barrasyestrellas a 17 noviembre 2008 a las 10:45

‘Entourage’ mejora con los años

El próximo domingo acaba la quinta temporada de Entourage en Estados Unidos. Una mala noticia para los que odiamos la  fatídica noche que precede al lunes.  Formar parte de la pandilla de amigos de Vincent Chase es un consuelo para mitigar el mal rollo de encarar una nueva semana de trabajo.

La serie, que ha conseguido varios premios Emmy,  lleva en emisión desde 2004, pero hay que reconocer que aunque con el primer trago su sabor despistaba, con el tiempo se ha convertido en un vino de reserva para compartir en buena compañía.

Lo que más me gusta de Entourage es cómo sabe retratar la amistad entre los hombres. ¿No es genial que una estrella de Hollywood se lleve a sus amigos a vivir con él simplemente para no perder el norte?  El séquito de Vince disfruta como lo haría cualquiera de nosotros con las oportunidades que les brinda su cambio de vida. Hasta el gordito Tortuga ha conseguido tener sexo en un avión con la guapísima Jamie Lynn Sigler, la hija de Tony Soprano.

El éxito no sabe igual si no se tiene con quién compartirlo y Vince lo ha llevado al extremo. El caso me recuerda a Maradona cuando firmó su contrato millonario con el Barcelona.  Por su casa desfilaban los amigotes desocupados venidos directamente de Argentina a acabar con la fortuna del astro argentino.  Menos mal que en Entourage prevalece el cariño y la amistad sobre la juerga como único fin.

De hecho ahora todos juntos han emprendido un viaje de retorno a su barrio de la infancia para resolver la crisis en la que se encuentra su amigo actor tras ser cancelada una película suya.  Sabemos que HBO ha encargado una sexta temporada, por lo que podemos estar tranquilos. Seguro que regresan a Los Ángeles para continuar mostrándonos los entresijos de la Meca del cine.

En España, la serie la ha emitido Digital+ bajo el título Entourage,  el séquito y en La Sexta que se ha inventado otro,  Entourage: el juego de Hollywood. Aunque la cadena que preside Emilio Aragón ha mareado al personal con desapariciones de la programación y  cambios de horario.

Pero aunque es fácil conectar con las andanzas del grupo de amigos de Vince, mi personaje preferido es el agente de artistas Ari Gold. Hiperactivo, faltón y machista pero muy divertido. Otro papel políticamente incorrecto que llega a su extremo cuando ridiculiza a su secretario con comentarios homófonos y racistas. Su original colaborador es gay y de origen asiático.

Cuando la cámara sigue a Ari parece que este hombre va más deprisa que Fernando Alonso en su Fórmula 1.  Es el espíritu de la serie. Cuando te quieres dar cuenta, el capítulo se ha terminado y te quedas con ganas de más.  

En fin que esperaremos ansiosos a la sexta temporada. No descarto dar el salto a Hollywood y convertirme en un gorrón más de la casa de Vince.  Espectaculares rodajes, fiestas glamourosas, restaurantes de lujo, paseos en descapotable, negociaciones a cara de perro… La vida que nos propone Entourage la tenemos clavada en el subconsciente. Llevamos desde niños bombardeados por esa cultura cinematográfica y no podemos desengancharnos.

Hay muchos que la critican y abogan por su desaparición. Abajo el star sistem y viva el cine independiente. Afortunadamente no son incompatibles, porque lo que significa y ha significado Hollywood a muchos nos fascina y queremos que siga así para siempre. Por cierto, el que no haya ido a visitarlo que no lo haga. Para mí fue una de las mayores decepciones de mi vida. Se dice que el cine y la televisión son una gran mentira que nos hace felices y así debe seguir siendo.  El paseo de las estrellas se parece mucho a la calle Bravo Murillo. Por eso es mejor quedarse en casa viendo Entourage.

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