Durante una cena en silencio en casa de Belén, Elena y ella se miran con recelo. De repente, alguien decide terminar con la huelga de palabras:
Belén: Oye, Ele, a veces leo tu blog…
Elena: Ahmmm. ¿Y?
Belén: Bueno, además de escribir cosas que no me suelen gustar, ayer pusiste una cosa que me ha hecho pensar.
Elena: ¿El qué…?
Belén: ¿Qué es un buen polvo? Quiero decir, a mí un buen polvo me parece uno de esos con cariño y todo eso.
Elena: Supongo que depende de a quién le preguntes.
Belén: Ya, tonta no soy, pero tú a qué te refieres…
Elena: Pues del que escribí el martes, con Pedro, no sé… Creo que tiene que ver con que no es todo el rato ‘pim-pam, pim-pam’, vaya, que no es un conejito. Nacho, el amigo de Javi, el GRAN error, por ejemplo es un ‘pumpumpumpumpum’, así, sin respirar, de diez minutos. Te apetece decirle ese clásico de “le va haciendo falta una mano de pintura al techo”.
Belén: Mmm, yo, para que me guste, necesito un mega-precalentamiento. Que me soben bien sobada. Si no, a veces casi ni entra.
Elena: A mí me suele entrar, otra cosa es que me entere. Me encantan los que hacen movimientos circulares, con eso siempre me corro. Mientras no sean un visto y no visto o un entra y sale tralará… La verdad, a veces me pregunto si a los que hacen ‘pumpumpumpumpumpum’ les molará.
Belén: ¡Buah! A los tíos les da igual todo.
Elena: Yo creo que no, que nosotras a veces también somos torpes.
Belén: Qué mal, entonces igual ahora hay un tío cenando con su amigo y están contando la vez que Belén o Elena hicieron la estrella. ¿Tú alguna vez has hecho la estrella?
Elena: Jajajajaja, me encanta esa expresión. No lo sé, pero de pedo seguro. Buah, claro, en algún lugar de la ciudad alguien estará poniéndonos a parir. ¿Habremos sido nosotras muchas veces un mal polvo?
Vuelve el silencio a la habitación. Belén y Elena quedan sumidas en sus recuerdos, dubitativas y serias. ¿Será que alguna vez dejaron a alguien insatisfecho? Ahora, comprenden muchas cosas…










