Hacer la maleta es un asunto complicado. Dependiendo de lo que en ella metas, asà estarás planteándote tus vacaciones. Es decir, si la llenas de pantalones vaqueros y camisetas, te verás forzada a hacer turismo, en mi caso, a pirámides y otros restos de viejas civilizaciones. Pero si por el contrario, no introduces más que bikinis, pareos y pantalones cortos, no tendrás más remedio que irte a la playa –o parecer un putón verbenero en cualquier lugar al que te dirijas-.
Si guardas ropa interior fea en grandes cantidades, sólo podrás follar con la luz apagada, o tendrás que ir todo el dÃa con el parrús al aire. Si llevas pocos sujetadores, dile adiós a las camisetas con las que se ven los tirantes, en unos dÃas serán de color negruzco y darán pelÃn de asco. Si en cambio llevas mucho de todo, será un coñazo arrastrar la maleta de un lado a otro y tendrás que estar todo el tiempo en una misma ciudad.
Con los anticonceptivos es lo mismo. Si sólo te tomas la pÃldora, corres muchos riesgos de que te peguen cualquier cosa, pero si llevas un puñadito de condones y luego no los usas, te deprimirás mucho a la vuelta, que ya bastante triste es por sà misma… Y si te llevas el vibrador puedes pasar muchos apuros en el aeropuerto, pero si no lo haces seguro que tienes un verano loco y lamentas no tener tu herramienta sexual favorita contigo.
Y asà me encuentro hoy, con todas mis cosas enfrente de la maleta y sin decidirme por qué llevarme. Menos mal que voy a visitar a una amiga, que será quien amablemente me dé un suelo dónde dormir y un fogón en el que cocer la pasta y el arroz. Sé de buena tinta que ella tiene un armario empotrado con todo tipo de complementos y no tantos, que me harán la vida mucho más fácil, elija el capÃtulo que elija para continuar en mi historia.
Lo que no me llevarÃa de ninguna manera serÃa al editor. Está siendo todo muy bonito, excitante y divertido, pero mi cuerpo tiene ganas de que le corresponda otro más joven y terso, menos previsible y hasta un poco eyaculador precoz. Me apetece uno de esos que se corren antes de que te la metas en la boca. Uno que sepa un poco menos que yo, y al que que yo me ponga encima le emocione como a un niño un chupete.
México, here I go.









