Pese a todo lo sucedido, Mod me volvió a llamar. Parece ser que camino de su casa le di mi número de teléfono y también resulta que la matanza de Texas sólo fue en mis bragas. El resto no fue nada más que un susto.
Ayer quedamos para tomar algo tranquilamente en un bareto mugriento de Bilbao. Se vinieron su mejor amigo y Sara también. El otro día se enrollaron. Obviamente, yo ni me percaté de su presencia.
El caso es que de las cervezas pasamos a los gintonics y de los gintonics a una botella de champán en casa de Mod. El ambiente se caldeaba y Sara no paraba de manosearnos a todos. Empezó a enrollarse con el amigo de Mod, mientras nos reíamos, hablábamos y bebíamos.
De pronto se quitó la camiseta. “Hace mucho calor aquí”, dijo. Todo fue muy rápido, y en cuestión de segundos Sara estaba con las tetas al aire, chupándosela desaforadamente al amigo de Mod. He de reconocer que me impresionó. Nunca había visto a nadie practicar sexo oral en directo, así tan cerca de mí.
El amigo de Mod le arrancó la falda a Sara y empezaron a follar. Yo intentaba evitar mirar con los ojos como platos morreándome con Mod. Pero gemían y gritaban y hasta casi se podía escuchar el roce. No sé si aquello me excitó o me desagradó. Agradecí que se la llevará a horcajadas al baño, donde hicieron un ruido tremendo.
Se golpearon contra todo, casi tiran la puerta el baño abajo. Mientras, en el salón, a Mod no se le levantaba ni a tiros. Me sentí mal. Fatal. Estaba pedísimo, en un casa extraña, con dos exhibicionistas diciéndose obscenidades en la habitación de al lado y un tipo al que apenas conocía con el pene flácido fuera del pantalón, que ni siquiera tuvo la delicadeza de quitarse.
Me entró pánico. Miré alrededor y pensé que qué coño estoy haciendo con mi vida. Un miércoles borracha a las cinco de la mañana, con personas que no me importan. Intentando mantener relaciones sexuales con un chaval que no me interesa más que por su peinado. Cogí mi bolso y me marché.
Hoy me duele muchísimo la cabeza, pero más me duele algo por dentro. Creo que todo ha alcanzado un nivel de sordidez que me supera.










