20 marzo 2009 a las 20:50 por barrasyestrellas

Obama aprueba con nota ante Leno

”Creo que Washington es un poco como American Idol pero con la diferencia que todo el mundo es Simon Cowell”. Es un chiste made in Barack Obama que el jueves por la noche visitó The Tonight Show con el rostro marcado por estos tiempos difíciles. Es complicado sentarte frente al mordaz  Jay Leno y encontrar la medida de la seriedad que impone una situación económica como la actual sin olvidar que el humor es un elemento fundamental de la charla. Es decir, conseguir que la audiencia se ría contigo pero no de ti y que además crea que le vas a solucionar los problemas.

“Dicen que si quieres un amigo en Washington, tienes que conseguirte un perro”. Con humor Obama reveló otro de los grandes secretos de su mandato. Al final sus hijas, Sasha y Malia, disfrutarán del preciado can. Será en abril después de un viaje por Europa, el presidente aseguró que no tenía más remedio que acceder al capricho pues “era una promesa de campaña”.

En el New York Times aseguran que Obama parecía un poco aturdido. No es para menos. Seguramente en la definición de “marrón” que puede verse en los diccionarios deberían añadir la papeleta del hombre que se enfrenta a la crisis económica mundial desde el despacho presidencial del país más poderoso del mundo para bien y para mal.

Por eso es de agradecer que Obama se siente frente a Leno con la responsabilidad de que el pueblo estadounidense le está haciendo como se dice popularmente “la ficha”.  ¿Tiene cara de agobiado? ¿Ha cambiado físicamente? ¿Ya no es tan simpático como cuando era candidato? Está claro que Obama sigue siendo el mismo –no ha pasado deamasiado tiempo desde que accedió a la casa Blanca- pero ya sabe lo que es hacer una entrevista estando a la defensiva. Defender al secretario del Tesoro, Timothy Geithner  -”creo que Geithner está haciendo un excelente trabajo”- o lidiar con el escándalo de la aseguradora AIG, que sumida en terribles problemas financieros, ha pagado cuantiosos bonos a sus empleados tras utilizar el dinero de los contribuyentes para mantenerse a flote, no es un plato de gusto.

Por eso la escapatoria del humor fue una constante. Como cuando Leno le preguntó si los amigos con los que juega frecuentemente  al baloncesto le dejaban ganar: “No veo la razón por la que alguien quisiera perder intencionalmente, salvo por todos esos agentes del servicio secreto con armas que están por ahí”.

Lo que siempre destacaré de los políticos como Obama es su carencia de afectos sectarios. En The Tonight Show vimos al presidente de todos los estadounidenses -sin distinción de raza, sexo, religión e ideología- y a la vez a un ciudadano más. Quiero pensar que es algo natural y no frutos del trabajo de sus asesores. Esta semana he hecho un viaje relámpago a España motivado por una denuncia contra mí interpuesta por la insigne periodista del corazón Lidia Lozano relativa aun programa que se emitió en 2002 y del que fui director. Además de comprobar que la justicia española es lenta y que Lidia es la Don Quijote de la prensa rosa -que en vez de molinos ve Ilenias- recorde que el presidente del gobierno se parece mucho a Mister Bean pero que no tiene ninguna gracia.

Creo que es difícil que veamos a Zapatero –como ocurrió con Aznar- sentado frente a un comunicador como Leno.  Al actual presidente  porque tiene contrato en exclusiva con Los mundos de Yupi y a su antecesor porque su sentido del humor lo perdió de un raquetazo en un partida de pádel.

Hay excepciones, el miércoles coincidí en un plató de Cuatro con Felipe González y recordé lo que es un político con carisma. Cometió errores graves en su mandato y las canas demuestran su edad pero su atractivo personal e intelectual sigue intacto. Como lo está su sentido del humor. Y es que en el examen para ser gobernante deberían incluir preguntas para comprobar esta cualidad. Esta claro que Zapatero y Aznar suspendieron. Pero Felipe y Obama aprobaron con nota.

13 marzo 2009 a las 9:42 por barrasyestrellas

Las Rihannas del mundo

Es realmente preocupante escuchar a  varias chicas adolescentes justificando que Chris Brown hubiera agredido a Rihanna porque parece que ella pudiera haberle pegado primero. Es igualmente sorprendente conocer el dato que revela Oprah Winfrey de que en 1986 uno de cada cuatro adolescentes habían maltratado a su pareja y que hoy -23 años después- sea uno de cada tres. Los jóvenes son cada vez más violentos.

Los malos tratos sufridos por la cantante de Barbados ha dado pie a que la eterna comunicadora afroamericana dedicara su talk-show este jueves  para indagar en el fenómeno de la violencia de género dentro del grupo de población de los adolescentes.

Oprah estuvo acompañada de Tyra Banks, una impresionantemente atractiva presentadora y ex modelo que sufrió años atrás –con tan sólo 20 años- la experiencia de tener un novio déspota y maltratador psicológico. La bella Banks demostró un gran sentido común y unas dosis de demagogia muy inferiores a las de su omnipresente amiga Oprah.

Me gustó cuando quiso poner freno a ese topicazo de que los famosos deben dar ejemplo y en casos como el de Rihanna deben actuar conscientes de que hay millones de personas que les siguen. “Esta chica tiene solamente 21 años y es simplemente una cantante”.  Es verdad, Rihanna no es una heroína pero tampoco una persona con gran experiencia vital ni con conocimientos de ningún tipo. ¿Por qué tiene que impartir lecciones a la humanidad?    

Nos hemos enterado gracias al programa que Chris Brown y su recuperada novia planean escribir un libro sobre la violencia de pareja y están preparando apariciones públicas en programas de televisión. ¡Es realmente asqueroso! Algún miembro de su cuadrilla de asesores habrá tenido esta repugnante idea que no es más que una huida hacia delante de estos personajes acorralados en un callejón sin salida.

Tyra Banks enseñó además un fragmento de una entrevista que le hizo recientemente a Brown en el que el todavía teenager –tiene 19 años- deploraba la violencia y ponía como ejemplo la que su padrastro había infligido a su madre. Recuerda grandes traumas infantiles que le hacían orinarse en la cama. Ahora él repite el comportamiento del padrastro censurado.

Oprah buscó a las Rihannas de América a través de la nuevas tecnologías. Los mensajes a Oprah.com se sucedían, y una familia., a través una conexión por skype, mostraba a su hija, Brittney,  adolescente embarazada de su novio violento que en este momento está afortunadamente en prisión. La joven contó las humillaciones del padre de su futuro hijo, que incluían intentos de asfixia con la almohada y dejarla encerrada desnuda durante horas en su apartamento. ¿Qué hará esta joven cuando su ex salga de prisión? Ella asegura que no volverá con él.

Desde Charlotte, en Carolina de Sur, los compañeros de una animadora asesinada por su novio la semana pasada aseguran que no tenían ninguna sospecha de que su amiga pudiera estar en peligro. Todos los testimonios coincidieron en que el maltratador socialmente es siempre un tipo simpático y triunfador.

Para ponerse la medalla final, la moralista Oprah desempolvó una entrevista con un joven que asesinó a su novia en 1993. Visiblemente más delgada preguntaba a lo Milá para justificarse. La agresividad podía hacer desviar la atención de que a un tipejo así se le den minutos en televisión. La madre de la víctima estaba ahora en plató, 16 años después. Los interminables cortes de publicidad sólo la permitieron hablar unos segundos. Pero Oprah tenía que demostrar que el matrimonio de su show con la audiencia va camino de cumplir las bodas de plata y eso es mucho más importante que el tema a tratar. El especial de Oprah me dejó dos cosas muy claras. La primera es que hay que hacer algo para que el número de jóvenes que apoyan o consienten la violencia deje de crecer y la segunda que Oprah y su sensacionalismo deben jubilarse. Tyra Banks puede ser un buen relevo.

10 marzo 2009 a las 19:12 por barrasyestrellas

Tensión sexual no resuelta

¿Qué sería de la mayoría de las series de televisión sin la tensión sexual no resuelta? Así le llaman los guionistas y entendidos en la creación de ficción a esa situación exasperante en la que un hombre y una mujer se atraen pero no acaban de decidirse y dar el paso de enrollarse. Nos podemos tirar innumerables capítulos con el calentón esperando a que uno de los dos dé el paso y se lance encima del contrario a practicar -como decía Chiquito de la Calzada- “la caídita de Roma”.

Es un planteamiento algo cursi, yo diría que hasta ñoño, pero la noche del lunes en el estreno de Castle en ABC pude comprobar que la tensión sexual no resuelta sigue dando mucho juego y el que se enganche a esta serie va estar pendiente de si la detective Kate Beckett y el escritor Richard Castle se deciden a darse un revolcón.

Todos los críticos de televisión norteamericanos han echado la vista atrás nada más ver el estreno de Castle y han reconocido la estela de Luz de luna. Han recordado a Bruce Willis y a Cybill Sheperd en aquella serie de melodía inolvidable peleándose y reconciliándose sin cesar. También entre los clásicos del “amor imposible hasta que sea posible” están los protagonistas de Remington Steele, Pierce Brosnan y Stephanie Zimbalist, o los descubridores de enigmas Mulder y Scully, Gillian Anderson y Dave Duvochny, que en Californication se ha dejado de calentones y se ha puesto a fornicar con todo lo que se le pone a tiro.

Pero no hace falta echar la vista atrás: la lista de tortolitos indecisos es actual e interminable. Brennan y Booth en Bones, Chuck y Blair en Gossip girl, Teresa y Patrick en El mentalista, Barney Robin en Cómo conocí a vuestra madre, Peter y Olivia en Fringe o el doctor borde y su jefa Cuddy en House. 

En Castle, la pareja de protagonistas une sus destinos cuando un asesino empieza a cometer crímenes inspirándose en las novelas del escritor Richard Castle, interpretado por Nathan Fillion. Junto a la detective Kate Beckett (Stana Katic) intenta desentrañar  el misterio mientras la química entre ellos es cada vez más evidente. Pero hay muchas razones para no dar el paso.

Las situaciones que se dan entre la estricta profesional del Departamento de Policía de Nueva York y el escritor “ligoncete” son realmente divertidas. De ahí la comparación con Luz de Luna más que con otras series en las que parece que si el amor consigue triunfar va a llevar consigo una tragedia.

Castle no pretende más que eso. Es un entretenimiento intrascendente plagado de lugares comunes pero al mismo tiempo efectivo. Puede servir para contrarrestar un día intenso pero nada más.

Lo que le falta a la tensión sexual no resuelta es adaptarse a los nuevos tiempos y añadir el factor bisexual que –según algunos- todos llevamos dentro. Ya comenté hace meses el bulo que se lanzó sobre la supuesta  atracción entre House y Wilson, que hubiera llevado a la pobre Cuddy y al ejército de fans del doctor a la consulta de un terapeuta. Por cierto, el protagonista de En terapia tampoco se libró de los males de sentirse atraido por tu compañera de serie pero en este caso era más frustrante por la división ética entre médico y paciente.

Desconozco si el Luisma y Paz habrán resuelto ya su asignatura pendiente, pues los capítulos de Aída que se emiten en Estados Unidos van muy por detrás que los de España, pero creo que ha llegado el momento de que los espectadores nos rebelemos. Debemos exigir que en los próximos estrenos los protagonistas ya vengan enrolladitos de casa. Así no nos tendrán pendientes semana tras semana deseosos por ver esa escena subida de tono que casi siempre nos decepciona. Tan real como la vida misma.