Sin novedades en el frente. Rajoy, por un lado, y los socialistas por otro (ya sea Zapatero o el propio Felipe González) no se contienen. Arrancan muchos más aplausos hablando del Falcon 900 o de los millones que se llevó la empresa de la hija de Chaves que de Europa. Luego, no lo duden, dirán que los ciudadanos somos unos descreídos, que no entendemos qué es Europa, que no nos interesa lo que se debate en Bruselas o en Estrasburgo…
“El pueblo”, o sea nosotros, estamos acostumbrados a que nos echen la culpa de todo, pero digo yo que algún día tendremos que rebelarnos. La abstención se interpretará como desinterés, pero no estaría de más que alguien acertara a llamarlo hastío.
Al Presidente del Gobierno no le faltaba razón: hay un lugar en el mundo donde el café vale 80 céntimos (con y sin crisis). Es el Congreso de los Diputados. A ese precio lo pagan Zapatero y Rajoy, diputados, ministros, funcionarios y periodistas. Desde aquí os vamos a contar lo que no siempre se ve, lo que hacen y deshacen los políticos. Te invitamos a un café… a 80 céntimos.









