minuto de oro, pero sí son el buque insignia de una tele, para fidelizar a la audiencia, marcar la línea editorial, y vender la imagen de la cadena”.

“La información espectáculo tiene algo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, dice Virginia, “lo positivo del espectáculo es que permite conseguir audiencia y llegar a la gente; si nadie te ve, resulta imposible que una televisión pueda cumplir la función de servicio público. Lo negativo es que el espectáculo no permite construir la capacidad crítica del espectador, de algún modo le ciega y le impide pensar y actuar como ciudadano”.

La lucha por la audiencia propicia que “los informativos se produzcan con las técnicas de la información espectáculo, donde prima la personalización (el “periodista estrella” que conduce el informativo) y la narrativa que imita la serialidad de las telenovelas (“Este hombre se cae por un barranco… después sabremos si logra sobrevivir”, “una patera llega a la costa de Granada; a continuación veremos el lamentable estado de sus ocupantes”…)”. Virginia habla con conocimiento de causa: ha estudiado cómo las cadenas españolas cubrieron el caso Madeleine (pdf) y la muerte de Erika Ortiz, hermana de la princesa de Asturias. “Las imágenes espectáculo más duras no fueron las del cuerpo de Madeleine, del que nunca se tuvo rastro, sino el plano corto de la niña mirándote y sabiendo que, por desgracia, lo más probable es que nunca apareciera con vida. Ese plano apela a los sentimientos del espectador”.

El caso Madeleine ha sido tratado como un espectáculo

El caso Madeleine ha sido tratado como un espectáculo

En la cobertura del funeral de Erika Ortiz, una cadena usó un helicóptero para mostrar el recorrido del cortejo fúnebre. “Lo considero una barbaridad: se trata de unas imágenes caras, con un elevado coste de producción, que normalmente se asocian con planos aéreos espectaculares, propios de unos juegos olímpicos o un gran partido de fútbol. En un informativo, usar el espectáculo por el espectáculo, con la mera finalidad de enganchar y distraer a la gente me parece una frivolidad. Este tipo de noticias insensibilizan al espectador ante lo realmente grave o importante”.

Virginia destaca también el uso positivo de la espectacularidad y menciona el caso de un informativo de TV3. A finales de mayo, el Telenoticies abrió con un vídeo de imágenes aéreas de los embalses catalanes, que mostraban el bajo nivel de agua y sirvieron para concienciar a la gente sobre el problema de la sequía. Entonces explica la sutil diferencia entre una información bien elaborada sobre un caso de maltrato y violencia contra la mujer, y una pieza donde se busca explotar el morbo e impactar con lo más sangriento. “Una buena noticia puede ser espectacular y a la vez sensibilizar al espectador y ayudarle a reflexionar, y a construir una conciencia crítica sobre lo que sucede a nuestro alrededor”.

Cuando terminamos nuestra conversación uno siente ganas de abandonar el Nautilus y colarse en las clases de Virginia en la Autónoma, para seguir escuchando sus sugerentes explicaciones sobre cómo informa la televisión. Habrá que regresar a Barcelona.