30 marzo 2009 a las 8:34 por desdeelpalafito

Escassi: «Ni lo vamos a conseguir, ni siquiera lo vamos a intentar»

El Álvaro Escassi trabajador y con dotes de liderazgo ha quedado sepultado tras expresar su nulo interés por conseguir el reto que le plantearon el jueves pasado, consistente en hacer fuego a cambio de que el reunificado grupo conservase las cuatro cerillas que consiguieron en el último juego de recompensa.

Las palabras empleadas, en las que utiliza un plural con el cual parece incluir a Matías, su compañero en Playa Uva, son claras y contundentes: “Ni lo vamos a conseguir, ni siquiera lo vamos a intentar”.

No se corresponde con la actitud de un líder dejar a su comunidad en la estacada sabiendo las consecuencias de no conseguirlo e incluso imaginando que la sanción puede ser aún más dura si ni siquiera lo intentan. Un líder no conduce a los suyos inexorablemente a un endurecimiento de sus condiciones de vida, claramente mejores y más prósperas contando con fuego.

El fuego no solamente les sirve para poder cocinar la pesca sino para templar las frías noches de los cayos. Con fuego la vida de superviviente se hace bastante más llevadera. Bien es cierto que mantener viva la llama requiere un sacrificio, necesitando el grupo una mínima organización para establecer turnos en los cuales estar pendientes y no dejar que el fuego se llegue a extinguir. Pero las ventajas son tan notables que cualquier sacrificio es válido, razón por la cual llama la atención que el ‘pijo-jinete’ diga claramente que ni lo van a intentar.

Aduce Escassi sus problemas de espalda y lo improbable de conseguirlo, lo cual va de la risa al ridículo. De acuerdo que en esa playa la humedad es extrema, tanto como la dificultad para conseguir fuego. Pero un líder auténtico nunca abandona a su grupo y lo de Escassi es una traición en toda regla, al menos si lleva su amenaza a la práctica.

La decisión de no intentar hacer fuego se puede volver contra los dos aspirantes a líderes. La audiencia no valorará esto de forma positiva y les puede hacer perder muchos puntos. Por suerte para ellos, sus compañeros en Cayo Paloma pueden no enterarse de este importante detalle. Siempre les pueden contar que fue imposible hacer fuego y la mayoría darán crédito de ello. Así será para Olfo, por ejemplo, que proclamara días atrás el liderazgo de Escassi, renunciando de entrada a tener el papel protagonista que debería perseguir todo concursante.

También habrá de creerse cualquier excusa sobre el tema del fuego Daniela Blume, a la que hemos escuchado decir que echa de menos a Matías, con quien parece soñar despierta en esos momentos de nostalgia al sol que nos regala esta concursante, para solaz y disfrute del cámara de turno. Matías empieza a hacer de las suyas y ya es reclamado incluso sin estar. Esto demuestra que los temores de Álvaro Escassi eran fundados y explica que quisiera sacar al argentino de Cayo Paloma mientras no esté él allí.

Si tenemos en cuenta que los mejores pescadores están en Playa Uva, y habiendo visto durante la primera semana la entidad de los peces que quedaban atrapados en las redes improvisadas por las chicas (una de ellas consiste en una camiseta), nos podemos imaginar hasta que punto terminará el grupo deseando la vuelta de los dos aspirantes a líder. Deberían recordar a los pivones que han traído esta vez a los cayos que lo de “Pezqueñines no gracias, debes dejarlos crecer” sigue siendo válido, y o inventan un sistema de pesca distinto, logrando atrapar especies de mayor tamaño, o mejor que devuelvan al mar unas miniaturas con las cuales ni siquiera podrán saciar su hambre.

Las chicas, aparte de algo torpes en las artes de la pesca, parece que han intentado también la caza, aunque en este caso teniendo como objetivo una presa más bien oronda. Se trata de una de sus compañeras, y les han bastado unos días para darse cuenta de que no la soportan. Por eso le transmitieron al nombrado líder su deseo de que nominase a Cuca Vinuesa, respondiendo aquel a sus deseos. Está por ver si los votos de la audiencia muestran tanta sintonía como hubo en la gala entre las chicas y el líder.

Tanto si es Cuca la expulsada de esta semana como si no, tengo claro que no tardará mucho en sacar de quicio también a los chicos. A esta concursante le ha beneficiado la semana de separación sexista, ya que de ese modo solo ha tenido oportunidad de labrarse un cierto descrédito entre la mitad del grupo. Ahora ya tiene al resto cerca. ¡A por ellos!

No quiero terminar la crónica de hoy sin hablar de Santi Abad, probablemente uno de los menos mencionados en estos primeros días de superviviencia. Desde el pasado jueves no le quito el ojo, y ahora explicaré por qué. Creo que este concursante puede ser de esos que permanecen tapados a la sombra de otros con personalidad más fuerte o más deseos de protagonismo, para terminar destacando en el momento más inesperado. De momento ya le propuso a Wilma dormir pegadito a ella para darle calor, y su historial hace pensar que no era una broma. No en vano el ex-jugador de basket tiene un palmarés bastante brillante, y no me estoy refiriendo a su trayectoria deportiva precisamente.

26 marzo 2009 a las 9:21 por desdeelpalafito

Yolanda contra los mosquitos y Escassi contra el coral

Esto parece más un campo de batalla que la prueba de supervivencia que es en realidad. Cada día va dejando víctimas, las de ayer son Yolanda, con sus piernas llenas de picaduras de mosquito; y Escassi, con ambos pies heridos por las peligrosas colonias de coral.

Los mosquitos han breado a Yolanda, lo cual puede ser indicativo de que prefieren la carne sin polímeros añadidos, o sea, las no siliconadas. Injusto castigo a una concursante que lo dio todo en la primera prueba de recompensa y que además me parece de las más serias y sensatas. El remedio casero (versión playera) de Cuca, mezclando algas con arena y aplicando esa pasteta en sus piernas, parece que algo de bien la hizo.

Lo de Escassi puede ser producto de la necesidad que tiene de destacar sobre los demás, no desviándose de la senda por el mismo marcada que le debería conducir inexorablemente a convertirse en el líder indiscutible del grupo. Para conseguirlo debería ir con paso firme pero seguro, y de momento ya ha dado un mal paso que le ha dejado maltrechos los pies, con cortes provocados por el coral.

Las aspiraciones del ‘jinete pálido’ por convertirse en paladín a la cabeza del grupo se han encontrado, de momento, con otro obstáculo más contundente que el coral. Se llama Matías, es argentino, bien humorado, sonriente y listo. Muy listo. Llama la atención que frente a la contundencia de un Olfo (el nombre parece de un personaje de ‘El señor de los anillos’) afirmando que Álvaro es el líder, el bueno de Matías dice que ni hay líder alguno ni, atención, lo habrá nunca. La capacidad precognitiva del argentino es notable. Si sigue así le terminaré llamando el Rappel de Cayos Cochinos (o el Octavio Aceves, que es compatriota suyo).

Desde este palafito (inacabado, todo hay que decirlo) sí que veo líderes en el Cayo Bolaños, además creo que son dos disputándose ese rol, y precisamente serían Matías y Escassi. De momento reina entre ellos el buen rollo, pero puede llegar el momento que se traten a cara de perro, como de algún modo ya se observan. No obstante, si algo llama la atención entre estos chicos es lo cariñosos que son, lo cual podemos ver a diario, cuando se cumple el rito de despedir y volver a recibir a Iván, por su visita al médico y los psicólogos, lo cual espero que no se convierta en una tradición.

Iván es otro de los damnificados, solo que este lo es desde el primer día y por causas psicosomáticas más que otra cosa. Claro que, mientras que le de para ir cada día al médico no está del todo mal. Allí le dan de comer algo de arroz (y lo que igual se calla), otro poco de suero y muchos ánimos por parte de los psicólogos. Ayer parecía convencido de que ahora toca aguantar y no volvió a repetir que se quería ir. A ver cuanto le dura, aunque parecen casi todos convencidos de que deben nominarle hoy para facilitar su viaje sin retorno.

Otra de las ventajas de hacer la visita al médico diaria es el momento despedida y reencuentro, como decía antes. Estos chicos tan cariñosos dan abrazos de los de verdad, muy sentidos y reconfortantes. Más de una y uno irían ahora mismo al médico a cambio de recibir abracitos como los que dan Matías, Roberto y los demás. En este caso hasta le dio Escassi su collar (parece que se han estado fabricando collares, los muy coquetos), lo cual nos presenta ese otro lado afable y encantador del ‘pijojinete’. A la vuelta, otra ronda de abrazos y cariñitos, lo cual explica la afición del triunfito por subirse a la motora cada día.

En el grupo de Cayo Timón parece que se empiezan a evidenciar las fisuras que antes o después debían aparecer. El elemento de discordia parece ser Cuca, de quien Wilma dice que no escucha y Mayte se queja de que manda mucho y es muy ‘dominanta’, aunque lo dice de forma algo más disimulada. La interesada se pone la venda antes de la herida y sin saber lo que comentan algunas de sus compañeras de ella afirma que allí cada una hace aquello para lo que está capacitada. De momento lo suyo es matar peces, eso sí poniendo gesto lastimero y repitiendo sin cesar “qué pena, de verdad, qué pena”, como una monótona letanía.

Hasta ahora los chicos pescaban peces adultos y más o menos grandes, mientas las chicas cogían inmaduros o miniaturas más propias de una pecera que para mesa y mantel. Menos mal que Daniela ha pescado al fin un pedazo de pez, tan grande que debió ayudarla Mayte a sacarlo del mar. Aún así, tampoco es para hablar de atracón, como dijeron. Daniela completó el banquete con una sesión de palmera mascada ante la mirada incrédula de sus compañeras. Al final casi ninguna pudo evitar probarlo, sin compartir la idea de la sexóloga de que sabía a brasa.

Por cierto, puyita de Cuca cuando le dice a la ‘malabarista vaginal’ que ha estudiado Arte Dramático, a lo que la Blume le contestó que no se confundiera, lo que estudió fue psicología. Al cámara no parece importarle la formación o titulación de la imponente rubia y se centra exclusivamente en mostrar su pechera desde todos los ángulos conocidos e imaginables. ¡Qué duro es el trabajo en el caribe!

Hoy será la primera expulsión y esperemos que también las primeras nominaciones en serio. Durante toda la semana, nuestra encuesta ha mostrado una especie de empate técnico entre los dos primeros nominados, sin llegar a despegar ninguno de ellos. A pesar de ello, ahora mismo y durante buena parte de este periodo se destaca tímidamente Roberto. No le pidan a este palafitero explicación alguna, pero algo me dice que al final no será así, y Mayte podrá presumir de una marca más en su vida, en este caso la de ser la primera que abandone este concurso. Para salir de dudas habrá que estar a ese otro lado de la tele esta noche, a eso de las… bueno, después de las matrimoniadas.

24 marzo 2009 a las 9:26 por desdeelpalafito

Iván se quiere ir

De Cayo Bolaños y de Cayo Timón partieron sendos concursantes para asistir a la consulta de un médico. Wilma es la damnificada en la isla de las chicas e Iván en la de los chicos. Lo de ella parece que se limita a una afección intestinal, pero el ex-triunfito tiene un cuadro complejo en el que se mezclan padecimientos de tipo físico y otros meramente psicológicos.

Iván quiere irse de Cayo Bolaños, más concretamente para volver a España. Nada le gustaría oír más que un “volvemos para casa”, a lo Chacón anunciando el repliegue de las tropas españolas en Kosovo. A Iván se le hace cuesta arriba la idea de permanecer dos o tres semanas más allí, a pesar de que afirma estar dispuesto a facilitar con su nominación la expulsión de un Juanito al que veo mucho más fuerte psicológicamente. Ver a este concursante cabizbajo y como ausente mientras la mayor parte de sus compañeros construyen una balsa o fabrican una caña de pescar, provoca en este cronista un sincero sentimiento de compasión.

La extremada delgadez del cantante especializado en musicales le hace más vulnerable que los demás ante las condiciones extremas que ya se empiezan a vivir. La escasez en la comida y los rigores del clima caribeño comienzan a hacer mella en todos los concursantes. Mañanas soleadas y tardes de lluvias torrenciales, ese es el menú meteorológico de cada día. En cuanto al menú gastronómico, de momento se han de conformar con algunos pocos peces crudos, pequeñas especies en el caso de las chicas. Esta situación les va minando físicamente, pero mucho más importante me parece el desgaste psicológico, para el que no todos están preparados.

Iván dice que la motivación que le ha llevado a esta experiencia (supongo que grabar el disco que su participación en un reality de cantantes no le dio) queda ahora en un segundo plano. Lo más importante es su salud, física y mental. Ya nos contarán los médicos el estado de los dos concursantes que han pasado ya por sus manos, lo que parece muy complicado de curar por estos es el hundimiento psicológico en que aparenta estar sumido este concursante.

A pesar de todo, muy inocente me parece si confía en que pidiendo ser nominado conseguirá ese apresurado viaje de regreso. Primero tienen que hacerle caso sus compañeros, y además ese deseo debe conciliarse con el del público votante, entre los cuales alguno habrá que prefiera ver sufrir a Iván, razón suficiente para votar a quien quiera que sea el otro concursante nominado. El abandono cuenta con el handicap de las presumibles sanciones económicas, y solo es planteable contando con el aval de un médico.

El resto del grupo de los chicos mantiene, de momento, el buen tono tanto físico como mental. La balsa hecha con bambú (que estuvieron a punto de perder al soltarse del amarre a una roca poco confiable realizado por Santi Abad) les está siendo útil para las labores de la pesca. Aunque en ocasiones más vale tener suerte, e Iván pescó la pieza de mayor tamaño, hasta el momento, tirando el hilo de la forma más rudimentaria. Finalmente, decidieron probar con la caña realizada con fragmentos de ramas, y aún está por ver si les ayuda a mantener la despensa llena de comida.

Menos suerte tuvieron las chicas con la balsa de bambú que intentaron construir. Los troncos no estaban suficientemente bien trabados y, si bien flotaba, no fue capaz de soportar el peso (divino) de Daniela y Mayte a un tiempo. Más suerte tuvieron con los improvisados aparejos de la pesca. Convirtieron la camiseta de una de las chicas en una red, trampa en la que fueron cayendo pequeños peces. Esto les garantizó una pieza para cada una, pero de dimensiones tan pequeñas que apenas les debió servir para saciar su apetito.

En la construcción de la balsa y en las labores de pesca han tenido menos suerte las chicas, lo contrario que a la hora de levantar la cabaña que les sirve para resguardarse del sol por el día, del frío por la noche, e incluso de la lluvia cuando esta llega. Les ayudó considerablemente que les dieran once esterillas el primer día, como parte del kit de supervivencia que no debieron arrojar al mar mientras remaban hasta Cayo Timón. El caso es que la cabaña de las chicas cumple mucho mejor su función que la de los chicos, en la que Santi no pudo evitar que le empapara la lluvia, de la que apenas una manta podía protegerle.

En cuanto a las alianzas entre concursantes ya se empieza a ver por donde pueden ir los tiros entre los chicos. Es pronto todavía, pero parece claro que Matías y Escassi se entienden bien. Ambos tienen madera de líder, si bien el argentino lo disimula de maravilla. Los dos están inmejorablemente preparados para soportar las duras condiciones, el jinete por su formación deportiva y el surfero precisamente por serlo. Matías está en el que podríamos denominar como su hábitat natural. Se desenvuelve inmejorablemente en el agua, ya sea en el de un jacuzzi o a mar abierto. Estos dos son, de momento, los gallitos que cuidan el gallinero, y me temo que les costará dejar de serlo algún día, aunque está claro que su alianza es circunstancial y momentánea.

Otra pareja destaca en el lado de los débiles. Juanito e Iván se dan apoyo mutuo y también mucho cariño, algo necesario para ambos en estos momentos. Sería una pena que no fueran capaces de aguantar el tirón y seguir viviendo esta experiencia. La audiencia les necesita, son el contrapunto de tanta supuesta perfección.