7 septiembre 2009 a las 19:41 por elenayelsexo

Sobre tipos que se mean en la cama

A mi amiga la del armario grande le ha pasado algo que no había escuchado nunca. María se ha ligado a un tipo que es un bombón -ciudado, que esta no es la novedad-. Además de estar como un queso, es listo, simpático y medio artista. Tiene su propio negocio: un restaurante de comida fusión que siempre está lleno. Los días libres los dedica a editar una revista en la que escriben todos sus amigos sobre filosofía y literatura. Vaya, María ha pillado.

El otro día estuvimos cenando en su restaurante y después tomando copas por ahí. Eran las mil de la mañana y el ambiente era genial. Jamás me había sentido así de bien en México hasta el momento. María y Camilo –nombre del susodicho- no se despegaban ni un minuto y como supuse que sobraba, me fui a dormir a casa de una amiga. Hice bien, porque a la mañana siguiente, de vuelta, él salía por la puerta –grande-.

Me sorprendió sobremanera encontrarme a María corriendo de un lado a otro, con cara de preocupación. Limpiando como una loca. Pensé en lo peor. Me asusté. La abracé.

-    Qué ha ocurrido, tía
-    Lo más extraño del mundo, Elena. Todavía no me lo creo. Anoche llegamos a casa y nos quedamos en pelotas, pero no hicimos nada. Llevábamos un pedo tal que era imposible. Ni lo suyo funcionaba ni a mí me apetecía. Pero bien, buen rollo. Dormimos abrazados. Y desnudos, claro. Pero me levanto por la mañana y me noto toda mojada. Lo primero que se me pasó por la cabeza es que nos habíamos llevado una cerveza a la cama y se nos había regado. Hasta que me percaté de que debajo de Camilo había un charquito sospechoso. El colchón completamente empapado. ¡Se había meado!

-    Joder, pobre, sería del alcohol…

-    No sé, me parece muy raro. Mira que me he acostado con tíos después de volver de marcha y nunca me había pasado esto. Además, ha salido corriendo como un loco, casi sin despedirse en cuanto se ha despertado.

-    ¿Y se ha largado meado?

-    Meadísimo.

Sacamos a la calle el colchón entra las dos. Ahora yace en la acera, camino de secarse.