11 mayo 2012 a las 16:54 por Martín

Mutatis mutandis.

Del 16 al 22 de abril se celebró en La Casa Encendida la edición de 2012 de Libros Mutantes . Feria editorial independiente de Madrid.

Apabullado con tanta actividad prefectamente coordinada en tan pocos días, prefiero copiar y pegar directamente un texto de Carlos Primo. Seguido por algunas de las fotos que tomé.

Todo indicaba que la nueva edición –la tercera hasta la fecha– de Libros Mutantes tenía que seguir la lógica de la mutación y de la infestación masiva: un aumento exponencial de la ambición y el alcance de la programación propuesta, y una apuesta sin ambages por llevar el concepto de la autoedición a distintas disciplinas creativas. Es un concepto complejo “autoedición”, como también lo es “independiente”, otra de las palabras recurrentes a la hora de definir la escena editorial congregada en el Patio Central de La Casa Encendida. Sin embargo, todos los problemas conceptuales y terminológicos quedaban súbitamente desanudados, en segundo plano, al pasear entre las publicaciones participantes en Libros Mutantes 2012. Fanzines, revistas de diseño, publicaciones artísticas, libros de ilustración o almanaques experimentales hablaban por sí mismos, subrayando que la tan cacareada crisis se queda en la cuneta cuando se trata de embridar a la creatividad.

Las publicaciones participantes son mayoritariamente proyectos de bajo coste, fundamentalmente personales, resultado del empeño y la ilusión de creadores –artistas, diseñadores, escritores, ilustradores, galeristas, editores, comisarios– que los conciben al margen de las exigencias del mercado: tiradas pequeñas, criterios peregrinos, técnicas gráficas poco habituales. Este año, además, Libros Mutantes era un evento internacional. El inglés era la lengua más escuchada entre los puestos, donde se codeaban artistas y editores españoles, alemanes, británicos, belgas, checos, turcos o portugueses: una auténtica Babel que demuestra que las nuevas tecnologías han sido capaces de configurar comunidades globales de producción, difusión e intercambio de ideas y proyectos. Por eso, Libros Mutantes, además de un punto de intercambio, era una metonimia: una pequeña embajada del circuito internacional de la autoedición y una avanzadilla de proyectos tan creativos, experimentales y asequibles que cuesta trabajo creer que se estén desarrollando en el más hostil de los entornos: aquí y ahora.

 

30 abril 2012 a las 17:39 por Martín

DEAR, VOL I

 

El 20 de abril se inauguró en el espacio Libertad 22 (Madrid) una exposición colectiva como presentación del grupo Dear. Su primer proyecto, “THE DEAREST COUPLES. GORKA Y NICO”, en colaboración con Gorka Postigo y Nicolás Santos, constituye el núcleo de esta exposición; en la que colaboran también otros 13 fotógrafos.

Además se presentó la primera publicación de DEAR. Que si inicialmente se pensaba como una (otra) publicación periódica de temática visual, finalmente se concibe como una publicación sujeta a proyectos concretos, liberándose de una esclavitud temoral que, en mi opinión con buen criterio, no era necesaria. En ésta primera se trata de una carpeta de edición limitada con copias originales de Gorka Postigo y Nicolás Santos; acompañada de textos, resumen del taller, postales, etc.

El nombre del grupo, Dear, es toda una declaración de intenciones: Acercamiento a los artistas, a sus sentimientos, a sus procesos creativos e, incluso, a la potencia creativa que surge de la relación entre los propios artistas. Y, así, buscar “que las cosas exploten” (como ellos mismos dicen). Este primer proyecto no puede ser más representativo de esas intenciones; reflejar la obra de dos artístas que tienen una relación personal, en trabajos que combinan bastante bien la labor fotográfica de uno con los collages del otro.

En palabras del grupo: “Nos interesan en este caso las influencias y las referencias que se crean entre dos personas que tienen una relación sentimental, y lo que surge de una nueva experiencia de trabajo… Todo con el telón de fondo del amor y su poder de inspiración“.

El acto y el espacio elegido estuvieron, en mi opinión, bastante bien organizados. Y asistieron muchos amigos, diseñadores, artistas y público en general. Al final casi no se cabía, a pesar de la lluvia.

DEAR son: Cristina Ros, Yago Castromil y Antonio Porteiro.

El proyecto, se realizó en los Estudios Q17, estuvo sólo cuatro días en esta exposición, junto con obras de los siguientes artistas:
Charlie Engman, Lukasz Wierzbowski, The Cabriolets, Ali Bosworth, Adriá Cañameras, Sofia Okkonen, Yuji Hamada, Lourdes Hernández, Sean Michael Beolchini, Tito Pérez Mora, Quentin de Briey, Agustín Fernández Mallo, Seth Fluker, Michelle Anderson, Ana Kras y Jennile Marigomen.

 

1 marzo 2012 a las 3:43 por Martín

El susurro de la multitud

Ni yo soy crítico ni experto en literatura, ni este blog tiene el comentario ni la opinión bibliográfica como objeto de contenido. Más bien, como ya escribí en su presentación, la intención aquí es comentar brevemente y enseñar algunas imágenes de actos en que se reúne gente con la intención de celebrar algún hecho creativo. Celebrar, en el más amplio sentido de la palabra.

Pero, por fortuna, a veces es una obra literaria lo que reúne a la gente. Entonces se da la feliz coincidencia que me permite dar cuenta aquí también de algún que otro libro. Y ese es el caso. No falla; cada vez que Máxim Huerta presenta o firma una novela suya, lo convierte en un acto multitudinario.

En esta ocasión se trata de una de las firmas al público de su segunda novela El susurro de la caracola, que tuvo lugar en La Casa del libro el pasado mes de diciembre. Allí estuve y allí disfruté de saludarle y de ver cómo también la buena literatura produce colas de gente.

La anécdota personal fue que tanta prisa llevaba en no perdérmelo y tanto me preocupé de no olvidar la cámara, que lo que sí dejé en casa fue mi ejemplar de la novela, que tengo desde hace tiempo. De todas formas me lo firmará a la próxima ocasión, me lo tiene prometido, sé que lo cumplirá y ésa será la foto que llene el hueco que podéis observar más abajo.

Os muestro, pues, algunas de las imágenes de ese día. Aunque… no me quedo tranquilo si no os hago antes una advertencia sobre esta novela: su lectura crea adicción.