La televisión interactiva (TVI) ofrece al espectador una experiencia más intensa, de modo que aquellos que lo deseen puedan interrumpir el flujo principal de un programa, para buscar información adicional o para participar en el mismo, interactuando a través del mando a distancia. De esta forma, los espectadores pueden disponer de una información más acorde con sus gustos y necesidades. Sin embargo, los expertos aseguran que la mayoría de los espectadores no demanda la TVI.
Según The New York Times, los fabricantes de televisiones ahora debaten sobre la conveniencia de que los televisores ofrezcan acceso a internet. No sólo una parte de los servicios limitados que ya ofrecen algunas empresas, sino acceso total, libre de restricciones a todo tipo de contenidos y herramientas. Algunos fabricantes, con el apoyo de Intel, han lanzado ya televisores provistos de chips con capacidad para convertir la pantalla en un ordenador. De acuerdo con Jan Van Bogaert, directivo de Alcatel-Lucent, “los televisores en red proporcionan el mecanismo de conexión entre la pequeña pantalla y el ordenador, ya que permiten la interacción entre todas las aplicaciones del hogar (descarga de música, película, fotos, control de servicios, domótica, programación de grabaciones, etc.)”.
Sin embargo, los representantes de Sony se muestran cautos: “Los consumidores no quieren acceder a internet en sus televisores, sino quieren ver televisión; como mucho, les ofrecemos acceso a vídeos y a algunas aplicaciones sencillas”, afirma Greg Belloni. Algo similar opina Bob Scaglione, directivo de Sharp: “Los consumidores aún no están preparados para acceder al contenido de internet a través de su televisor. Por ahora, lo más importante es ofrecer los contenidos que buscan en televisión, y dejarles navegar en el ordenador”.

El 40% de los espectadores usará el mando a distancia para solicitar más información; el 20% navegará por internet mientras ve televisión, y el 25% continuará como espectadores pasivos.
Los usuarios asocian la televisión con una experiencia de visionado pasivo, en un entorno relajado. En cambio, el uso de internet requiere una actividad más intensa y activa. También se impone el imperativo económico: lo último que les interesa a las cadenas es perder grandes segmentos de su ya de por sí fragmentada audiencia en su propio terreno: dar facilidades para que en la pausa publicitaria de una serie, por ejemplo, se enganchen a internet y ya no regresen a la serie. Y existe el riesgo de que el acceso a internet permita que los virus dañen el disco duro del televisor o causen serios problemas en su funcionamiento. Imagina si mientras estás viendo un partido de fútbol, el televisor “se cuelga”, como sucede a menudo con el ordenador…
La TVI constituye un canal para la distribución de un amplio abanico de contenidos multimedia, cuyas aplicaciones se adaptan gradualmente a las necesidades de los usuarios. De acuerdo con David Card, analista de la consultora Forrester Research, “la convergencia tiene que ver más con los hábitos y conductas que con el software y el hardware. El tema clave no es si la televisión o el ordenador dominarán en el hogar. El debate realmente está en lo que la gente hará con los aparatos de que dispongan”. Según Card, los consumidores tienen interés en complementar las noticias que reciben en los informativos de TV: El 40% de los espectadores usará el mando a distancia para solicitar más información; el 20% navegará por internet mientras ve televisión, y el 25% continuará como espectadores pasivos.

Los jóvenes, acostumbrados a los videojuegos y a internet, exigen una interactividad cada vez mayor.
Otros estudios, realizados por Media Metrix y Nielsen Media Research, permiten establecer tres conclusiones principales:
-La mayoría de los usuarios otorgan distintas funciones al ordenador y a la televisión. El ordenador se considera primordialmente un instrumento para obtener información, mientras que la televisión se entiende como un medio de entretenimiento y relajación.
-Gran parte de los datos obtenidos sobre los nuevos medios se contradicen con otros datos cuantitativos de mayor fiabilidad. Estos últimos indican que la mayor parte de los usuarios de PC no han reducido su consumo televisivo de forma significativa y que los jóvenes no han desertado de la televisión.
-Las estimaciones generales sobre el consumo de medios para el conjunto de la población no resultan especialmente útiles en este ámbito, porque se trata de un mercado muy segmentado. Los datos sugieren que se producirá una convergencia entre los usuarios del ordenador y de la televisión, en algunos segmentos, durante periodos concretos.
La TVI, con el vídeo “bajo demanda” como parte básica de su oferta, proporciona una amplia capacidad de actuación al espectador, no sólo al seleccionar las informaciones o servicios, sino también al poder alterar los contenidos. Ello supone un cambio total del modelo televisivo convencional: la conversión de una economía de oferta en una regida por la demanda, la cercanía entre emisor y receptor, conocer los deseos de estos últimos o ceder al espectador la función de programar.
La dimensión interactiva de la televisión digital crece progresivamente, aunque, las cadenas de televisión tardarán en obtener el máximo rendimiento de los recursos interactivos, hasta que un amplio sector de los usuarios cambie su modo de consumir y manejar los contenidos. Sin embargo, las generaciones más jóvenes, acostumbradas a los videojuegos y a internet, exigen una interactividad cada vez mayor. Por ello, según afirma David Docherty, el director de Nuevos Servicios de la BBC, “las plataformas digitales están desarrollando servicios interactivos que permitan al espectador influir en el transcurso de un programa. La capacidad de elección crecerá enormemente conforme entendamos lo que la gente quiere de nosotros en los próximos cinco años”.














