29 julio 2011 a las 10:20 por desdeelpalafito

Una notable ganadora

Ganó Rosa BenitoQue Rosa Benito iba a ganar este Supervivientes estaba bastante cantado, pero lo de Sonia quedando cuarta parecía algo salido exclusivamente del deseo morboso de los seguidores de la colaboradora de Sálvame. Una mezcla perfecta entre previsibilidad y sorpresa, ideal para la gala final que vivimos ayer. Una gala superlativa porque hacía tiempo que este país no parecía estar tan paralizado, porque la expectación era de esas reservadas para los grandes momentos televisivos y porque la audiencia acompañó una vez más (la gala final acumuló anoche la alucinante cifra del 38.8% de share en más de cuatro horas), refrendando con su juicio inapelable el buen trabajo de más de doscientas personas, a las que solo cabe darles las gracias nuevamente.

Llevo casi diez años comentando realities, los tres últimos en esta misma casa. Aquí he publicado seiscientos veinte artículos (este hace el 619 en realidad, aunque me espera uno más en un blog vecino los próximos días) con la suerte de que fueran acompañados por más de millón y medio de comentarios. Si mi memoria no me falla entre todo este material comenté ocho finales y siempre felicité al ganador, intentando ser amable y no resultar desconsiderado, aunque la decisión de la audiencia no coincidiera en absoluto con la mía. No será una excepción la de hoy, por tanto.

Eso sí, he de decir que subrayo mis palabras de hace un par de días:

“El concurso de Rosa fue otro, una especie de docudrama más cercano a una ficción que a un reality, y en todo caso muy alejado de un concurso de supervivencia. Si se produjera, el triunfo de Rosa mancilla este programa. En mi humilde opinión sería como ciscarse en el recuerdo de los ganadores anteriores, once concursantes (si tenemos en cuenta los de la etapa en que el programa iba en otro canal) que merecieron su premio porque lograron demostrar ser buenos supervivientes. No es el caso de Rosa”.

Perdón por la autocita pero el párrafo anterior refleja a la perfección lo que pienso y esa es la sensación que tengo hoy. Hemos traicionado la memoria de tantos buenos ganadores que lo fueron por ser auténticos supervivientes. Es gracioso escuchar a Rosa decirle a Sonia: “Esto es un concurso, no la película de tu vida”. Eso dice precisamente ella, quien convirtió este concurso en una película medio irreal basada en su triste vida de ama de casa que no sale nunca al cine ni a cenar con amigos. Una película para la cual contó con la complicidad del propio programa y su familia. Ese Amador padre que ayer no pudo más y sacó el peor lado de Rosa en directo, y hasta el Amador hijo, innecesaria aparición de un menor que fue abandonado durante horas supuestamente tras una palmera a la entrada de Telecinco.

Rosa ha merecido ganar este concurso porque así lo ha decidido la audiencia. Hasta ahí nada que objetar. Pero modestamente opino que no fue una buena superviviente. Este no es un concurso de convivencia sino de supervivencia en el que más allá de los gustos subjetivos de cada uno se supone que estamos valorando de forma especial la capacidad para superar la prueba de la forma más brillante. Que gane Rosa es como dar el premio de una competición ciclista al que llega después del coche escoba porque es muy simpático, o cualquier otro argumento ajeno a ese deporte.

En el caso de Rosa, no le hace notable haber sido ganadora de este concurso, sino que lo ha sido precisamente por ser notable. Su condición de mujer famosa, la notoriedad, popularidad o renombre alcanzado por sus diarias apariciones televisivas, ha sido determinante para que anoche se alzase con el triunfo. La notoriedad le ha llevado a la gloria en un ejercicio autorreferente en el que el notable se hace notar y da la nota.

Última prueba¿Cuál es el gran pecado de la ganadora? Reconociendo su mérito indudable porque ha convencido a la mayoría de la audiencia votante y eso es todo lo necesario para ganar este concurso, he de decir que me parece chusco ver ganar a alguien que no sabe nadar, no ha pasado con brillantez ni una sola prueba y ha dependido en todo momento de quienes le rodeaban.

Ayer mismo quedó la última clasificada en la prueba de apnea en la cual debían aguantar la respiración bajo el agua el mayor tiempo posible. Echando la vista atrás recuerdo que una prueba similar fue realizada hace un par de temporadas con la dificultad añadida de que era bajo el agua del mar y a mayor profundidad. Entonces cuatro concursantes aguantaron algo más de cincuenta segundos (el tiempo mínimo marcado) y uno de ellos (el súper hombre Escassi) superó con creces los tres minutos. Que no se ría tanto quien dudaba que Sonia hubiera aguantado ese mismo tiempo, según dijo ella, porque me creo que antes de perder la prueba hubiera perecido bajo el agua.

Sin embargo, anoche Rosi ganó haciendo poco más de treinta segundos, y Rosa no llegó a veinticinco. La ganadora hizo la peor marca y menos de la mitad que esos concursantes de otra edición anterior. Aunque no es esto lo que más puedo reprochar a esta ganadora. De acuerdo que no ganase pruebas porque su condición física o su edad se lo pusieran complicado, pero es imperdonable que ante la prueba en la que debían tirarse al agua desde lo alto de unas rocas ni siquiera se atreviese a hacerlo y decidiese abandonar. El buen superviviente no abandona, afronta el riesgo y se traga el sapo de sus miedos y prevenciones. Que gane quien ni siquiera fue capaz de superar esa prueba es, como diría Rosi, una “virgüinza”.

La película de anoche empezó con las cuatro finalistas en un helicóptero dando vueltas por los cielos de Madrid, emulando a la limusina de Isabel Pantoja. Luego vendría el momento de Sonia por los suelos desesperada por no estar entre las tres concursantes finales, lo cual hizo que todavía esté entre los temas del momento en la red social Twitter uno que reza #metiroalsuelocomosonia. Ella, su mono Salvaje y la cría Salvajito cayeron desplomados al suelo y costó Dios y ayuda levantar a los tres. Por cierto, la culpa de que haya llevado al maldito mono colgado de su cadera tres meses es de su madre, que se lo regaló.

Bueno, también hubo que recurrir al servicio médico de Telecinco, que presumiblemente mandaría a Sonia hasta el plató con un Tranquimazin debajo de la lengua. Mientras tanto, en plató esperaba su madre (la del mono) y su prima defensora en plató desde el principio, que anoche llevaba un peinado homenaje a Amy Winehouse y a quien Jeyko preguntó si era la madre de la concursante. El problema de Sonia es que teatraliza en exceso, aunque no dudo que se disgustase seriamente. Perder ante Rosi consiguiendo apenas un 34 por ciento de los votos solo se explica porque la familia de la anónima que está encantada de haberse rodeado de famosos durante tres meses montó una plataforma de apoyo aprovechando el descenso evidente del televoto (como dice Jorge Javier).

Echarle las culpas a Aída de que Sonia perdiese cualquier opción al triunfo me parece excesivo, aunque si un día me defiende en algún sitio empezaré a echarme a temblar. Tampoco ha favorecido a esta concursante su actitud de los últimos días, debidamente amplificada con la repetición de dos o tres reacciones que no pasan de pura anécdota. Sobre Sonia refrendo absolutamente las declaraciones de Raquel Sánchez Silva a Vertele: “Sonia ha sido la concursante con mayúsculas. Es el prototipo de Superviviente”. Por eso, solo por eso, y nada menos que por eso, la he apoyado todo este tiempo.

Antes del episodio Sonia por los suelos y su posterior entrevista pasaron por la mesa y sillas Guadiana del plató (aparecen y desaparecen con pasmosa eficacia) Jessica y Jeyko, las dos jotas expulsadas la pasada semana. Lo mejor de Jessica fue como le hizo la cobra a Toni, fintando con maestría para evitar abrazarle antes que a sus familiares y amigos. El pequeñín se mueve con gran habilidad para esto de los saludos y celebraciones.

Jeyko habló del apoyo que para él ha supuesto Tatiana en el concurso cambiando el término pilar por pilón, por lo que imaginé al bailarín leyendo la famosa novela “Los pilones de la tierra”. También confesó que quería sacarle los muebles de cocina a Rosa (esto es de un surrealismo que se me escapa un poco) y que tonteó con Tatiana porque Arturo le había aconsejado que hiciera como si le gustasen los chicos y las chicas para tener más bolos. Ascopena es poco para describir lo que siento.

Finalistas

Las votaciones se dividieron en dos partes. Primero había que optar entre las dos peores clasificadas en la prueba de aguantar bajo el agua, o sea, Rosa y Tatiana. Esta última fue la expulsada y en su entrevista brilló mucho más su madre, que según iba hablando aumentaba la cara de pánico de su hija. Empezó diciendo una verdad colosal: “sabía que no ganaría porque mi hija no es famosa”. No es verdad porque un concursante necesite ser famoso para ganar pero sí porque confirma lo dicho por este humilde cronista desde aquella accidentada primera entrada de la temporada.

Tatiana volvió a demostrar anoche su escaso estilo cuando celebraba que Rosi ganara a Sonia dando votes en auténtico brote mientras esta lloraba desconsolada en el suelo. Fue la ganadora quien primero se acercó a consolarla, mientras Rosi no daba crédito y Tatiana seguía con su celebración. Un poco más y le pisa la cabeza de pasada (es broma, es broma).

La segunda votación enfrentaba a las dos Rosas, y a cada cual le esperaba una sorpresa. Rosi recibió la petición de matrimonio por parte de su pareja, contestando afirmativamente de forma rotunda y sin dudarlo un instante. El hijo menor de Rosa debía seguir detrás de las palmeras cuando por fin volvió a entrar en plano para regocijo de su madre. Habían pasado unas cuatro horas, miles de anuncios y un corte publicitario interminable con una faja de la teletienda en bucle. Temí ver aparecer a Esperanza Gracia y que nos quedásemos sin conocer el nombre de la ganadora.

Atrás quedaban pasajes como el enésimo enfrentamiento entre Jorge Javier y Aída (sí, ella de nuevo), resuelto por esta con un falso abandono del plató. Esa gala no era como para perdérsela y la comunicadora volvió al rato a sentarse en la privilegiada primera fila que nunca debió ocupar. Y a estas alturas mi favorita era Rosi. Como se puede ver voy de fracaso en fracaso. Hubiera preferido verla ganadora porque aún habiendo pasado sin pena ni gloria el concurso creo que le hace más falta el premio y, además, lo de hacer la prueba de la apnea en ropa interior es impagable. ¿Nadie le avisó de que se pusiera un bikini? ¡Bien por la organización!

Pero el momento de la noche llegó poco antes de saber que Rosa Benito era la ganadora para el 68 por ciento de los votantes. Jorge Javier le hacía la siguiente pregunta sobre Montalvo (el poeta del Himalaya): “¿Si no hubiera existido Amador? Te lo llevas por delante”, a lo que respondía la Benito que “a lo mejor”. Esto sacó de quicio al pobre Amador Mohedano que pedía repetidamente el fin de las bromas. “Llevas dos meses con las bromitas”, decía con su peinado a lo payaso Krusty.

Entonces Rosa mostraba su cara más desagradable diciendo a su marido que si no podía aguantar se saliera para fuera (¡salir para dentro es posible!). Con la gravedad habitual en ella sentenciaba: “Este es mi momento… y quiero vivirlo”. No sé lo que hay aquí en realidad porque ni me interesa ni acostumbro a hacer caso de ciertos rumores, como los que hablan de una mala relación en este matrimonio, pero tengo claro que no van con paso firme hacia la eternidad. La escena de película (‘De aquí a la eternidad’ revisitada) en la orilla del mar Caribe parece que no fue más que eso: una película.

Todavía más patético que en plena celebración y después de tirarse al suelo (#metiroalsuelotambiencomorosa) y ser manteada, Rosa se dirigió con desdén a su marido y le dijo: “No me busques, no me busques, ¿eh?”. ¡Qué mal rollito! Y que sea esta quien le diga a Sonia que esto no es la película de su vida… ¡hay que ver! Pero Amador se tragaba su orgullo y le arrebataba el mega cheque de los 200 mil euros a Toni Genil. No arrancó el coche que acompaña el premio porque solo salieron Rosa, Jorge y Raquel a celebrarlo.

Apuntes finales de bitácora

Como ya cumplimenté el apartado de agradecimientos quiero en estas últimas líneas decir que anoche vivimos una gala fantástica (tediosa por culpa de su duración y, sobre todo, la publicidad) que remata una edición mítica. Si me tengo que quedar con un solo momento de estos tres meses ese sería el de la entrada a plató de la Pantoja. La razón es la misma que decía el otro día Borja Terán en su blog: “Elijo ese instante porque fue construido sabiendo utilizar a la perfección el lenguaje y sentido del espectáculo televisivo”. Eso es.

Y dejo dos últimos regalos de nuestros admirados Javier B.V y Rocko. Gracias a los dos por el desvelo de esta noche loca y maravillosa. Y gracias por la caricatura de la ganadora y ese vídeo recuerdo con todos los retratos de los concursantes en orden inverso.

El jueves que viene habrá un debate grabado con todos los concursantes. Os invito a comentarlo en esta misma entrada. Este palafitero echa el cierre y dentro de siete días andará por otros mares, aunque los comentarios seguirán abiertos. Gracias por estos tres meses. Ha sido un placer inmenso.

Rosa Benito, ganadora de Supervivientes 2011

POR JAVIER B.V

28 julio 2011 a las 10:29 por desdeelpalafito

La última cena y lo que pasó antes aunque tampoco importe mucho porque hoy es la final

La última cenaNo quería que acabase esta temporada palafitera sin poner un titular largo y ya está puesto. Tampoco es gratuito porque lo ocurrido antes de la última cena vista anoche parecía escrito por un guionista desesperado a quien le hubieran amenazado si no conseguía hacer un último programa previo a la final con algunos argumentos llamativos. Y todos sabemos que si hay algo llamativo en un reality son los conflictos. A todos nos gustan los conflictos, salvo excepciones, y estos días previos a la final podrían ser una de esas ocasiones especiales en las que preferimos paz y concordia en lugar de broncas.

Ya sé que no hay guionista alguno, aunque puede haber concursantes con talento para suplantar esa labor y ganas de hacerlo. Craso error (¡meeec!). Creo que en este caso es Sonia quien pretende vender conflicto donde no lo hay, y se equivoca porque no es eso lo demandado por la mayor parte de la audiencia en este momento. Más le valdría pasar por alto determinadas actitudes, de sobra conocidas por ella, e intentar que hubiera paz. No estoy de acuerdo con el fantástico Boris en que deba mantener el papel de mala hasta el final, porque precisamente en esta hora lo que más se agradece es que sean buenos. O lo parezcan.

De acuerdo que Tatiana sigue siendo la misma, dispuesta a reclamar una pequeña porción de comida porque a alguien le ha tocado un poquito más que a ella. De acuerdo igualmente que Rosi no sabe dividir un quesito entre cuatro (si es entre tres igual se bloquea para siempre, y no te digo entre trece). Y también de acuerdo que Rosa intenta sacar tajada a la mínima, combinando la pose airada entre sus compañeras con el tono lastimero tirando a dramático abusivo en cuanto tiene una cámara delante a punto de conectar en directo.

Nada que no supiéramos. Por tanto, no procede a estas alturas hacerse cruces por ello. Según nos mostraron anoche, han discutido más en dos o tres días que en las últimas dos o tres semanas. Un poco raro, ¿no? Algo forzada esta situación, aunque hay otra parte tan real como que Rosa se enfada porque no la han traído atún de esa compra realizada con 500 lempiras por Tatiana y Rosa en un mercado cercano. Pero es que, ¡señor mío! no había atún. Si hubiera pedido sopa ‘Maggi’ o patatas ‘Lays’ no hubieran tenido problema ninguno (perdón al departamento comercial por lo de las marcas).

O sea, entre las ganas de dejar mal a los demás y la necesidad de comer algo decente por fin, se han pasado sus últimas horas juntas en los cayos discutiendo y de mal humor. Debería plantearme hacer uno de esos decálogos que tanto me gustan sobre lo apropiado en un buen superviviente, aquellas cosas que deben hacer o no en el concurso. Por ejemplo, no deberían nunca enfadarse los últimos días.

Han de tener en cuenta que el final está cercano y es un error discutir por unas micras de queso cuando sabes que te esperan todos los manjares habidos y por haber a la vuelta de tres o cuatro días. Ante todo, no están satisfaciendo los deseos de la audiencia, y eso es básico. Los espectadores pedimos y esperamos un poco de tregua para los últimos días, ver a concursantes que se han llevado a matar durante tanto tiempo confraternizando como si fueran amigos de toda la vida.

Las motivaciones del ser humano son todo un enigma a veces. A saber porque nos gusta verles pasando por alto conflictos y envidias cuando están ante la final. Tal vez porque nos gustaría poder hacer lo mismo en nuestras vidas y por unos días poder sentarnos en el mismo sofá con nuestros enemigos, o aquellos que fueron amigos y ya no lo son tanto, departiendo como si nada hubiera sucedido. Y porque tras haber disfrutado las broncas necesitamos seguir creyendo en el ser humano comprobando que quienes casi se matan ahora pueden convivir. Aún digo más, en realidad nos gusta ver como se quieren, por aquello de que el roce hace el cariño. En esta emulación de circo romano catódico el pueblo pide carnaza primero pero luego quiere ver como se lamen las heridas romanos y fieras, a ser posible unos a otros.

Por eso se equivocan todas en esta hora final. Me resistiré a que me acusen de ser un machista si menciono algo relativo a la condición femenina de las cuatro concursantes y la manifiesta dificultad de llevarse bien entre ellas, entre otras cosas porque tampoco he creído nunca en los clichés, aunque bien es cierto que he conocido bastantes mujeres que confesaban estar más a gusto trabajando con hombres antes que con mujeres, por ejemplo.

En el caso de Sonia no solamente se equivoca al contribuir a la confrontación sino que tiene la mala suerte de que quien le da pie es Tatiana y no Rosi. La cordobesa está siendo la más lista ahora, difuminándose en el entorno hasta desaparecer en cuanto el conflicto acecha. Es lo mejor que puede hacer si quiere tener alguna posibilidad ante Sonia esta noche. También es cierto que en el programa de anoche decían que la votación estaba casi igualada (51 por ciento frente a 49). A lo mejor por confiarnos y no votar termina plantándose Rosi a la final. Eso o los votantes que apoyan a la catalana se esperaron a que terminase el programa para empezar a votar. Hay más posibilidades pero debo pasar a otra cosa.

Y esto fue lo de las horas anteriores a esa última cena en la que solo había cuatro personas y Raquel de convidada de piedra. Si entramos en detalles igual va a ser peor, porque me pareció escuchar a Tatiana decir que de pequeña sus padres le daban “siempre para desayunar leche condensada con galletas”. ¿Siempre? ¿Leche condensada? ¡Por el amor de Dios! Menos mal que está crecidita porque sino más de uno reclamaría que le quitaran la custodia a esos padres.

Por lo demás, ya me extrañaba que no saliera a relucir lo de la prueba última de líder y los hoyos supuestamente obra de Sonia y aprovechados por Tatiana para ganar. Fue motivo de discusión en nuestros comentarios y anoche vimos volver a este tema. Mi resumen es escueto: Sonia no tiene buen perder, casi igual que tampoco Tatiana sabe bien ganar. Es posible que a esta le ayudasen las hendiduras (hablar de hoyos es una exageración) hechas previamente en la arena pero imposible que eso decidiera su triunfo. Y ya está.

Eso sí, me parece llamativo que se vuelva esto y nadie diga una palabra del corte de mangas que hizo Tatiana. Entre ver a Sonia contrariada buscando cualquier excusa para justificar haber perdido (algo habitual entre personas muy competitivas) y la mala educación de Tatiana haciendo un corte de mangas cuando se supo ganadora, es evidente que entiendo y excuso mejor lo primero. El gesto del corte de mangas es desconsiderado con la audiencia y un ejemplo horroroso.

En cuanto a la cena, comieron como lechones, lo cual era de esperar. Mezclaban pollo con frutas bañadas en chocolate y luego volvían al pollo, con la ensalada entre medias. A decir verdad, si me paso tres meses comiendo poco, con una dieta que al final terminó adelgazando hasta a Jessica (a quien vimos en el previsto momento de “Qué delgada estoy, Mari”), compuesta fundamentalmente por arroz y pescado, creo que montó una guerra mundial si me ofrecen una cena con fruta y ensalada. Por todos los Santos, que les pongan un chuletón de buey, un entrecot a la pimienta, un lomo bajo con chimichurri, un steak tartare bien marinado, o similar. ¡Un poco de caridad!

A espaldas de lo que pasa en Honduras (donde ya no debe quedar ni el Tato), en el pequeño universo de nuestros comentarios (mucho más divertido a veces que el propio concurso) se suscitó ayer una de esas polémicas impagables que quien no lo siguiera podrá descubrir después de este montaje de imágenes con casi todas las caricaturas (faltan algunas) de Javier B.V, quien me promete último trabajo para mañana dedicado a la ganadora. ¡Hasta ahora!

Caricaturas

¡Ya estoy aquí otra vez! Pues bien, Montalvo (¡ese hombre!), ávido de fama y platós, dijo un día de estos (siento no ser más preciso pero lo que diga este sujeto me es bastante indiferente) que en sus palabras a Rosa (aquel poema inolvidable) había oculto un mensaje que solamente ella entendería. No descarto que se esté tirando el folio y hayamos caído todos. Lo que tampoco sabía él es hasta que punto sus palabras nos iban a servir para pasar un buen rato.

Tampoco vamos a hacer una tesis doctoral sobre esa muestra de literatura decadente, que bien podríamos encuadrar dentro de un movimiento que se llamaría… ¿los ágrafos?. Pero vamos, que tiene guasa descubrir la supuesta clave oculta. ¿Tal vez un acróstico? ¿Acaso un complejo palíndromo? ¿Esconde alguna palabra un significado pactado? Para poder seguir jugando, pondré aquí la transcripción publicada en su día, como ya hice en el hilo de comentarios de ayer:

“Mami, están allanando el camino, ya han pisado obstáculos de gran en verga dura (o tal vez envergadura, no sé bien),
pero les queda el reto más difícil de todos, y es pasar a través de una montaña,
que entraña tanta pasión y tanta belleza como la cruz que lleva en el cuello.
Esa montaña tiene raza y sangre española,
y es tan grande y tan rocosa como todo el Himalaya.
Eres tú, Rosa Benito, ármate de valor y fuerza como lo haces,
para que no puedan nunca pisarte ni pasarte por encima.
Tu amigo, tu gente, y España entera está contigo”.

¿Están allanando el camino? Esto lo dirá por Belén Esteban, que lleva toda la semana pidiendo el voto para Rosa sin enterarse de que todavía no toca. Lo de la verga dura siempre pensé que era premonitorio, poco después llegaría Arturo. La cruz del cuello puede ser por el collar de Rosa, porque Sonia lleva la cruz más bien en la cadera, de donde cuelga a menudo el maldito mono de trapo. Creo que la clave está en lo del Himalaya.

Se me vislumbra que pactó con Rosa algo así como: “si digo ‘Himalaya’ es que tu marido está cagadito pensando que nuestro montajito va en serio, pero si meto la palabra ‘Otorrinolaringólogo’ querrá decir que no te hace falta decir eso de que hace años que no vas al cine y te quieres liberar… aunque bien pensado igual digo ‘Chichisbeo’ y entonces tú haces como que te sonrojas un poco y esto querrá decir que ni una cosa ni la otra, y ya te apañas tú solita”.

Menos mal que no dijo la última palabra, seguro que Rosa entiende alguna guarrería española en lugar de galantería u obsequio cortesano asiduo de un hombre a una dama. O sea, lo que ha venido haciendo el cachondo de Montalvo todo el tiempo y ahora pretende hacernos creer que tiene inteligencia suficiente para esconder mensajes cifrados en su mierda de poema y, aún peor, que Rosa es capaz de entenderlos. ¡Anda ya!

De todas formas, por si alguien quiere seguir investigando dejo el vídeo del momento, inigualable al tiempo que bochornoso. Y con esto les dejo hasta mañana. Esta noche tenemos la cita con una final en la que quieren hacer llegar a las concursantes en helicóptero hasta Fuencarral, harán una prueba final en plató (algo inédito) y estarán por primer vez juntos Jorge Javier y Raquel. Que gane quien tú quieras.

27 julio 2011 a las 10:32 por desdeelpalafito

¡Qué delgada estoy, Mari!

Las cuatro últimas concursantesHoy voy a ser breve porque hasta ver el ‘Última hora’ de hoy nada sabemos de lo ocurrido en Honduras estos últimos días. Tampoco es cuestión de echar mano de la imaginación y suponer que las cuatro últimas concursantes se despidieron de sus queridas islas (no sin antes hacer labor de limpieza) y llegaron al hotel, no sé si el mismo que fue testigo del escupitajo de Aída Nízar (Nizar, según la barracuda) a Kiko Rivera o tal vez ese otro mencionado por un Toni inconmensurable tras su salida del programa, en el cual hay árboles con frutos cayendo como maná (dice que le trajo alguna pieza a Loli Álvarez, su defensora en plató y prometedora concursante en futuras ediciones).

Es de suponer que tras su llegada al hotel vivieron la típica secuencia de mirarse al espejo y comprobar lo delgadas que se han quedado (“¡Qué delgada estoy, Mari!”), lo morenas que están y la huella de los picotazos de insectos en sus piernas. Lo habitual, vamos. Igual nos dejan ver algo de esto, o hasta esa primera cena opípara tras meses de escaseces. No sé por qué pero en esta mítica edición no hemos visto esos ojos brillantes y esas bocas inundadas de saliva al ver platos repletos de comida la primera noche tras la expulsión de los concursantes. Tal vez creyeron que era demasiado obsceno el espectáculo y no nos dejaron verlo.

Dije que no iba a imaginar y, como siempre, la mente voló a su libre albedrío reproduciendo escenas vistas en otras ocasiones similares como si estuvieran ocurriendo casi ahora mismo. El caso es que tras el final de la última gala y despedir a una Chiqui que fue a dar una sorpresa pero fue ella misma quien se la llevó al saberse futura concursante, no creo que haya pasado mucho más de lo imaginado.

Por cierto, vaya por delante de me alegro mucho de que Chiqui quiera ser concursante del próximo Supervivientes y verla en puro brote tras saber que lo será me pareció un momento genial. Ahora bien (tenía que haber un pero) creo que han sentado un precedente de ventaja previa para un concursante. La buena de Chiqui podría empezar a prepararse ya para ser una buena concursante, aprendiendo a remar (se lo aconsejó Cuca en La noria, igual también le dio su receta de sopa alucinógena, que por lo visto en sus intervenciones televisivas sigue cocinando con esmero) o a pescar. Incluso podrá probar a pasar días sin apenas comer (lo cual tampoco le vendrá mal) para aprender a soportarlo. Si quisiera, podría convertirse en la mejor superviviente posible, no será por no tener tiempo para prepararse.

Volviendo a nuestras cuatro protagonistas, no sé si estarán viviendo eso que tantas veces he escuchado contar a futbolistas (o toreros, curiosa coincidencia) sobre que tras un partido importante apenas pueden dormir porque no paran de repetir en sus mentes la película imaginaria de lo sucedido sobre el césped (o el albero). Una vez abandonados los cayos es posible que las mentes de Rosa, Rosi, Sonia y Tatiana (todas entre las últimas letras del alfabeto) se hayan reproducido algunas de las muchas cosas vividas en estas doce o trece semanas.

Por ejemplo, les podrá venir a la cabeza ese momento de Toni Genil perdiendo los pantalones y Raquel por los suelos ayudando a subir aquello lleno de barro. O cuando se cagó encima por el esfuerzo de una prueba y con su manifiesta desinhibición no tuvo reparo en mostrar a cámara el pantalón manchado. Y qué decir de ese alegrón infinito que se llevó cuando vio a su amiga Loli acercarse en un cayuco con la habitual velocidad de vértigo a la que los conducen los nativos encargados de ello. La amistad entre estos dos personajes es realmente adorable.

Creo que fue con Raquel subiendo el pantalón a Toni cuando entre carcajadas supe que esta iba a ser una edición mítica. Al día siguiente ya hablaba de que había sido la mejor gala de estreno de Supervivientes, y decía esto sobre sus presentadores:

Jorge Javier Vázquez irónico y divertido mientras Raquel Sánchez Silva se mostraba humana y natural.

Siendo justos, el buen equipo de presentadores se completó con Christian Gálvez en el debate y su posterior extensión, desdoblado para ocupar también el horario de máxima audiencia. Por eso nuestro admirado Javier B.V ha querido hoy cerrar su extraordinaria aportación a este palafito con una caricatura del señor de los roscos.

Christian Gálvez

POR JAVIER B.V

Tras ese comienzo arrollador, que hizo llamar al equipo del programa “los del 27″ (por el share alcanzado) nadie o muy pocos podíamos imaginar que esa cifra se quedaría pequeña porque se llegaría a superar con creces con algunas otras galas posteriores. Después del exitoso estreno vendría aquella noche que a Isabel Pantoja le dieron mil vueltas por Fuencarral y alrededores en una limusina. El realizador pinchaba de vez en cuando la imagen del enlace instalado dentro del vehículo y yo veía una y otra vez la misma estación de servicio al fondo e imaginaba el mareo de la tonadillera. No podía desembarcar todavía en Telecinco. En una sala VIP del edificio de los súper jefes le esperaba Jorge Javier.

Bromas con tomates y letras de canciones que lo decían todo dieron brillo a una entrevista única, aunque nada pudo superar esa fantástica noche el momento en que madre e hijo se abrazaban en plató. Entonces más que pensar en lo de la edición mítica tuve otro sentimiento que quizá algunos consideren ridículo. Desde mi sofá, con la única compañía de mi chica y en completo silencio, me sentí orgulloso de formar parte de esta historia, aunque fuera desde el pequeño y casi furtivo rincón de este palafito.

El separatismo de Aída o de Sonia (algo en lo que coincidieron estas dos concursantes que comenzaron como enemigas y terminaron dándose cariño mutuo), el mono poco salvaje que tantas veces colgó de esta última (por no hablar de la canción), las maldades de Toni, la sonrisa permanente (inmarcesible, diría el gran Forges) de Montalvo, la gota de Kiko, la vaguería altiva de Jacobo, el cuadro complejo de los desmayitos ‘made in’ Tamara compuestos por pérdida de visión y respiración alterada junto a opresión en el pecho hasta llegar a tragarse su propia lengua (confirmamos que no llegó a hacerlo, por lo cual continúa colaborando en algunos programas), fueron otros momentos memorables.

Por no hablar del drama en sesión continua de Rosa, Diego apretando su dorso contra la quilla del barco cuando Jeyko le tiraba los tejos, Carolina embaucada por Xexu (antes que por Sonia), Emma destilando tósigo en cantidades industriales, la desgana infinita del atleta Reyes, los esfuerzos sobrehumanos de Arturo por conseguir llegar hasta la orilla nadando unos pocos metros, la presencia casi inmaterial de esa palmera llamada Jessica o el desagradable accidente de un concursante violento cuyo nombre no me apetece escribir.

Infinidad de recuerdos que nos deja una edición de Supervivientes divertida como pocas. Ya digo que para mí ha sido mítica. ¿Por qué? Creo que no hace falta explicarlo. El formato puede haber mutado a un híbrido entre reality de supervivencia y programa del corazón (que Rosa sea una muy posible ganadora lo demuestra), pero eso no quita para que hayamos asistido a episodios únicos difícilmente repetibles. El acierto de sus directores (Antonio Albert o Josep Tomàs entre otros, sospecho que no les gusta ver su nombre en los papeles pero eso no nos importa mucho en este palafito) tuvo su recompensa y fue acompañado por unos concursantes generosos que nos dieron mucho. Gracias a todos ellos por conseguir que nos vaya a costar olvidar tantas cosas.

Y ya que estoy con los agradecimientos quiero agradecer a tantos amigos que nos dieron el calor de su compañía manteniendo el nivel y haciéndonos llegar a los 110 mil comentarios esta temporada. Gracias por la fidelidad de muchos de ellos (no hace falta que lo diga, lo saben perfectamente). A los que quieren el triunfo de Sonia y los que prefieren el de Rosa (incluso algunos más despistados que apoyan a Tatiana o Rosi). Todos ellos han sido igual de importantes, y sin discrepancia esto habría sido un puto rollo.

Eso sí, aún no os libráis de este palafitero. Mañana comentaremos lo que nos regalen esta noche y el viernes haremos la habitual crónica de la gala, y entonces sí tendremos espíritu real de despedida. Pero eso aún está lejos, por medio quedan dos días y aún nos queda conocer el nombre de la ganadora. Ahí es nada.