30 octubre 2008 a las 14:43 por elenayelsexo

Pim-pam, pim-pam

Cuando la cosa va bien, suenan las trompetas.

Cuando la cosa va bien, suenan las trompetas.

Durante una cena en silencio en casa de Belén, Elena y ella se miran con recelo. De repente, alguien decide terminar con la huelga de palabras:

Belén: Oye, Ele, a veces leo tu blog

Elena: Ahmmm. ¿Y?

Belén: Bueno, además de escribir cosas que no me suelen gustar, ayer pusiste una cosa que me ha hecho pensar.

Elena: ¿El qué…?

Belén: ¿Qué es un buen polvo? Quiero decir, a mí un buen polvo me parece uno de esos con cariño y todo eso.

Elena: Supongo que depende de a quién le preguntes.

Belén: Ya, tonta no soy, pero tú a qué te refieres…

Elena: Pues del que escribí el martes, con Pedro, no sé… Creo que tiene que ver con que no es todo el rato ‘pim-pam, pim-pam’, vaya, que no es un conejito. Nacho, el amigo de Javi, el GRAN error, por ejemplo es un ‘pumpumpumpumpum’, así, sin respirar, de diez minutos. Te apetece decirle ese clásico de “le va haciendo falta una mano de pintura al techo”.

Belén: Mmm, yo, para que me guste, necesito un mega-precalentamiento. Que me soben bien sobada. Si no, a veces casi ni entra.

Elena: A mí me suele entrar, otra cosa es que me entere. Me encantan los que hacen movimientos circulares, con eso siempre me corro. Mientras no sean un visto y no visto o un entra y sale tralará… La verdad, a veces me pregunto si a los que hacen ‘pumpumpumpumpumpum’ les molará.

Belén: ¡Buah! A los tíos les da igual todo.

Elena: Yo creo que no, que nosotras a veces también somos torpes.

Belén: Qué mal, entonces igual ahora hay un tío cenando con su amigo y están contando la vez que Belén o Elena hicieron la estrella. ¿Tú alguna vez has hecho la estrella?

Elena: Jajajajaja, me encanta esa expresión. No lo sé, pero de pedo seguro. Buah, claro, en algún lugar de la ciudad alguien estará poniéndonos a parir. ¿Habremos sido nosotras muchas veces un mal polvo?

Vuelve el silencio a la habitación. Belén y Elena quedan sumidas en sus recuerdos, dubitativas y serias. ¿Será que alguna vez dejaron a alguien insatisfecho? Ahora, comprenden muchas cosas…

28 octubre 2008 a las 18:48 por elenayelsexo

Elena quiere ser buena: historia de una cita

La imagen de la semana: "La calle y noche también son nuestras"

No fue tan mal como todos esperábamos, aunque, claro, de sexo nada. A los poperos les gusta ir despacio. Nunca he entendido por qué ese intento antinatural de romantizar lo puramente animal.

Parece simpático y todo el tiempo tiene ganas de hacer algo. Le gustan los animales, ir al campo y cosas por el estilo –que no tienen nada que ver conmigo, pero que, buah, no están mal-. Es ingeniero de montes, así que está muy lejos del dolor, el sufrimiento, y las entrañas retorcidas como una bayeta, sentimientos provocados generalmente por periodistas, politólogos, abogados, historiadores y filólogos. Puede que me aburra a los cinco días, pero lo voy a intentar… Seré una mujer respetable, como Dios manda.

La cita no fue nada del otro mundo. Tomamos unas cervezas, charlamos, y nos dimos unos besos. Luego me cogió la mano y paseamos calle arriba calle abajo, contándonos un poco a qué nos dedicamos –yo tardé lo que se tarda en decir “trabajo como ayudante de una secretaria que es una malparida”-. Un coñazo, no vamos a engañarnos. Pero veo una luz, la del buen camino. La que me aparta de las drogas, el alcohol, los hombres que no me quieren y me lleva a la independencia y el amor.

Para compensar tanta bondad, el sábado salí con Gonzalo. Menos mal que estaba él, porque lo del día anterior me había dejado un poco deprimida y triste. Me encontré con Pedro en el Ocho y medio, hacía siglos que no lo veía. Probé ese psicotrópico que está tan de moda: el MDMA. Leí en El País hace un par de semanas que es malísimo, que te destruye, además de las neuronas, las defensas, pero la verdad es que me apetecía saber de qué va. Y constato lo que dice Escohotado: “la MDMA tiene como rasgo potenciar la empatía, entendiendo este término en sentido etimológico: capacidad para establecer contacto con el pathos o sentimiento. No produce visiones propiamente dichas, y deja el mundo como está”:

Mi amistad exaltada y mi visión correcta de la realidad acabó en la pequeña cama de Pedro. Aunque, la verdad, para eso no había sido necesario tanta pérdida de neuronas –que tampoco es que me sobren, para qué mentir-. El caso es que, por fin, he echado un buen polvo, que con tanto amor y drama que me monto, se me estaba empezando a olvidar en qué consistía. Y me he acordado de que existen amigos como Pedro, y otros como Gonzalo, que satisfacen cuerpo y alma sin necesidad de nadie más.

Ahora, que voy a seguir probando suerte con Popero. A mi madre, esa santa que todavía no me ha largado de su casa, le encantaría…

24 octubre 2008 a las 15:18 por elenayelsexo

En paz con el mundo

Elena, experta en relaciones imposibles (como un ventilador y una mariquita)

Elena, experta en relaciones imposibles (como un ventilador y una mariquita gigante)

Hoy he estado en Hacienda, y ahora me encuentro en paz con el fisco. Como resumen de esta experiencia sin igual, de este acto de franqueza con el Estado y de solidaridad absoluta con el resto de ciudadanos, puedo decir…

… que del tablón que detalla las actividades que se realizan en cada planta sólo he entendido la palabra INFORMACIÓN. Y tampoco estoy muy convencida de comprender en toda su profundidad tan complejo concepto.

que en INFORMACIÓN no tienen mucho de esto y que es mejor dirigirse a cualquier otra ventanilla durante la búsqueda de ídem.

… que comprender el funcionamiento general de esta institución es algo imposible, creo que hasta para sus trabajadores –bastante feos todos, por cierto-.

… que las mañanas de Madrid en otoño no son comparables con nada del mundo, que el frío con sol, el olor a churros y tostadas, la gente corriendo mientras se cierra fuerte la chaqueta, los abuelos que sujetan a sus nietos en el autobús, y todas esas cosas hermosas y poéticas hacen que el paro sea algo deseable.

… que no estar contratada en ningún sitio y cobrar menos de diez mil euros anuales no te exime de hacer la declaración de la renta. Si vas por tu cuenta –forzado o no- tienes que darle explicaciones hasta al Papa de Roma de tus ingresos.

que igual me meten un pequeño purito por no pagar la Seguridad Social. Pero, por favor, que alguien me explique qué sentido tiene que un individuo que cobra ochocientos euros al mes –brutos- tenga que pagar casi doscientos, además de las retenciones. ¿Y para mí qué?

En otro orden de cosas, esta noche, pese a todas las recomendaciones, he quedado con Popero. Después de pasar una mañana casi lírica de un lado a otro de la ciudad –esta vez, sin presiones de la puta de Cristina-, un bip bip de mi móvil me ha informado de que (‘hOlIs, NoS vEmOs EsTa NoChE?’ mediante) alguien que escribe mensajes de texto muy raros desea una cita conmigo. Y por el otoño, la luz de Madrid y Hacienda, que la va a tener…