1 abril 2009 a las 9:44 por desdeelpalafito

Azúcar

Les hacía falta algo de azúcar y lo tuvieron. La prueba de recompensa tenía como tal una bandeja de esas rosquillas que su inventor no puede llamar en España donuts porque es una marca registrada por Panificio Rivera Costafreda, más conocido como el señor Panrico, y que con ese nombre no podía dedicarse a otra cosa.

Hace varias décadas, el fabricante de pan y bollería industrial mencionado volvió de un viaje a USA con la idea de traer a España ese invento del bollo con un agujero en medio. Su imitación fue muy buena y hasta decidió llamarlo igual que lo habían hecho al otro lado del océano.

Cuando años más tarde los americanos vinieron a conquistar nuestro país se encontraron con la singular situación de tener que pagar royalties al fabricante español, razón por la cual suprimieron la palabra donut incluso del propio nombre de sus establecimientos.

Pues bien, cuatro de nuestros supervivientes tuvieron ocasión de interrumpir su estricta dieta compuesta en Cayo Paloma por pescado fresco (nunca mejor dicho) y cocos, o mucho más estricta (y monótona) aún en Playa Uva, consistente solo de almendras. Lástima que tuvieran que comerse las doce rosquillas (no volveré a llamarlas por su nombre comercial hasta que el señor Panificio envíe a este palafito una buena muestra de sus productos) en tiempo récord, sin apenas poder saborearlas.

Para el resto también hubo el aporte calórico necesario mediante una misión que encontró el grupo mayoritario al volver de la prueba. En este caso se trataba de un melón, deglutido más que degustado, aunque en este caso no tenían tiempo marcado para ello. Pero vayamos por partes, como diría Jack ‘el destripador’.

En el juego de recompensa habían de formar al azar tres grupos de tres componentes y uno más con los cuatro restantes. Cada grupo debía de hacer un circuito en el mar atados por la cintura y sin que los componentes de los otros grupos pudieran verles para no tener ventaja al poder analizar la mejor forma de hacerlo. En caso de caer al mar debían de volver desde el principio del tramo donde se encontrasen, y ganaría quien menos tiempo tardase en completarlo.

El primer grupo fue el formado por Cuca, Santi y Daniela. Le siguió el de Zúñiga, Juanito e Iván. Luego fueron Olfo, Begoña y Wilma (la única que cayó al mar). Para terminar con los últimos cuatro: Escassi, Yolanda, Ivonne y Matías.

El grupo más numeroso, lo cual en principio podría haber sido un obstáculo, fue el ganador de esta prueba, recibiendo la recompensa ya comentada. Resulta curioso que el matrimonio (como ellos mismos dicen) formado por Matías y Escassi coincidieran también a la hora de sacar el número cuatro en las tablillas que fueron cogiendo uno a uno. No solamente comen almendras juntos, y fracasan a la hora de intentar pescar juntos, sino que también pasan juntos pruebas como esta. De aquí puede salir una amistad para siempre, no en vano se dice que el roce hace el cariño. Aunque también del roce pueden terminar saliendo chispas, no olvidemos que estamos hablando de los dos gallos del corral.

Otro gallo fue protagonista de la misión que encontraron en Cayo Paloma a su regreso. Se trataba de remar dos de los supervivientes en un cayuco hasta a Cayo Gallo, donde encontrarían una caja con algo de comida, pudiendo comérselo allí los dos o transportando de vuelta la caja para compartirlo con el grupo. Decidieron esto último, sin llegar a despejar el riesgo de volcar el cayuco y quedarse sin comida hasta llegar a Cayo Paloma, ya que prefirieron no abrir la caja hasta entonces. No hubiera pasado nada porque no contenía un delicado pastel sino un sabroso melón caribeño.

Los dos elegidos para completar esta misión fueron Santi y Olfo, los chicos altos y activos del grupo. Esto sembró el malestar entre algunas de las chicas, especialmente en Daniela. Cuca fue quien se adelantó a designarles, sin oposición en ese momento por parte de nadie. Daniela se intentó camelar a Santi, posiblemente pretendiendo que este defendiera la idea de ir a Cayo Gallo con ella. No quiero ni pensar (bueno, sí quiero, pero quizá debo disimularlo) los planes que podría hacer la bella Blume ante la perspectiva de ese rato de privacidad. Si hubiera sido Escassi tentado con ir a la isla en compañía de una mujer como esta otro gallo nos hubiera cantado (sé que es un chiste fácil, pero no me he podido resistir).

Los lamentos posteriores son vanos y solo sirven para descargar la rabia interior. Quiero decir que no habría estado de más que Daniela se hubiera opuesto a la decisión en el momento oportuno, en lugar de contar a las cámaras y algunas de sus compañeras la frustración ante lo que ella considera producto de cierto machismo (y probablemente lo sea). Creo que a ella le gusta provocar (su gimnasia de contorsionismo con las piernas es muy sexual y denota gran exhibicionismo) pero también quedar bien con todo el mundo. O sea, que gusta de nadar y guardar la ropa, por así decirlo.

Dejo para el final de esta palafitera nota lo de la imagen que la acompaña. Juanito es el superviviente más querido de esta edición, me atrevo a decir que tanto por sus compañeros como entre la audiencia. Es entrañable y el hombre hace su aportación con objeto de no convertirse en un lastre para el grupo. No todos tienen que pescar y ser atléticos tarzanes. Nuestro ‘golo’ da masajes, canta y alegra al grupo muchas veces, además de haber hecho un papel más que digno en la prueba de recompensa que he contado hoy. Pero una cosa negativa debo decir de él: como siga masacrando el pelo de las concursantes terminará consiguiendo la enemistad de ellas y la mía propia (como decían los payasos).

Lo que se puede ver en la foto no es Cuca reconvertida en una nueva bruja Lola, sino un momento del proceso por el que terminó con un corte de pelo mucho peor que aquel con el cual llegó a Cayos Cochinos hace un par de semanas. Prefiero la de siempre antes que a esta Cuca deconstruida y (todo sea dicho) algo monstruosa. Lo mismo ha pasado con Daniela. Por favor, qué pare ya. Escassi, Olfo, no os pongáis en sus manos, ¡por humanidad!

27 marzo 2009 a las 8:23 por desdeelpalafito

Llegó la reunificación

Lo habían pedido buena parte de nuestros lectores y finalmente llegó la reunificación. Cayo Paloma es el escenario donde se juntaron anoche los grupos de las chicas y los chicos. No se puede decir que la mudanza fuera algo tranquilo y reposado, ya que les dieron a ambos grupos un minuto para coger todo lo que pudieran y subirse a la balsa que les conduciría a su nueva casa. A Daniela le dio tiempo de coger su ‘flofli’, que aunque suene a algo procaz se trata simplemente del flotador de patito amarillo. La mente algo trastornada de palafitero sin palafito me lleva a pensar en otras cosas, no hinchables pero notablemente hinchadas, cuando escucho a la divina Daniela hablar de su ‘flofli’. Si se descuida un poco le haremos una plataforma de apoyo a sus divinos ‘floflis’. ¡Qué calor hace en el caribe! por humanidad.

La nueva isla que habitan desde ayer es bien conocida por el público fiel de Supervivientes, sus dimensiones son muy reducidas, estando aproximadamente la mitad de superficie cubierta de vegetación. La convivencia en un medio tan hostil y con las características que cuento (especialmente el tamaño de la isla) garantiza tensiones y enfrentamientos, algo que aún apenas hemos visto.

A pesar del buen ambiente reinante, se empiezan a ver semillas inequívocas de enfrentamiento. Las nominaciones fueron un ejemplo claro. Antes de eso tuvo lugar la prueba de inmunidad, que solamente realizó el equipo de los chicos, proclamados líderes en una prueba anterior. Se trató de una prueba de resistencia en la que se tenían que colgar de una barra y aguantar más que el resto de compañeros. Juanito ‘golosina’ cayó antes de transcurridos diez segundos, inmediatamente Iván, luego se descolgó Santi, un poco más tarde Matías y finalmente Olfo. Álvaro Escassi fue tan sobrado que aún se permitió hacer una flexión antes de bajar de la barra para dejar que le impusieran el collar de líder.

Lo de Juanito puede terminar por atrapar a la audiencia como reacción ante la exhibición de poderío de los perfectos como Escassi. El ‘golosina’ es la antítesis de la perfección, antagonista de lo bello y contraposición a lo útil. Por eso, propongo desde ya la creación de la plataforma de apoyo a Juanito. Para ello he dudado en hacer un cartel como aquel de hace unos años, en que se veía a un perro en mitad de la calzada con la leyenda “Él no lo haría”, o el que proponía Xhavi aquí ayer. En este se plantea la injusticia de proteger tanto a un animal como el lince ibérico sin que hagamos nada por Juanito. Si el lince es especie protegida, este concursante rechoncho y rosita merece ser considerado golosina protegida. ¡He dicho!

El primer expulsado de esta edición fue Roberto, como preveía nuestra encuesta semanal y a pesar de la incredulidad de este palafitero. Su paso por el concurso fue realmente breve, siendo el último que llegó y el primero en irse. Su padre, desde el plató, dio una clave importante al respecto de esto. Dijo Mamerto que su hijo siempre había quedado en un segundo plano, ya fuera en un concurso de belleza o en este programa. Hombre, aquí ha sido el primero, sucede que no va a poder presumir de ello. Con la salida de Roberto Liaño se puede decir que Escassi pierde un apoyo. Este concursante y Olfo habían demostrado una fidelidad sin fisuras al líder (proclamado oficialmente ayer), al menos hasta el momento.

Luego vinieron unas nominaciones en las que los chicos habían pactado facilitar la salida de Iván, si bien su viaje de regreso aún tendrá que pasar por la aprobación de una audiencia mucho más deseosa de ver a Cuca en su casa, recuperando su trabajo en la administración pública madrileña y las labores de tertuliana arrobadamente beata que viene realizando desde las gloriosas épocas de aquella ‘Tómbola’ en la que se movía como elefante en cacharrería. Más o menos como ahora en Cayos Cochinos, donde trabaja más bien poco y presume de tener una experiencia mayor que los otros, sin darse cuenta que su experiencia acumulada no tiene porque ser útil para una superviviencia como la planteada aquí.

Cuca fue la nominada por el líder, lo cual hace ganar muchos enteros a un Escassi que de momento no está cometiendo apenas errores. Pero antes de la decisión de ‘jinete pálido’ ya había sido nominada por cuatro de sus compañeras. Curiosamente, ellas no apoyaron la nominación de Iván, lo cual pudo poner en peligro la misma. Solamente le nominó Mayte, presumiblemente porque el rato prolongado que estuvo sola en el poblado con Roberto, el otro nominado de la primera semana, hizo que este le contase los deseos del cantante. Si esto no llega a pasar y Mayte se suma al grupo mayoritario de chicas que se decantó por Cuca Vinuesa, Iván solo hubiera tenido la oportunidad de resultar nominado por el líder.

La otra chica que no nominó a Cuca fue Daniela, que ya la había nominado la semana anterior y a quien le tocó hacerlo en esta ocasión a su lado. Lo de nominar de dos en dos puede que vaya a favor de hacer el proceso algo más corto y ágil, pero es una faena que por culpa de esto haya un compañero que se entere de la elección del otro, especialmente si se trata de quien tenía intención de nominar aquel. Cuca coincidió con Daniela eligiendo las dos a la ‘miss’, aunque ambas dieron razones bien distintas. Blume dijo que se trataba de una rival muy fuerte que le convenía descartar cuanto antes, mientras que Cuca aludía a su debilidad. En un momento nos pintaron a Ivonne como fuerte y débil, está claro que una de las dos no debe estar en lo cierto.

Iván nominó a Olfo, al parecer también de forma pactada, pero su nominación tuvo como protagonista a su novio (mi marido, dice él), con quien tuvo la oportunidad de hablar. Está claro que aquí el que no llora no mama, y aparte de los garbeos que se está pegando el señorito para ver al médico, comer arroz y ser atendido por psicólogos, a lo que se añade su casi nula participación en las pruebas (hasta el más débil físicamente puede intentar dar alguna paletada para contribuir en una prueba en la que lo fundamental es remar más rápido que el otro equipo), también ha tenido el premio de hablar con alguien querido tras haber transcurrido tan solo una semana de concurso.

El líder tuvo un dudoso privilegio, consistente en su destierro a Playa Uva. La tarea principal que le impusieron fue conseguir hacer fuego, para lo cual le dieron carbón vegetal, intentando reproducir los medios tal y como supuestamente lo hicieron la vez anterior. La prueba de recompensa que superaron anoche les reportó cuatro cerillas, que perderán si en una semana no consigue el líder hacer fuego de forma natural. Pero no estará solo en ello, ya que le dieron elegir a alguien para acompañarle durante la semana y este fue sorprendentemente Matías.

La explicación fue que Matías sabe pescar y se lleva bien con él, pero yo más bien pienso que no quiso dar a su oponente la oportunidad de consolidarse como líder en esta crucial primera semana de reunificación. Es esto del fuego también demostraron que son los dos tal para cual. Mientras que Escassi ponía cara de circunstancias y tragaba saliva cuando le contaron lo del fuego, Matías directamente se descojonaba delante de las cámaras. Con lo cual, ya no hay mucha duda de que el fuego anterior tuvo un origen más artificial que la delantera de la mayoría de chicas que desde anoche habitan Cayo Paloma.

25 marzo 2009 a las 8:14 por desdeelpalafito

Un poco de oxígeno para Juanito

Juan ‘el golosina’ necesitó ayuda mecánica para recuperarse del esfuerzo al que se vio sometido durante la primera prueba de recompensa. A esa prueba asistían solamente seis chicas y seis chicos, ya que los médicos no recomendaron la participación de Wilma e Iván. Ambos volvían a sus respectivas islas un día más tarde de haber salido para visitar la consulta del médico, y lo hacían en horas cercanas al desarrollo de dicha prueba. La ‘Playmate’ justo en el tiempo que sus compañeras habían abandonado Cayo Timón, y el ex-triunfito poco más tarde.

Wilma fue recibida con el grito de su nombre a modo de saludo, lo cual me recordó uno de los memorables momentos de la serie de animación Los Picapiedra. Me refiero a ese “Wilmaaaaa, ábreme la puerta”, que los padres de la criatura deberían haber tenido presente a la hora de decidir el nombre de su hija. La muchacha está fantástica por fuera, aunque no parece estar tan bien por dentro, ya que ha vuelto a la isla con un tratamiento médico de seis días. Todo esto hizo que los dos enfermos se perdieran la prueba y su recompensa, que en este caso era precisamente de tipo gastronómico.

El esquema de la prueba era similar a la que vimos en la primera gala. Los dos grupos tenían que buscar unas piezas dispuestas en distintas localizaciones cerca de unas preciosas cascadas para más tarde componer el Tangram propuesto. Cada uno de los siete tams (cinco triángulos, un cuadrado y un paralelogramo romboide) de que se compone el tablero debía ir a encontrarlo uno de los concursantes, si bien la ausencia de uno de ellos en ambos equipos hizo que el último fuera rescatado por los más atléticos.

Independientemente de que fueran las chicas quienes más piezas colocaron bien en el tablero, labor que debían hacer colgados de un cable boca abajo y sujetándose por medio de unos extraños artilugios que se colocaron en la parte baja de sus tibias, lo cierto es que si destacó alguien durante la prueba esa fue Yolanda. Su estado de forma y la entrega que demostró en todo momento son admirables, lo cual la sitúa en un lugar destacado como candidata a ser una extraordinaria superviviente.

A Juanito le ayudaron entre todos, en este caso fundamentalmente Roberto. Casi estuvo a punto de ocurrir una desgracia ya que, como explicaría más tarde el propio afectado, en el momento que las fuerzas le comenzaron a flaquear se le olvidó todo lo aprendido en el último mes y medio sobre la natación, y casi se nos va al fondo del océano. Para recuperar la anaerobia le proporcionaron una máscara de oxígeno con la que consiguieron recuperarle en apenas unos minutos.

Es sorprendente que alguien se plantee siquiera ir a Supervivientes sin saber nadar. El golosina no se paró en barras y decidió corregir ese pequeño fallo asistiendo a un cursillo de emergencia. Cierto es que lo de nadar no se olvida nunca, como se dice de montar en bici, pero para ello hace falta haber aprendido bien. En poco más de cuarenta días y con la edad de Juanito (por no hablar de su deficiente forma física) apenas se puede aprender a defenderse en el agua, diría que perderle el miedo y poco más. Por eso me alucina lo de este concursante, probablemente una mezcla de audacia e inconsciencia, no sé en que proporciones.

El equipo ganador (de nuevo las chicas) tenía el privilegio doble de poder elegir a ciegas una de las cajas de comida, sabiendo que una de ellas se trataba de un alimento nutritivo (pero se sugería que quizá no muy apetitoso) y la otra un festín para los sentidos. La otra parte de la ventaja que les otorgaba haber ganado la prueba era que podían llevarse la caja y degustar su comida con toda la pausa que desearan y fueran capaces, mientras que los ganadores tendrían que comer a toda prisa.

La caja negra (como la de los aviones) contenía lengua estofada, y fue elegida por chicas. Los chicos tenían, por tanto, que contentarse con la caja blanca y las cigalas y langostas que encerraba. Comieron a carrillos llenos, especialmente un Juanito que afirmaba más tarde: “No pensé que fuera a comer así en pleno siglo XXI”. Pues sí, el hambre es muy malo, ya es sabido. En el otro lado, Mayte afirmaba que con las dos lenguas es posible que tuvieran para aguantar la escasez de comida durante unos cinco días, y lo cierto es que además tenían un aspecto bastante apetitoso.

Esta prueba de recompensa tuvo otro premio consistente en el reencuentro entre chicos y chicas. Algunos de ellos parecen a veces adolescentes en celo, como es el caso del señorito Álvaro Escassi diciendo: “Vamos a ver a las chicas”. Parecía relamerse mientras lo decía, y lo cierto es que cuando se encontraron algunos aprovecharon para apretarse con un cariño más que evidente. No me extraña esto que cuento, ya que basta con ver el grupo formado por Daniela, Ivonne y Begoña saliendo del agua atendiendo a la poco enérgica petición de Cuca (les esperaban para transportarlas hasta la prueba) para entender la fascinación de ellos.

Solo un par de apuntes más sobre lo visto el día que relato. El escenario de la prueba fue decorado con los colores de la bandera garífula (me sigue sonando a coña), que son el blanco, el amarillo y el negro. Si excluimos este último, los otros coinciden con la bandera de la Ciudad del Vaticano, por lo cual me imagino a Cuca estremecida ante ese panorama de inspiración pía.

Por otro lado, o este cronista no está prestando mucha atención, o siempre veo a la más veterana del grupo en tierra mientras todas las demás pescan. Es como si estuvieran pescando para ella, yo mucho me equivoco o llegará el momento en que se den cuenta de que las está tratando un poco como si fueran sus criadas. Me gustaría saber cuándo fue la última vez que Cuca fue a un supermercado a hacer la compra. Me temo que manda al servicio a hacer tan ingrata labor.

Y termino con una aclaración necesaria. Leí ayer entre nuestros comentarios que se hablaba de unas supuestas cerillas en poder del grupo de las chicas. Pues bien, un oído poco fino hizo hubiera quien equivocase algunos términos. Se dice que ellas mismas habrían contado que tenían en su poder “siete cerillas acorchadas”, no sin cierta extrañeza al no saber exactamente de qué se trataba eso de “acorchadas”. Lo que realmente contaron es que entre las partes del kit de superviviencia que no tuvieron que arrojar al mar había al menos “siete esterillas acolchadas”. A veces hay que afinar un poco el oído para no llevarse a error.